Opinión | Rodríguez Zapatero | sucesión | PSOE | crisis | Alfonso Guerra
José Luis González Quirós*.- 28/12/2010
Una de las cosas que llama más la atención de esta nuestra España es la monotonía de las noticias políticas. Tenemos el récord mundial en la importancia que concedemos a las mínimas sandeces de nuestros líderes, y eso les lleva a estar todo el día profiriéndolas. Han adquirido tal destreza que ya cultivan el minimalismo, casi se dedican al poema breve, tipo haiku japonés, aunque tampoco renuncien a las largas peroratas castristas, cuando se tercia. Las recientes declaraciones del faro de la alianza de las civilizaciones en torno a su destino político han sido de carácter lírico, pero han obtenido una enorme repercusión en la prensa: son las ventajas de ser dirigidos por un poeta, esos que mejor mueven a las naciones según afirmaba José Antonio Primo de Rivera, no sé si les suena. A cambio de esta inusitada atención a fechorías verbales tan inanes, nos tragamos de oficio auténticas barrabasadas, por ejemplo, que el nuevo Código Penal permita incautar el coche de quienes cometan determinados delitos al volante: se trata de una idea brillante cuyo desarrollo no conoce límites, porque, por ejemplo, permitiría quedarse con el piso de quien disparase desde una ventana, y no me entretengo más.
Como saben de sobra mis lectores, McGuffin es el nombre que Hitchcock adjudicaba a ciertas tretas de sus magníficos guiones, una peripecia que acontece en la película pero que nada tiene que ver con la trama de fondo, que sirve para despistar a atención del espectador entregado. Los socialistas, tal vez sin saberlo, son maestros en tal técnica: el supuesto debate sobre la supuesta “sucesión” es un magnífico McGuffin, cuyo efecto despistante se acentúa por el tono entre lastimero y sacrificial de las últimas apariciones del aludido. ¿En qué consiste, en realidad, el engaño sucesorio? Responder a esta pregunta me obliga a hacer una cierta defensa del líder en cuestión, moderada, en cualquier caso.
¿Que se va Zapatero? ¿A quién le importa? Lo único interesante sería saber si el PSOE estaría dispuesto a cambiar alguna vez de política
En la revista que dirige Alfonso Guerra han afirmado que ya es hora de cambiar de líder, y presumo que su análisis no se deriva directamente de la admiración a su Maquiavelo falso-leonés. Veamos: en primer lugar, si Zapatero fuese tan malo, peores serían los que le han sostenido, entre otros Guerra, de modo que aunque nos felicitásemos del arrepentimiento, no podríamos olvidar el disparate colectivo de sus secuaces y aduladores, de los miembros de la gran orquesta roja y oportunista, en una mixtura minuciosamente equilibrada. Como dijo Bertrand Russell, en una democracia los elegidos nunca pueden ser peores que los electores, pues cuanto mayor fuere la maldad de aquellos, peor sería la calaña de quienes los consagran. Zapatero es, por tanto, el mejor de los suyos, y por tal lo han tenido durante años, meses y días. Lo que ocurre es que ahora dicen haber descubierto que ya no vende, que vende peor incluso que ese pésimo adversario de derechas que nunca se sabe si va o si viene. Bien, pues que sean consecuentes: lo que ocurre no es que Zapatero sea malo, y, menos aún, que se haya vuelto malo de repente. Lo que ocurre es que las políticas de Zapatero han sido espantosas, que no han servido sino para empeorar las cosas. Lo grave es que esas políticas de Zapatero no son solo suyas sino que son, sobre todo, de quienes ahora le critican y lo echan de más.
Cuando los partidos se confunden y no aciertan a ser lo que tienen que ser, gastan el tiempo discutiendo sobre el liderazgo. El PSOE olvidó hacer sus deberes, buscar una política razonable y coherente, atractiva a ser posible. Como no la encontró, Zapatero ha ejercido la vieja política que heredó de Felipe González, sin la astucia y la largueza del sevillano, y basta con leer el libro que escribieron, al alimón, entre Cebrián, el líder del periódico independiente de la mañana, ahora diario global, y González para certificarlo. Es la política del PSOE lo que es malo, no Zapatero. Es la demagogia social, el cainismo frente a la derecha, la falta de respeto a la ley y a la Constitución, la ausencia de una ética pública exigente, su rendición ante el nacionalismo, que no es otra cosa sino la manifestación de su afán de poder a cualquier precio, el dogmatismo autocomplaciente de la izquierda… eso es lo que hace aguas, y no Zapatero, aunque su elección seguramente haya sido una de las peores que jamás se hayan hecho en una democracia.
El culebrón de Zapatero es una especie de McGuffin porque tratan de hacer ver que él es quien ha cometido los errores, olvidando que es la política socialista, que todo el PSOE ha compartido como una piña, incluso hasta cuando la muerte debiera haberles separado, quien ha sido, en último término, responsable del estado comatoso de nuestra economía y del deterioro dramático de nuestras instituciones. ¿Que se va Zapatero? ¿A quién le importa? Lo único interesante sería saber si el PSOE estaría dispuesto a cambiar alguna vez de política, cosa difícil, pero enteramente imposible hasta que no se peguen un batacazo memorable.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
10 COMENTARIOS
10 .- Zapatero estaría ideal como Ex presidente, o como parado. De cualquier cosa menos de lo que está ahora.
9 .- #6 Creo, Taraza, que es Ud. muy suave en sus juicios sobre las argucias practicadas por J.L.R.Z. durante los periodos electorales.
En el primero de ellos, 2.004, más que saber aprovechar un estado de confusión o desorientación, lo que hizo fue construir una enorme falacia, en modo alguno improvisada, para desviar la intención del electorado menos inteligente.
En el segundo, 2008, introduce de nuevo –con muchas menos víctimas- un toque a la emotividad al electorado, con el asesinato de un socialista a manos de ETA. Y de nuevo otra falacia negando una crisis económica que los analistas de todo el mundo predecían.
En realidad entre los 12M de votantes hay un gran porcentaje de apesebrados. Otro gran porcentaje están huérfanos de información veraz y muchos otros se trata de “clientes fijos”, que ignoran dónde aterrizaron una buena parte de los “herederos del franquismo” tras la desaparición, en 1.982, de UCD.
8 .- De todas formas, González Quirós, el Órgano político más importante - con mucha diferencia - de la democracia es el Parlamento... El nivel de democracia no depende, ni puede depender, de un solo hombre, sea quién sea...
Cuanto menos importante es el Parlamento más importante es el Ejecutivo, y viceversa: cuanto más importante es el Parlamento menos peso tiene el Gobierno...
En democracia, los Gobiernos deben pesar poco... Éso sí, como es un Órgano Ejecutivo, debe estar formado por personas que sepan de Administración.
Aquí, en España, todo es justamente al revés: El Parlamento, para nada sirve: no existe.
Sí hay un lugar donde, en teoría, los 350 parlamentarios deberían discutir, aprobar/rechazar, las propuestas del Gobierno, y para velar porque en todo "su" territorio los ciudadanos tengan los mismos derechos y deberes; y desde luego, velar por la unidad del pueblo que representan; cada cual, según su saber y entender.
Nada de éso sucede. Y así ciudadanos tan leves como Rodríguez Zapatero parecen gigantes... Su probable sucesor también anda por ahí sacando pecho con el yo, yo, yo... ganaré, haré reformas, revisaré... ni siquiera se molestan, en decir "propondré".
7 .- Estupendo artículo, lástima que en EC siempre nos volquemos por lo insustancial.
6 .- ¡¡Pues claro!!: éso que usted dice, González Quirós, ya se dijo, varias veces, en los foros de este periódico, elconfidencial.com, a saber:
Si Rodríguez Zapatero sigue ahí, en tal alto sillón, es porque el núcleo duro del PSOE se identifica, plenamente, con sus ideas - ideas hay buenas, malas y pésimas - y procedimientos. Rodríguez Zapatero es el PSOE...
Si Rodríguez Zapatero sigue ahí, en tal alto sillón, es porque casi 12 millones de españoles están de acuerdo con sus ideas y procedimientos...
Podría entenderse el triunfo del PSOE/Rodríguez Zapatero en 2004, aquellos días 11-14 M, donde la gente estaba acokonada, indignada, aunque no sabía contra quién... el PSOE supo orientar tal desorientación, y el Gobierno no supo suspender la consulta electoral...
Pero tras la increíble legislatura 2004 - 2008, esencia de surrealismo, destrucción por doquier, el PSOE debió perder 50 diputados, como mínimo...
Pero fue casi al revés: consiguió 5 más que en 2004...
Fabricar tontos, tiene su recompensa electoral... sería imposible una era Rodríguez Zapatero sin haber antes una era González Márquez... El PSOE ha sido, y seguirá siendo, una desgracia para ESpaña...