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OPINIÓN
TRIBUNA ,  José Luis González Quirós

La irresponsabilidad política

José Luis González Quirós - 21/01/2010

Las últimas encuestas del CIS revelan una gran insatisfacción de los ciudadanos con los políticos, con la clase política, una expresión reveladora que está empezando a ser predominante; es obvio que esas quejas tienen fundamento, y que lo único que cabría pedir a quienes las emiten, es que fuesen más consecuentes con los valores que dicen apreciar, porque lo que nadie puede negar es que los políticos españoles reflejan bastante bien nuestros defectos, aunque no tanto las virtudes de quienes las tengan.

 

Con frecuencia se alude a las distorsiones del sistema electoral, pero quienes hacen esto hablan para no decir nada, porque no padecemos un sistema perverso, todos tienen ventajas e inconvenientes,  sino unos hábitos detestables; no estamos pues ante un problema que reclame reformas legales, sino ante una cuestión de carácter moral, ante la necesidad de  que la sociedad civil y los electores se hagan más exigentes, lo que debiera empezar, por cierto, con el ejemplo.

 

Lo peor que se puede decir de los políticos españoles es que actúan con una enorme irresponsabilidad, sin que esa conducta política reciba, habitualmente, la sanción que merece. Este es justamente el problema, que los políticos dicen y hacen auténticas memeces sin que sus electores se lo tomen en cuenta.  Los electores priman la identificación y eluden el juicio crítico, de manera que la política española ha entrado en una especie de mar de la tranquilidad bipartidista en que lo único que parece pasar es que, de vez en cuando, más lentamente para la derecha que para la izquierda, se produce una alternancia… y vale ya.

 

Pensemos en los problemas que padecemos y en la habilidad con que los políticos escurren el bulto. Ante lo de Vic, por ejemplo, todos  se aplican a entonar diversas palinodias para mostrar cuan justos, benéficos y humanitarios son, pero eluden responder sobre la forma en que se pudieran resolver las obvias incongruencias de la política migratoria, las contradicciones entre leyes, o sobre cómo van a poner fin a las prácticas hipócritas de las diversas administraciones para quitarse el problema de encima.

 

Hace poco, por poner un segundo ejemplo, el ministro de Fomento reveló los ingresos absolutamente inapropiados y escandalosos de los controladores aéreos, unos sueldos que él, y sus antecesores, han venido pagando puntualmente a una minoría bien organizada contra nuestros bolsillos. ¿Ha dimitido el presidente de Aena? ¿Se ha pedido cuentas a sus antecesores? No, lo que se discute es la intención de Blanco al revelar el caso, hasta que nos olvidemos del asunto y el propio Blanco, o su sucesor, les suba otra vez el sueldo, contra cualquier lógica.

 

Parece como si, tanto en uno como en otro caso, lo que importase a los españoles es la declamación, las declaraciones de limpieza de sangre, como si los problemas sirviesen, únicamente, para hacer retórica. Así están un buen número de cosas en esta España abobada que presta atención a los gorgoritos de un presidente absolutamente vacuo, y de un líder de la oposición que parece confiar, casi únicamente, en que se cumplan las previsiones sucesorias.

 

Los problemas a los que se ha aplicado ese tratamiento absolutamente hipócrita son pavorosos e inmunes al parloteo.  Desde hace muchísimos años, concretamente desde el informe Abril, que es nada menos que de 1991,  sabemos, por ejemplo, que el funcionamiento de nuestra sanidad es insostenible, y sabemos también, dos décadas después, que la cosa sigue yendo a peor, pero nadie se atreve a decir nada con un mínimo de realismo porque saltarían sobre él los ayatolas de lo que no se puede discutir en la democracia española, un consenso vicioso y absurdo en el que unos dicen lo que no hacen, y otros suelen hacer  lo contrario de lo que dicen.

 

La enseñanza está por los suelos, nuestras universidades producen vergüenza ajena, la investigación se penaliza. Nada serio se hace por evitarlo, pero hay que ver cómo se gasta saliva hablando de la libertad en educación, de que la investigación es el futuro, o de que nuestro capital humano es lo más importante.

 

La razón por la que los políticos no nos gustan es porque les premiamos por repetir las tonterías de taberna que la mayoría de la gente excogita entre humos, cañas y tapitas, mientras el país se nos hunde, ajeno a las grandilocuencias barrocas, absurdas y necias con las que pretendemos que tendría arreglo.

