Carlos Gascó .- 04/06/2011
Hace seis meses que vivo en París trabajando en un organismo internacional. Creo que es una suerte, ya que entre otras cosas tengo la oportunidad de ver y analizar las noticias y valorar la realidad española desde una cierta distancia. Y lo cierto es que las más de las veces la información generada sobre España en los medios tiene un tono francamente negativo, con la excepción, claro está, de la sección de deportes y la de gastronomía.
La prensa europea e internacional frecuentemente publica que el país tiene cerca de cinco millones de personas en situación de desempleo, más del 20% de la población activa y cerca de la mitad de aquellos que tienen menos de 25 años. Frente a este hecho, resulta dramático ver como se produce una situación para mí de imposible comprensión. Lo primero que se oye de forma recurrente de parte de líderes políticos y sociales es que el paro es nuestro “problema número uno” o que “el paro es donde más duele la crisis”.
Sin embargo, hemos asistido a un proceso de destrucción de puestos de trabajo sin apenas realizar avances en materia de la regulación de este mercado, si acaso hasta fechas muy recientes y de seguramente de forma poco ambiciosa. La cosa parece aún girar de forma exclusiva entorno a la cuantía de la indemnización por despido, cuando en realidad debería girar en torno a cómo diseñar el sistema de negociación salarial para ligar la evolución de los salarios a la productividad.
Si miramos hacia el norte (quiero decir más arriba de Francia) veremos que hay formulas de flexibilidad de entrada y salida en el empleo compatibles con la seguridad y la protección al trabajador y al empleador. Además, en épocas de crisis como ahora no hemos hecho lo suficiente para ajustar los costes laborales en términos de precio, a cambio de no destruir tantos empleos, o de crear empleos a tiempo parcial o fomentar el autoempleo. Todo esto lo tienen bien regulado en los mercados de trabajo de Alemania, Holanda o Escandinavia, con tasas de paro cuatro veces inferiores a la nuestra.
Una economía que se desangra
Creo que en España, en materia de empleo (y en otros ámbitos), en buena medida se siguen imponiendo cuestiones de carácter ideológico, que impiden mantener un diálogo razonable. Es difícil defender ante mis interlocutores, en este caso da igual que sean nacionales o extranjeros, que la sociedad -y la economía- española se desangra por una herida que no queremos (o podemos) vendar. Solo puedo decir que creo que el conjunto de la sociedad lo paga muy caro en términos económicos y sociales.
Es imposible gobernar un país con 250 tipos de queso, dijo hace 50 años sobre Francia Charles de Gaulle. Pues bien, comparado con eso, no debía ser tan difícil gobernar un país con “solo”17 comunidades autónomas
También me preguntan con frecuencia sobre nuestro sistema financiero. No es fácil de explicar tampoco. En los últimos años hemos asistido al debilitamiento sistemático y sistémico del sistema financiero español, de la mano de la llamada burbuja inmobiliaria, unida a la debilidad de una parte de las entidades del sistema. Pocos entienden que tenemos algunas de las entidades financieras más modernas, robusta y bien gestionadas de Europa seguramente en el mundo, que han venido conviviendo (y compitiendo en el mercado nacional) con otras que en ocasiones son débiles, en parte por haber asumido un excesivo riesgo inmobiliario. Y es que siendo entidades financieras tienen un gobierno politizado y de ámbito local.
Todas las instituciones en España están supervisadas por una misma entidad, que viene urgiendo a los responsables políticos y de las entidades a buscar una solución que resuelva las dudas que afectan al conjunto de sistema. Tampoco es fácil explicar fuera de España si hoy el asunto está resuelto y nuestro sistema financiero fuera de sospecha. Colectivamente hemos tardado mucho en primero reconocer y luego responder a esta realidad, aunque todos la conocíamos. Y parece que aún queda un buen trayecto por recorrer.
Pedir un crédito para pagar la luz
En el tema de energía, electricidad, para ser más exactos, hemos llegado a una situación que en la práctica supone, de forma colectiva, pedir un crédito para pagar la luz. En efecto, llamado el déficit tarifario, es decir, la diferencia entre los costes de la electricidad y lo que los consumidores pagamos por ella, que supone unos 20.000 millones de euros, lo está colocando el Tesoro en los mercados financieros. Pagando un coste adicional, claro. Esa situación absurda coexiste con uno de los sistemas eléctricos más modernos, sostenibles, mejor gestionados y competitivos del mundo. No sé, pero me parece muy enrevesado.
En dotación de infraestructuras, se puede decir que estamos mejor que cualquiera, que quede claro. Contamos con autovías y autopistas en cantidad y de excelente calidad. La densidad de su de uso es menos excelente, sin embrago. Los números a veces no salen y las concesionarias apelan al (papá) estado para resolver sus problemas. Nuestra red de trenes de alta velocidad impresiona a europeos, norteamericanos e incluso japoneses
La orografía española no es precisamente fácil para ir en un tren a casi 300 km/h. Ni debe ser tampoco el precio, ya que a pesar de no tener que cubrir los costes de capital, las tarifas son suficientemente elevadas para hacer que algunas líneas sean un desastre financiero. Hay aeropuertos diseminados por toda la geografía española, buena parte de ellos con bajos niveles de tráfico. En su conjunto, tienen con una deuda diez mil millonaria que asumimos entre todos los contribuyentes (una vez más). No sé, quizás anduvimos algo despistados calculando nuestras auténticas necesidades y los costes de capital y corrientes en los estamos incurriendo para el nivel de servicios y la dimensión de nuestro aparato productivo y sobre todo nuestro nivel renta. O quizás los provincianismos y caciquismos nos hicieron tomar decisiones erróneas. O algo de las dos cosas.
