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Manuel Muela* - 25/02/2010
Los acontecimientos políticos y económicos de las últimas semanas han culminado con un debate parlamentario que, en mi opinión, ha puesto de manifiesto la esclerosis aguda de las diferentes instituciones constitucionales y la consiguiente amenaza que se cierne sobre el porvenir de la cohesión social y la convivencia democrática de los españoles. Si las instituciones, que se deben a los ciudadanos, no responden a sus demandas y angustias, parece lógico pensar que se inicia un camino de sustitución de aquellas, que podrá ser tortuoso y difícil, pero inevitable. Para atenuar las dificultades del viaje hacia el cambio del orden constitucional, conviene apelar, en medio del marasmo, a la reacción constructiva de las Cortes Generales, que son formalmente las depositarias de la soberanía nacional.
España es un país en el que la tradición asociativa y la exigencia de los ciudadanos con quienes desempeñan responsabilidades públicas brillan por su ausencia. Era lo normal en las épocas no democráticas que hemos tenido en abundancia. Lo anómalo es que después de treinta años de régimen constitucional sigamos en las mismas, lo que da derecho a afirmar que el conjunto de las instituciones, no solo el gobierno, han fracasado en el objetivo de lograr para la sociedad española la civilización y la libertad. Suponiendo que ese hubiera sido el objetivo, que es dudoso que lo fuera.
El desconcierto y el sentimiento de orfandad que se han adueñado de los españoles son, en gran medida, consecuencia de unas actuaciones políticas y educativas que, a lo largo de los años, han procurado alejar el interés y conocimiento de los asuntos públicos de las conciencias individuales, en beneficio del control de éstos por parte de unas minorías alojadas férreamente en las instituciones que, conforme a
La partitocracia real que se ha impuesto en España, adobada con un poder sindical análogo, ha ido copando el resto de las instituciones constitucionales, de forma que todas, desde
La estructura del Estado ha ido creciendo y engordando hasta límites nunca conocidos, sin analizar si ello se podría sostener en circunstancias más restrictivas o adversas. Y hasta tal punto es así que en los diferentes debates que nos inundan con motivo de la ruina sobrevenida ninguno de los protagonistas se atreve siquiera a formular la necesidad de reestructurar el Estado, que está claramente sobredimensionado. Todos se afanan en señalar partidas presupuestarias que, en su conjunto, son irrelevantes ante la magnitud del problema, ignorando conscientemente la influencia decisiva del fenómeno autonómico. Es sólo un apunte de la ceguera dominante.
La solvencia y el crédito de España han sido puestos en entredicho en los medios de opinión internacionales, que han recibido además la ayuda de opiniones expresadas por ilustres españoles, como es el caso del Sr. Almunia, comisario de
El Jefe del Estado, que es un gran aficionado a
La espera de no se sabe qué santo advenimiento, para justificar la prolongación de la agonía institucional y económica es inadmisible; por ello, comprobado que no se utilizan los resortes tradicionales para intentar el cambio de rumbo, las Cortes, y en concreto el Congreso de los Diputados, que representan la soberanía nacional y cuyos integrantes no están sometidos a mandato imperativo alguno, artículo 67 de
Puede que la creencia en las virtudes democráticas nos conduzca a algunos a pensar que la crisis española debería remontarse con el ejercicio de aquellas. Así surgen propuestas que, al contrastarse con la prosaica realidad, parecen una ensoñación. Pero siempre será mejor creer en la libertad que lamentarse después, porque, como decía Sófocles, cuando las horas decisivas han pasado es inútil correr a su encuentro.
*Manuel Muela es economista
OPINIONES DE LOS LECTORES,
6 COMENTARIOS
6 .- #3 De acuerdo en que la ciudadanía cada vez está más cabreada... pero debe ser por como vaya su equipo de futbol en la LIga o en la Champions por que nadie, absolutamente nadie, salimos a protestar y tomar las calles. Como mucho, cabreos de barra de bar comentando con los amiguetes. Desengañese, nos hemos convertido en borregos dóciles anestesiados por el futbol y la telebasura. Así no va y que no empeore. Saludos
5 .- Otro excelente análisis de nuestra delicadísima situación éste de
Muela
En los últimos días han pasado tantas y tan disparatadas cosas...
La "minimani" sindical, la creación de la comisión milagrosa, las
variadas declaraciones de Zapatero con motivo del asesinato de
Ortega Zapata, etc etc, y casi nos pasa desapercibido que está a punto de vencer otro mes y el Tribunal Constitucional sigue sin pronunciarse sobre el Estatut
La maquinaria de la Generalidad sigue funcionando a toda máquina
para generar más hechos consumados
Recomiendo la lectura del voluminoso proyecto de Ley de Consumo
que parece un cocktail de los mejores modos de las dictaduras nazis y estalinistas, incluyendo una auténtica apología de la denuncia y la delación
Ya hay ahora quien se vanagloria de que la que algunos llaman "Gestapo Lingüistica" de la Generalidad ha tramitado más de 3000
denuncias gracias a sus delaciones.
Si sale adelante esta ley, vamos a estar en Cataluña como en la Cuba castrista que tanto admiran nuestros progres que no saldrán a la calle blandiendo circunflejas cejas por la inicua muerte que ha sufrido el preso político, [ahora dicen "de conciencia"], Ortega Zapata que en paz y libertad descanse
4 .- Ya se nota, ya, que es economista...
3 .- Su análisis de la situación es brillante, Sr. Muela, pero estoy en profundo desacuerdo con alguna de sus afirmaciones.
La 1ª es la que dice Iturbide [#1], nadie espera que el Parlamento se levante y vote a favor de su hara-kiri. Viven demasiado bien para jugársela a una carta.
La 2ª es su afirmación "la exigencia de los ciudadanos con quienes desempeñan responsabilidades públicas brillan por su ausencia".
Precisamente si algo destaca en este momento es que la ciudadanía exige y cada vez con más cabreo.
Estamos hasta arriba de las trolas y chapuzas de ZP y su cuadrilla acomodada [sindicatos incluidos], de los Bien Pagaos nacionalistas o del amago calculado de Rajoy et adlateres. Y la gente no se corta en decirlo en voz alta. El surgimiento de Ciutatans, UPD o los golpes de timón en las comunidades autónomas de Galicia y País Vasco están ahí.
Yo vivo en una ciudad con un alcalde despilfarrador. Se gasta lo que haga falta en festejos y barra libre mientras que a la vez debe cientos de millones de euros que no piensa pagar nunca.
¿Qué se puede hacer con tipos como este personaje? Nada. Aguntarle 4 años, pagar cada vez más impuestos y ver como se dan el gran festín.
2 .- Y todo ello, si me permite añadir el autor, con el que comparto el análisis, sin dejar de mantener políticas igualmente erráticas en materia de organización territorial [Estatuto Catalán y otros], en materia de libertad de información [concentraciones de medios de grupos de televisión], en materia de unidad de mercado y de igualdad de los ciudadanos, y en materia de política exterior.
No hay por donde cogerlos. Pero no es eso lo peor: lo peor es que tampoco se vislumbra alternativa.
Saludos
FORO DE LA SOCIEDAD CIVIL
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