 

El principal creador de este bodrio retórico, que sustenta este consenso necio, es la socialdemocracia española, por llamarla de algún modo, pero la responsabilidad mayor del clamoroso desdén por los problemas que de verdad padecemos, quizá resida en esa derecha permanentemente a la defensiva, que cultiva una actitud de heredero despojado, que no se atreve a decir lo que piensa, frecuentemente porque acaso no piense nada. Hace falta romper este hechizo si queremos evitar la vuelta a un rincón oscuro y triste de la historia.

 

José Luis González Quirós es analista político

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 13 COMENTARIOS

13 .- Estoy de acuerdo con su artículo, excepto en el último párrafo [y no es por defender al PP]. La última responsabilidad de este fiasco la tenemos los ciudadanos, que votamos a unos "personajes" que en muchos casos viven de la política porque en el trabajo privado tendrían un nivel muy inferior[dando clases de sevillanas, por ejemplo]. Tenemos los políticos que nos merecemos; y si alguien lo duda échele un vistazo a la calidad ética, y cultural de los programas de mayor audiencia de nuestra TV.
¿Que esto es la democracia? Evidentemente si, y al menos técnicamente la hay también en paises como Venezuela, a los cuales nos vamos pareciendo [y que me perdone D. Hugo].

alakran

12 .- Se debe de ir a un sistem político en el que no pase como en España, que una reducida casta de políticos profesionales tiene secuestrada la SOBERANÍA POPULAR. No es tan difícil; en paises como Suiza o el mismo EE.UU., a la vez que se eligen representantes para las diversas instituciones y, por supuesto, cada votación en el marco de sus respectivas competencias, se someten a REFERENDUM todos los temas que preocupan a la ciudadanía, desde la instalación de minaretes hasta la instauración de un determinado impuesto o tasa; pasando por la prohibición o no de fumar en locales públicos o el derecho al aborto. Con los medios informáticos y organizativos de que se disponen y la proliferación de procesos electorales que tenemos/sufrimos en España, no habría ningún problema para implantar este sistema. El único problema lo tendrían los partidos políticos que no tendrían el monopolio del cotarro. Ah! y circunscripciones uninominales, estilo inglés; y que cada diputado se tenga que pelear su circunscripción y no se la "deba" al aparato del partido de turno.

txapel

11 .- #6 Respeto, todo el que quieran, pero los salarios han de ajustarlos porque la media es intolerable. ¿Sabe usted lo que cobra un médico anestesista que tiene la vida de una persona en la mano y que no puede permitirse una ligerísima distracción? Ya está bien de tomarnos el pelo: los controladores no han conseguido esos salarios porque sean los más sabios y los más preparados, sino porque han formado un piquete bien organizado y se han beneficiado de la cobardía de los ministros que no quieren líos: un ¡Hurra! por el señor Blanco.

borondes

10 .- ¡¡Manifestaciones ya !! los POLITICOS SINVERGUENZAS que tenemos se bajen de la poltrona. !! ¡¡Manifestaciones ya !! los POLITICOS SINVERGUENZAS que tenemos se bajen de la poltrona. !!

psanzf

9 .- #8
Lo siento pero se equivoca, aquí no se revelará nadie. Son [o somos] unos cobardes.

Los que mas los jóvenes, deberían haberse revelado hace tiempo, pero ahí siguen. En mi ciudad Zaragoza les han quitado el botellón [por fín] y ni así.

En Argentina, país al cual vamos a parecernos a marchas forzadas por ahora están peor que nosotros [aunque les superaremos sin duda], y ¿cuantos jóvenes se han revelado?

No me apasiona precisamente Franco y Cía, pero en este último año he oído mas que nunca comentarios favorables a él. Generalmente de gente de izquierdas y de mas de 50, o sea de los que presuntamente lo padecieron.

Nos convertiremos aún mas en un protectorado de la UE, mendigando limosnas, y elúltimo que apague la luz.

Y convengo que la culpa no es de la izquierda, esos ya sabemos como son, sino de la derecha que no ha sabido fraguar un discurso ideológico sin complejos.

Pregunta el Rajoyco Quevedo si hay que quemar la Moncloa, Calro que sí pero también con Rajoy y Cíadentro, pero no caerá esa coña.

desde luego nadie los echaría de menos.

pasmao con lo que no pasa

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