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OPINIÓN
TRIBUNA ,  

A los políticos de todos los partidos

Javier Benegas* .-  20/01/2011

Las extraordinariamente graves circunstancias por las que atravesamos han hecho que los españoles alteremos el orden de nuestras prioridades. Más allá de sufrir por nuestro plato de garbanzos, lo que empieza a preocuparnos sobremanera es no tener ningún control sobre aquellos que nos gobiernan. Esta inquietud ha ganado fuerza de tal forma que somos cada vez más numerosos los que sospechamos que los políticos profesionales, la ausencia de mecanismos de control eficaces sobre el poder político y la crisis son partes de una misma ecuación; es decir, están íntimamente relacionados entre sí. Son causa y efecto.

A día de hoy, las conversaciones a pie de calle desbordan por completo los debates interesados que dominan los medios de información y las tertulias políticas televisivas. Y desde hace ya tiempo, no deja de aumentar el número de ciudadanos que juzgan con especial dureza la nula disposición de los partidos para reformar el actual modelo político y devolver el poder a quien siempre debió pertenecer: los ciudadanos.

Dentro de este nuevo escenario, las impresentables reformas económicas promovidas desde la nación política y al dictado de sus colegas foráneos, no sólo nos disgustan por su arbitrariedad e imposición -una vez a nuestras espaldas-, sino que resultan especialmente irritantes porque, además de ser injustas, suplantan a aquellas que de verdad son imprescindibles.

Estando así las cosas, la prueba del algodón para cualquier partido político es comprobar si está presente en su programa el ineludible compromiso con la regeneración. Esto es:

1.- Reforma de la Ley Electoral (control directo de los electores sobre los diputados).

2.- Reforma de la Justicia (separación de poderes).

3.- Reforma de la Ley de partidos (democratización interna).

Todo partido que no las incluya en lo más alto de su programa no merece el calificativo de democrático y, por lo tanto, no está al servicio de los ciudadanos sino al de quienes anidan en él.

Cada día que pasa se hace más grande el abismo que separa a la nación política de la nación real. Y conviene recordar que es la segunda y no la primera la que sostiene este sistema


Señores políticos profesionales, sepan que entre los españoles se ha instalado la certeza de que se acabó el tiempo de los milagros y que lo peor está aún por llegar, y no existe telediario edulcorado capaz de abstraernos de esta dura realidad. Para colmo, somos muy conscientes de estar atrapados dentro de un sistema que tiene muy poco de democrático, y que nos impide ejercer nuestro derecho a influir en el curso de los acontecimientos. En consecuencia, las promesas de orden y eficacia que se nos ofrecen son del todo insuficientes; es más, ofenden nuestra inteligencia. No demandamos sólo orden y mejores gestores que puedan abordar reformas económicas más o menos ambiciosas, exigimos los mecanismos de control del poder que caracterizan a un sistema democrático. Ya dijo Tocqueville que "una nación que no pide más que orden ya es esclava en el fondo de su corazón". Y los españoles podemos parecer un pueblo servil y acomodado. Pero se trata de un cliché más de tantos que empezó a desmoronarse en el mismo instante en que se terminaron los días de vino y rosas. Lo cierto es que no nos gusta ser esclavos de nadie.

Cada día que pasa se hace más grande el abismo que separa a la nación política de la nación real. Y conviene recordar que es la segunda y no la primera la que sostiene este sistema. Sin esas tres reformas indispensables antes citadas, más tarde o más temprano el vínculo entre políticos y ciudadanos se extinguirá por completo, la desafección hacia el sistema será enorme y los ciudadanos, por simple instinto de supervivencia, trasladarán sus dineros,  empleos y negocios a la clandestinidad. Y, entonces, ¿quién pagará tanta deuda pública, tanto puesto de libre designación, tanta tarifa al alza, tanto sueldo vitalicio, tanto tráfico de influencias y tanto coche oficial? ¿Declararán sus Señorías el Estado de Alarma y ordenarán a los militares que entren en las casas y busquen el dinero escondido en los colchones?

* Javier Benegas es experto en branding y comunicación

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 37 COMENTARIOS

37 .- La Tercera Ola, ya existe, es el PDMA, Partido de Mayores y Autonomos, implantación en muchas provincias de España. Estamos preparando algunas candidaturas para el mes de Mayo. Representamos a 7 millones de jubilados, 4 millones de PYMES y Autonomos, viudas, jóvenes sin empleo, 5 millones de parados y demás cabreados. Unidos todos bajo estas siglas, afiliandose, aportando cuotas, ser generosos y luchadores e ir en las listas, seguro acabamos con la partitocraciade PSOE y PP. Es un momento idóneo para luchar por nuestras familias, los dos patidos nombrados, solo se preocupan de las suyas y sus afiliados. Los que representamos al PDMA, ya lo tenemos todo hecho, todo no, ahora luchamos por nuestros hijos y nietos, vosotros hacer lo mismo, veniros con nosotros. Joaqun Corredor. Secretario General.

nllson

30/01/2011, 19:39 h.

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36 .- #31
Excelente y amena lectura su opinión Sr.Benegas. Desde luego y vistas las últimas reformas de nuestro gobierno uno no puede hacer otra cosa que reflexionar sobre la mala gestión en nuestro país y el doble rasero con la que se trata las noticias que se nos está inculcando en los medios de comunicación generalistas por una parte y por otra sobre ciertas no-reformas urgentes e "intocables" que es mejor omitir para no informar como es debido a los ciudadanos, para tomar las medias oportunas, o al menos, sacar a nuestro pais de un estado agónico, pura manipulación gubernamental para mantener un sistema político insostenible a todas luces.

Concluyo con una frase que me ha gustado leerla en muchas ocasiones.

"La libertad política es la condición previa del desarrollo económico y del cambio social."
John F.Kennedy

Un saludo

a.sebastián

21/01/2011, 21:04 h.

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35 .- Magnifico articulo. Soberbio final.

Estos malditos politicos no se dan cuenta de que a nadie engañan ya con sus televisiones compradas y de que estamos hartos de sus trapicheos con la oligarquia empresarial de banqueros, constructores, inmobiliarios, eolicos, alcaldes y contratistas.

Esto se va a acabar... Y tendran que sacar al ejercito para protegerse.
Entonces se pondran las cartas sobre la mesa y nos veremos las caras.

Banqueros: a la quiebra.
No quiero hipotecar a mis hijos para salvar a una oligarquia de banqueros mafiosos condenados e inhabilitados.

Martinj

20/01/2011, 22:48 h.

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34 .- Todo seguirá igual mientras la política atraiga a todos los oportunistas, vividores y encantadores de serpientes del pais. Cambiará cuando formar parte de un gobierno, a cualquiera de sus niveles, suponga grandes dosis de sacrificio personal y preparación. Entonces todos los buitres y sanguijuelas correrán a esconderse para que nadie pueda contar con ellos.

aa123

20/01/2011, 20:14 h.

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33 .- #31 Cotitin, magníficas frases y excelentes propósitos.

Ahora bien, eso que Vd. propone ¿como se hace?

Siento admiración y envidia por los tunecinos. Sin nadie que vertebre el movimiento de protesta se ha montado una mini-revolución que ha echado del poder al tirano.

¿Y aqui? Se han montado y se montarán, revueltas por que se prohibe el botellón y, quizá, se monten por el tema del tabaco pero por la dignidad y la libertad, nada de nada.

Disculpeme si soy un poco corrosivo, pero es lo que hay.
Saludos

viajeroA3

20/01/2011, 17:10 h.

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