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OPINIÓN
TRIBUNA ,  

El retrato que ETA se hace de nosotros

José Luis González Quirós.-  11/01/2011

Hay una indudable asimetría entre el conocimiento que la sociedad española tiene de ETA y el que la banda tiene sobre nosotros: su último comunicado lo demuestra con claridad, aunque también hace ver que nos tiene realmente en poco. Que ETA pretenda conseguir lo que siempre ha proclamado imponiendo condiciones al resto del mundo, sin matar pero sin soltar las armas ni quitarse la capucha, es muestra evidente de que va a tratar de seguir jugando con nosotros, persuadida de que, hasta ahora, no le ha ido del todo mal. Para hacer realidad sus propósitos, independencia, reunificación y socialismo -es decir, gobierno para ETA-, la organización terrorista puede aparentar que deja de ejercer el terror, pero no puede renunciar al miedo, a ser un poder oculto, más allá y por encima de cualquier democracia formal. Que pretenda que las instituciones democráticas se plieguen a sus exigencias es una quimera, un desvarío que ha sido alimentado, sin embargo, por la política vacilante del Gobierno y por la falta de claridad del PNV y, en alguna medida, también de otras fuerzas políticas.

Habla ETA de un conflicto secular, reivindicando de algún modo la carlistada, y de un cese de la represión de Francia y España. Sin embargo, la única represión efectiva y arbitraria que ha sufrido la sociedad vasca, y también el conjunto de los españoles, ha sido precisamente la de la violencia etarra, tan injusta, absurda y desproporcionada con cualquier adarme de razón, que apenas puede imaginarse mayor disparate lógico que el que han proferido esos encapuchados de opereta al perpetrar su comunicado.

No se trata de creer o no a ETA, sino de decir bien claro que el papel que ETA pretende atribuirse es inconcebible en una democracia, y que España, y el País Vasco como una de sus partes, es una democracia, todo lo imperfecta que se quiera, pero una democracia al fin y al cabo. ETA puede jugar cuanto quiera y cuanto se le deje con las palabras y con la propaganda, y es verdad que mientras se entretiene en eso no le quedan energías para los coches bombas, pero esa clase de juegos no son los que se requieren para normalizar definitivamente la convivencia y la democracia en Euskadi.

Tanto si ETA no renuncia a defender su proyecto quimérico, que es lo que ahora nos dice, como si lo hiciere, nosotros no podríamos renunciar a  nuestra democracia, a sus principios y a su funcionamiento, y no podemos hacerlo porque no hay mediación posible entre la libertad y el miedo, entre la representación y la usurpación, entre la democracia y la tiranía de unos pocos.

No podemos dejarnos engañar por nuestros deseos vehementes de forzar buenas noticias, por encontrar alguna luz en un asunto tan largo, absurdo y trágico como lo está siendo el de ETA. Que los asesinos se quieran convertir en jueces y policías no facilita ninguna clase de optimismo.

ETA tiene que inventar algo porque sus acciones han llegado a ser completamente ininteligibles incluso para los suyos, pero esa necesidad es una forma preliminar de claudicación, una actitud que no será completamente real hasta que entregue las armas

ETA tiene que inventar algo porque sus acciones han llegado a ser  completamente ininteligibles incluso para los suyos, pero esa necesidad es una forma preliminar de claudicación, una actitud que no será completamente real hasta que los terroristas se quiten las capuchas, entreguen las armas y se dirijan al juzgado más cercano para saldar sus deudas pendientes con la justicia, con la nación a la que han pretendido sojuzgar. Cuando hagan eso, que lo harán, será el momento de pensar en ser generosos con ellos, en tratar de cerrar de manera piadosa un episodio largo y sangriento que nadie ha querido convertir, por fortuna, en una nueva guerra civil. Pero nada puede hacerse hasta que no cumplan esas condiciones elementales que nada tiene que ver con lo que han hecho ahora, con ese sainete a mitad de camino entre el Ku Kus Klan y la mesa del trile.

No creo que ETA trate de engañarnos, porque piensa que le tenemos tanto miedo que acabaremos cediendo de una u otra forma, pero lo que piensa ETA es enteramente engañoso, es un imposible que nadie podrá convertir en un proyecto razonable porque en esta clase de batallas no existen los empates, o se pierde o se gana, no hay otra.

