TENDENCIAS
TRIBUNA
@Manuel Muela - 24/11/2009
Desde que estalló la crisis inmobiliaria, cuya peor parte corresponde a las cajas, todo el centro de atención se ha volcado en estas entidades, pero no para sugerir caminos de superación de los problemas que las aquejan, sino para ponerlas en solfa, convirtiéndolas en un campo de batalla de intereses espurios: se confunde a las instituciones de ahorros con sus administradores políticos y se pretende ignorar lo que representan para millones de familias y empresas, que tradicionalmente han confiado en sus empleados y profesionales que son, en gran medida, los artífices del crecimiento del sector del ahorro en España. Casi nadie se preocupa por el porvenir de las cajas de ahorros y muchos, demasiados, apuestan frívola y vanidosamente por su quiebra y fracaso.
Las Cajas de Ahorros nacieron como entidades de naturaleza fundacional, constituidas con objetivos de carácter social y de interés público. Sus orígenes se remontan al siglo XIX, iniciándose como instituciones benéfico-sociales que pretendían atenuar las deprimidas situaciones de las clases populares.
La naturaleza fundacional de las cajas de ahorros, que había sido respetada por todos los regímenes políticos habidos en España, fue cambiada por Decreto en 1977, siendo Ministro de Economía, Enrique Fuentes Quintana. En aquel año se aprobó el Real Decreto 2290/77, de 20 de agosto, que liberalizó las operaciones que podían realizar y reguló, con carácter general, sus órganos de gobierno: todas las entidades tendrían una Asamblea General, Consejo de Administración, Comisión de Control y Comisión de Obras Sociales. Los miembros de los órganos de gobierno serían impositores, representantes de los Corporaciones Locales y representantes de los Sindicatos.
Régimen fundacional
Un mero decreto de la etapa preconstitucional cambió el régimen fundacional de instituciones que representaban entonces más del 35% del sistema crediticio, ahora ya son el 50%, poniendo las bases de la influencia del sector público en las mismas a través de los mecanismos y porcentajes de representación establecidos para sus nuevos órganos de gobierno. Casi diez años después, en agosto de 1985, llegó
Desde entonces, todas las Comunidades Autónomas han asumido el Protectorado de las cajas de ahorros, que tradicionalmente ejercía el Poder central, y han realizado modificaciones legales en sus órganos de gobierno, en la mayoría de los casos aumentando el peso de las representaciones públicas en los mismos, al añadir una cuota significativa de representación de la propia Comunidad Autónoma. El resultado de ello es que hoy, las cajas, que son la mitad del sistema crediticio español, se han convertido en entidades financieras cuasi públicas bajo el control y la tutela de las Comunidades Autónomas. Esto, junto con un uso poco prudente de la liberalización operativa, esta en el origen de los problemas del sector y de las dificultades que se oponen a su reestructuración.
Como es sabido, las cajas carecen de capital social, aunque si tienen recursos propios, que se incrementan cada año con los resultados obtenidos por su actividad crediticia. De ahí la importancia del beneficio para incrementar su capitalización, circunstancia que adquiere una relevancia especial en las épocas de declive económico, que llevan aparejada la disminución de la actividad y el crecimiento de la morosidad. Precisamente para atenuar el daño, se creó el instrumento de las cuotas participativas, que son títulos de capital y que siguen prácticamente inéditas, porque quienes disfrutan actualmente del poder las consideran una amenaza a su posición, ignorando que, en un momento como éste, podrían contribuir a suavizar los problemas de capitalización del sector, sobre todo, si se concede a sus tenedores una presencia, aunque sea limitada, en los órganos de gobierno y administración. La clientela de las cajas, que está demostrando hacia ellas una lealtad casi granítica, se constituiría en el máximo adquirente de tales cuotas, si se emiten.
Prudencia
Las controversias públicas en materia de entidades de crédito deben ser prudentes, todo lo contrario de lo que viene sucediendo con las cajas un día sí y otro también, procurando separar la crítica y la exigencia de responsabilidades a sus administradores, políticos o no, de lo que son instituciones de ahorro con una importante trayectoria de servicio a la economía española y que tienen la confianza de muchos millones de españoles. Españoles que no pertenecen en su mayoría al mundo de los poderosos: son las clases medias y populares, junto con las pequeñas empresas, el núcleo más importante de su clientela.
Creo que debajo de la hojarasca y la espuma del ataque a la supervivencia de las cajas de ahorros subyacen dos realidades: por una parte, la de los administradores responsables de sus problemas, quienes, amparados en los poderes autonómicos, eluden su responsabilidad, pretendiendo además capitanear la reconversión de oficinas y empleados, con ayudas públicas; y, por otra parte, la de aquellos otros, que esperan obtener algún beneficio de los problemas de las cajas. La importante realidad de las instituciones de ahorros en España debería mover a la reflexión sobre su mejora y probable reordenación, no a preconizar su exterminio.
