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OPINIÓN
TRIBUNA ,  

Recuperemos el vertical

Federico Durán López*.-  09/06/2011

Supongo que si el editor de este artículo es lo suficientemente joven, habrá tenido la tentación de corregir el título para buscar la concordancia gramatical, pensando que se trataba de decir que, desde la situación de postración en la que estamos, tendríamos que recuperar la verticalidad. Levantar cabeza, como se dice, ponernos en pie y enfrentarnos abiertamente a los problemas.

Pero no me refería a eso, sino a recuperar el vertical. El vertical era la expresión con la que se conocía, durante el franquismo, a la organización sindical. Una organización en la que se integraban conjuntamente empresarios y trabajadores y que formaba parte de la estructura del Estado, aunque quizás sea más correcto decir del régimen. La clave de bóveda estaba en la protección paternalista de los derechos laborales, con una profusa intervención administrativa, una elevación del sindicato a las más altas esferas del poder (el delegado sindical de cada provincia era una autoridad indiscutible), y una supresión casi total de los espacios de libertad. El mundo laboral era un mundo sin libertad sindical pero también sin libertad de gestión empresarial ni de contratación.

Aparte de vulnerar, de nuevo, la libertad de negociación, supone un claro intento de evitar conflictos abiertos a cambio de mantener a una de las partes en una situación de clara prevalencia negociadora

Y digo recuperar el vertical, porque al paso que vamos, vamos a acabar en él, así que casi mejor quemar etapas. Todo esto viene a cuento del borrador de anteproyecto de ley de reforma de la negociación colectiva que acaba de hacerse público. Por encima de los matices y de las complejidades interpretativas que suscita, el borrador rezuma miedo a la libertad y miedo al conflicto. En vez de avanzar en la libertad de negociación, la restringe y la condiciona, imponiendo nuevos y mayores contenidos mínimos a los convenios y exigiendo la asunción de compromisos que solo deberían provenir de la libre decisión de los negociadores.

Y, recuperando un franquismo modernizado, la intangibilidad de los derechos laborales, la inflexibilidad de las regulaciones, la cerrazón a la evolución y a la adaptación, se tratan de compensar con una erradicación de los conflictos. Exigir, como contenido mínimo de los convenios, la adhesión y el sometimiento (hasta la palabra la ha cargado el diablo) a los procedimientos de solución de conflictos establecidos en instancias negociadoras superiores, y prever que dichos procedimientos podrán pactarse como de aplicación general y directa (por lo que no se ve cómo puede darse el caso, que se menciona, de que las partes no se hubiesen sometido a los mismos), aparte de vulnerar, de nuevo, la libertad de negociación, supone un claro intento de evitar conflictos abiertos a cambio de mantener a una de las partes en una situación de clara prevalencia negociadora. Porque en un procedimiento arbitral, aunque teóricamente quede abierta la posibilidad de ejercicio del derecho de huelga, dicho ejercicio carece de sentido. La huelga es un instrumento de presión reconocido a los trabajadores para obtener las reivindicaciones planteadas al empresario. Desde el momento en que el conflicto se somete a arbitraje, y la decisión no está, por tanto, en manos del empresario, la huelga no sería sino una presión ejercida sobre el árbitro, lo que no parece que tenga mucho sentido ni que sea admisible desde el punto de vista de la pureza del procedimiento arbitral.

La negociación colectiva necesita más, y no menos, libertad. Y no debemos rehuir el conflicto, que es el principio ordenador de las sociedades libres y el motor de su desarrollo, ni ahogarlo, para mantener las ventajas de una parte, que puede convertir compromisos temporales en eternos, en una maraña de procedimientos que, al perder su carácter voluntario para convertirse, aunque disimuladamente, en obligatorios, nos devuelven a los viejos fantasmas corporativos.

*Federico Durán López es catedrático de Derecho del Trabajo y socio de Garrigues.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 8 COMENTARIOS

8 .- Lo que no pueden cambiar ni la patronal ni los sindicatos ni el gobierno es la lógica del capitalismo global. El ajuste se produce necesariamente con tres elementos: nivel de salario real, nivel de productividad y nivel de desempleo. Si el objetivo es reducir el nivel de desempleo las leyes laborales tendrán que permitir descensos del salario real y no impedir el aumento de la prodcutividad. Lo que ha aprobado el gobierno no parece muy eficiente en este sentido y, por ello, hay que temer que se crearán pocos empleos.

luo

09/06/2011, 16:01 h.

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7 .- Y en este momento ¿para que sirven los sindicatos?. Son mera decoración.

solitude

09/06/2011, 10:56 h.

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6 .- En lo que refiere a las Secciones Sindicales en la negociación, se obvia, que se les eige tener la mayoria de los miembros de la representación, teniendo en cuenta que por regla general, los que se presentan a las elecciones sindicales, lo hacen por algun sindicato..., pues es lo mismo, porque donde sean independientes de todos, no habra sección sindical que pueda negociar.

En fin que hay que esperar a que salga el decreto, para valorarlo, pero lo que no puede hacerse es criticar, solo con la opinoón de una de las partes, lo que aun no esta aprobado.

Esta claro que si alguien va a salir perdiendo, van a ser los trabajadores y trabajadoras de este pais, porque siempre son en ultima instancia los que se comen las crisis y los marrones.

Los sindicatos, tan denostados, no lo fueron tanto cuando con los Pactos de la Moncloa, contribuyeron a sacar el pais adelante, pero claro, siempre hay que buscar un culpable.

Lo que esta claro, para mi, e que sin unas contrapartes organizadas y fuertes, los pactos son dificiles, si ademas le sumamos un Gobierno debil......

ramon

09/06/2011, 10:25 h.

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5 .- En el preaviso, lo que s hace es, practicamente, recoger lo que esta en todos los convenios,[miren los BOES], dado que en el TRET ya se recogia como contenido minimo de un Convenio. Es que si resulta que se establece un plazo maximo de negociación, ultraactividad, si encima no se estableciese plazo de denuncia, ni siquiera se iniciria la negociación.

En la presencia de las Secciones Sindicales en la negocicación, en la LOLS ya estaba recogida, pero ahora se refuerza y eso es asi, porque en las grandes empresas es ineficaz la negociación con la RLT, si existen diferentes centros de trabajo. Por otra parte en las empresas de centro unico o un solo organo de representación, este sigue teniendo la misma legitimación.

Las Comisiones Paritarias, son las que mejor conocen las situaciones que se generan en los convenios y en los sectores y empresa, pero les aseguroq ue al ser "Paritarias", pocas veces se llega a algun tipo de acuerdo y siempre acaba en la jurisdicción competente. A ver si ahora esto refuerza sus funciones y desjudicializa,[vaya palabro], las relaciones laborales.

ramon

09/06/2011, 10:24 h.

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4 .- No estoy en absoluto de auredo con el Sr, Duran, aunque ni el creo que lo este, pues en reiteradas ocasiones n ha anifestado que prefiere negociar con los sindicatos que con los Ctes., verdad Sr. Duran?

Por partes. El Gobierno, va a legislar, se supone que lo hara en base a lo que hubo encima de la mesa durante la negociación .

El "intervencionismo", no hace sin cumplir con su obligación y establecer cuales deben ser los contenidos "MINIMOS" de un convenio, asi se evita que pueda haber normas distintas en temas que son comunes. En ningun momento especifica el contenido de estos contenidos "minimos".

En la flexibilidad, con la Inspección de Trabajo inoperativa que tenemos en este momento y que por experiencia propia, cuando mande el PP, lo sera aun mas, los empresarios, grandes o pequeños, la aplican como quieren, el hecho de que ahora se les permita un 5% "legal", lo que hara sera aumentarla. O me van a decir Vdes. que conocen a alguien que con un contrato temporal, si el jefe le dice que se quede un par de horas mas, sin cobrar por supuesto, se va a negar, con los tiempos que corren?

ramon

09/06/2011, 09:19 h.

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