ETA amaga a ver si alguien pica; afortunadamente, Rubalcaba ha salido al paso de cualquier interpretación oportunista recordando que el comunicado de ETA no supone lo que algunos imaginaban que iba a significar. ETA podrá intentar lo que quisiere, pero las realidades son tozudas: no ha ganado la guerra, ha cansado a los suyos y las fuerzas políticas parecen haber aprendido la lección. ETA no puede confundir la legitimidad que da el ejercicio de la democracia con las expectativas que pueda suscitar la retórica de su muy anunciada renuncia. La democracia española no necesita de garantes, las instituciones deben bastar y saben hacerlo. Los del capirote pueden hacer como que el juego no va con ellos, pero no conseguirán cambiar las reglas del sistema. Lo de ETA no tendrá arreglo hasta que ETA no renuncie a jugar con cartas marcadas, eso que todavía no ha hecho.

José Luis González Quirós es analista político

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 14 COMENTARIOS

14 .- #13 Localiza usted con mucha facilidad a los fascistas, y su sistema es cai infalible, nada menos que con la represión de Franco por medio. Pues en hora buena, pero su explicación no vale un ardite, señor listo. Debe ser muy duro sentirse tan incomprendido siendo tan superior, tan sagaz, tan valiente y tan decente.

borondes

11/01/2011, 21:26 h.

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13 .- Asi que la única represión efectiva y arbitraria que ha sufrido la sociedad vasca ha sido la de la violencia etarra.........¿verdad sr. Miranda? Durante los 40 años de fascismo de Franco no sufrió represión alguna......Creer eso sería una estupidez. Cabe otra posibilidad: que para el articulista la represión efectivamente padecida por la sociedad vasca no fuese arbitraria sino justa. En ese caso sería un miserable. Y un fascista, claro.

angler

11/01/2011, 20:04 h.

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12 .- Asi que la única represión efectiva y arbitraria que ha sufrido la sociedad vasca ha sido la de la violencia etarra.........¿verdad sr. Miranda? Durante los 40 años de fascismo de Franco no sufrió represión alguna......Creer eso sería una estupidez. Cabe otra posibilidad: que para el articulista la represión efectivamente padecida por la sociedad vasca no fuese arbitraria sino justa. En ese caso sería un miserable. Y un fascista, claro.

angler

11/01/2011, 19:50 h.

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11 .- mientras ETA no lo deje, los presos seguiran en las carceles per saecula saeculorum....asi va a ser; yo , si fuese familiar de un etarra, les rogaria a los pocos que quedan en la banda que lo dejasen ya de una vez... si tuviese, eso si, un minimo de dignidad y de sentido comun... Porque otra via es imposible, y muchos vascos lo saben, o lo deberian de saber ya. O habra que hacerselo ver aun, si estan ciegos o envenenados.

manhuel

11/01/2011, 19:02 h.

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10 .- La fuerza de ETA no es ideológica, ni moral, ni siquiera sociológica; su fuerza, su "lógica" y la base de su argumentario es el miedo, sobre todo el miedo que nos dejamos tener.
Pero tiene debilidades, no solo ideológicas y sobre todo morales, tiene un miedo concreto del que deriva su debilidad sociológica: a "pudrirse en la cárcel" mientras los lazos familiares y sociales se difuminan.
Esa es la fuerza del Estado [como en el Ulster]: podemos y deberíamos dispersarles por las cárceles menos "confortables" y más alejadas del Pais Vasco, y no vale invocar que las penas no deben ser humillantes, lo que no deben ser es banales ni carecer de efecto disuasorio, ni olvidar las exigencias de Seguridad Nacional. Deberíamos aplicar el cumplimiento completo de las penas, sin cambio de grado ni excarcelación a término hasta que se hubieran satisfecho las indemnizaciones y reparaciones sentenciadas.
Ello haría insufrible su miedo a "pudrirse" y minaría la esperanza social de "tenerles pronto en casa"; llevando así un sentimiento de derrota e inutilidad del "sacrificio" y a comunicados muy diferentes al de ayer [el vasco Mújica lo sabe bien].
Luego sería el tiempo de la generosidad.

agarcía

11/01/2011, 18:08 h.

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