Esto hila con algo igualmente importante, la organización territorial del Estado, con que nos dotamos en la Constitución de 1978. Es imposible gobernar un país con 250 tipos de queso, dijo hace 50 años sobre Francia Charles de Gaulle. Pues bien, comparado con eso, no debía ser tan difícil gobernar un país con “solo”17 Comunidades Autónomas. Mi problema fundamental en este ámbito que sus poderes son asimétricos. Es complicado hacer entender que en España hay que andaluces, canarios, vascos, navarros… y algunos son algunos de “vía lenta” y otros de “vía rápida” y las competencias, la producción normativa, la educación o los impuestos son diferentes dependiendo de su procedencia. Y lo que es más complicado es, como español nacido en 1970 que soy, saber explicar las razones que en su día inspiraron esta diferenciación y sobre todo saber razonar por qué deben persistir en 2011.
Abandono escolar
La educación es otro de los temas favoritos de comparación entre España y otros países europeos. Nuestro nivel de abandono educativo es mucho más elevado que la media europea y nuestros resultados en el llamado informe PISA, mucho más bajos, aunque creo que recientemente está cambiando algo ambas tendencias. Mala combinación, en todo caso. Tras años de escuchar comentarios de admiración por nuestra capacidad de crecer económicamente y saber vivir, hoy incluso se llega a insinuar, con la boca pequeña, porque no es políticamente correcto, que los españoles son abiertos y simpáticos… pero quizás no muy espabilados. No sé si es para tanto, pero lo cierto es que mejorar de forma decidida el sistema educativo, empezando por los idiomas y nuestra capacidad de expresión, es una tarea fundamental si queremos reducir el nivel de paro y aumentar la renta per cápita y mejorar nuestra presencia en mercados exteriores, tan importantes en estos tiempos.
En los próximos años hay que “ponerse a dieta”, trabajar algo más por un poco menos (es otra forma de definir el aumento de la productividad) y aprovechar el potencial del sector exterior, que vendrá del sector industrial y del turismo
En resumen, que los próximos años hay que “ponerse a dieta”, trabajar algo más por un poco menos (es otra forma de definir el aumento de la productividad) y aprovechar el potencial del sector exterior, que vendrá del sector industrial y del turismo. Para ello hay que introducir reformas de calado en los mercados claves donde se configuran las relaciones productivas y las señales de precio y aceptar que estamos en a una época de austeridad y moderación.
Tenemos mimbres para tejer un cesto robusto. Un tejido empresarial fuerte y muy internacionalizado, con un tejido empresarial pequeño y mediano que convive con un buen número de multinacionales de primer nivel que tirarán del carro español cuando los mercados exteriores crezcan (algo que está empezando a suceder), un sector turístico muy competitivo y bien posicionado, como estamos viendo.
Tenemos un sistema institucional bien desarrollado y una fuerza de trabajo con un buen nivel de preparación, parte de ella joven y con muchas inquietudes, como ha quedado bien patente recientemente. Hay también una clase de innovadores y emprendedores en España que no siempre se encuentran otras naciones desarrolladas. Y con la dirección adecuada en materia de política económica, poco a poco pasaremos de la estabilidad al crecimiento y luego al empleo. Pero no nos engañemos, pase lo que pase, mande quién mande, nuestro escenario más probable es de moderada y suave recuperación, que facilite la digestión de los excesos pasados.
Animo a todos a trabajar por consolidar este escenario, procurando que en España se instale una cultura de cierta modestia, que quizás se había perdido en los más de diez años de elevados niveles de crecimiento económico y fácil acceso al crédito.
Carlos Gascó es economista.OPINIONES DE LOS LECTORES,
2 COMENTARIOS
2 .- El principal problema de España es la corrupción.Obras legalizadas por Actuaciones Comunicadas [sin Informe firmado por arquitecto], sin control municipal [excepto cobrar], Finalizadas, que han causado daños estructurales al forjado, motivo de una ITE desfavorable en estructura, y de un expediente de Disciplina Urbanística. Posterior Sanción [cobrar]por mentir en las fechas de realización …pero no en lo realizado [= anular Licencia y ordenar demolición]. Disciplina exige un informe firmado por un arquitecto, para que avale entre otros la menudencia de que no han rebajado viguetas [puede dar lugar a derrumbe], y que espera más de 1 año sin tomar acción sin que se presente ni se ordene la demolición. Tras sugerir el presunto infractor que ya se encarga Gerencia de Urbanismo,con una Resolución en que“todos los daños son por la humedad y no se puede saber si los causo la obra” [pero no inspecciona ni obliga a inspeccionar ningún otro baño para ver el alcance de la “patología”]…y una nuevas tuberías en la creación de un nuevo baño, que están en el espesor del forjado constituyendo una servidumbre dicen que el objetivo era la obtención de Licencia. Clara del Rey,42.Madrid
1 .- Lo firmo de la cruz a la bola. Este es el problema, que nuestros
Líderes políticos son del siglo XIX, sobre todo los que están en el poder y no se resignan a reconocer que ellos son gran parte del problema, y se van para siempre
DIARIO DE ROBINSON
Decepción en Mallorca por el nombramiento de Spottorno en vez del isleño Dezcallar
Matías Vallés