En paralelo con su reestructuración financiera, sería oportuno abordar cambios jurídicos para recuperar el modelo fundacional y el Protectorado del Ministerio de Economía, con la presencia añadida en sus órganos de gobierno de los titulares de cuotas participativas, para que sus integrantes tengan un interés cierto y legítimo por la gestión. Además de ello convendría regular su capacidad operativa, introduciendo algunos principios de banca limitada. Con tales cambios, que supondrían la abrogación del orden jurídico actual, se desvanecería la imagen de que las cajas son otra clase de bancos, pero sin dueño, que, como estamos viendo, es la peor de las opciones para hacer frente a los problemas que están en la mente de todos.
En fin, ojalá se restaure el buen sentido y se impongan la racionalidad y la exigencia, porque, si se insiste en la política corrosiva del descrédito y la desconfianza, se puede desatar una marea que se llevará por delante a los unos y a los otros. Y ése es un riesgo que ni nuestro país ni ningún otro podría asumir.
Opiniones de los lectores (9)
9.
Vikinga»24/11/2009, 18:37 h.
Y que me dicen del irresponsable quilombo de las fusiones, los SIP, las absorciones . . . . Un total y permanente despliegue de intriga política y de intereses personales de cuatro presidentes, cuatro directores generales y cuatro grupos políticos [bueno cuarenta].
Cuando terminen el baile de echar a la fruta calle a miles de empleados que harán ellos? subirse el sueldazo.
Con qué capitalizarán los monstruos Frankenstein resultantes? con cromos del Coyote? cuando se terminen las plusvalias de participadas para tapar la ineptitud, cuando no tengan más remedio que aflorar la morosidad y valorar los activos inmobiliarios a mercado. En resumen a no tardar demasiado que haremos con ese degradado mundo de interes cruzados y sueldos de vértigo?
Porqué no se privatizan ya? porqué no se exigen responsabilidades por esos carcajeantes planes estratégicos tan mal trazados y ejecutados? y los errores? que no hay verguenza? nadie dimite?
Bién pensado lo mejor es la privatización de CCM, ahora el segundo paso es sacar a los políticos astures y a su presidente político fuera de la caja y profesionalizar el banco KKM. Muchos estarán pendientes de que pasa allí.
8.
mendec»24/11/2009, 13:56 h.
Habría que privatizarlas y darle mucho mas poder al BdE para que las regule e intervenga.
Cuanto mas sujetas estén a una regulación central y menos puedan intervenir los gobiernos autnómicos, mejor. Especialmente en situaciones de crísis como la actual, las CCAA y sus agendas políticas particulares están impidiendo que el BdE pueda actuar con celeridad.
No hay mas que ver el lío de Cajasur / Unicaja o el cachondeo detrás del nombramiento de Rato para presidir CajaMadrid
7.
mendec»24/11/2009, 13:55 h.
Habría que privatizarlas y darle mucho mas poder al BdE para que las regule e intervenga.
Cuanto mas sujetas estén a una regulación central y menos puedan intervenir los gobiernos autnómicos, mejor. Especialmente en situaciones de crísis como la actual, las CCAA y sus agendas políticas particulares están impidiendo que el BdE pueda actuar con celeridad.
No hay mas que ver el lío de Cajasur / Unicaja o el cachondeo detrás del nombramiento de Rato para presidir CajaMadrid
6.
kj26»24/11/2009, 11:16 h.
Urgente: privatizar las Cajas ya!. Que pintan los políticos valorando riesgos para decidir a quien se da un prestama.
Actualmente, los problemas de las Cajas se ven aumentados por la baja calidad de los créditos concedidos bajo presiones políticas.
El gobierno con su plan de rescate trata de poner dinero de los ciudadanos en manos de unos gestores políticos que en el pasado se han dedicado a regalar dinero a los amiguetes.....
5.
Alfred12»24/11/2009, 10:18 h.
Buenos dias. Yo no soy de los que cree que vaya a obtener ningun beneficio del tema de la crisis de las cajas. Pero si soy de los que ve que el poder politico en las cajas, en los ayuntamientos, en las comunidades autonomas, ect. no trae nada bueno. Yo soy de los que piensa que sin cajas de ahorros la burbuja inmobiliaria, que al estallar, ya vemos como esta dejando la economia del pais. Es decir gracias a la burbuja inmobiliaria nos vamos a tirar 20 años de depresion, con indices de paro muy por encima de la media europea. Pues lo que decimos es que la burbuja, sin cajas de ahorro, hubiese existido. Pero dudadamos de que con criterios como los que se aplican en la banca de verdad hubiese llegado a tales extremos.
¿Me puede aclarar alguien, por poner un ejemplo, quien financio las ciudades fantasmas en el paramo que nos van a quedar?
¿Fueron los bancos de verdad o las cajas de ahorros en manos de los politicos?
Dudo de que en ningun pais desarrollado existan estas cajas de ahorro que tenemos en España.
Ya lo dijo Aznar, que el privatizaria las cajas de ahorro.
El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. El horario del foro es de 07:00 a 23:00 h. Fuera de ese horario no se incluirán opiniones.
Post Anterior
El Estatut, Montilla y el sentido del Estado Antonio Casado
Sabino Arana y el nuevo obispo de San Sebastián José Antonio Zarzalejos
'Public service announcement' G.Bravo
Miguel Boyer (y otros profetas) contra el imperio del mal Carlos Sánchez
Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial