Carlos Fonseca.- 14/02/2011
Como era previsible, el Gobierno instará esta semana a la fiscalía a que acuda al Tribunal Supremo para que resuelva si Sortu, el nuevo partido de la izquierda abertzale, debe o no ser legalizado. El vicepresidente y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, lo tiene claro: se trata de una continuidad de la ilegalizada Batasuna y no puede ser inscrito en el Registro de Partidos Políticos.
Lo de que Sortu es una continuidad de Batasuna es obvio. Han sido dos destacados miembros de la misma, Rufi Etxeberría e Iñigo Iruin (redactor de los estatutos) quienes el lunes 7 presentaron la nueva formación en el palacio Euskalduna de Bilbao, con la presencia de otros reconocidos militantes batasunos y alguno de ETA, como Eugenio Etxebeste “Antxon”, uno de los protagonistas de las conversaciones de Argel.
Los promotores de la formación (los que firman los estatutos), perfectos desconocidos sin vinculación previa con organizaciones ilegalizadas, se limitaron a hacer público su nombre y reiterar lo ya dicho por los dos primeros en sendas ruedas de prensa sin preguntas en Bilbao y Madrid. La presentación de la capital les salió rana porque se vieron atrapados por un alud de preguntas que no quisieron, o no pudieron, contestar, y quedó constancia de que más allá de leer un texto tenían poco que decir. Tan poco, que ni siquiera su secretaria general, Maider Etxebarria, dio la cara. La puso Iñaki Zabaleta, un profesor de Periodismo de la UPV que no figura entre los promotores (detalle curioso), que se vio claramente sobrepasado por los acontecimientos. No se atrevió a pedir a ETA que desaparezca. Un error.
Ahora bien, ¿que una persona haya militado en Batasuna o sus satélites la inhabilita a perpetuidad para crear un nuevo partido o militar en otro ya constituido? ¿Su pasado contamina cualquier actividad futura? La ley no prejuzga comportamientos ni intenciones, actúa sobre hechos constatables, y los únicos verificables a día de hoy en Sortu son sus estatutos y la declaración de intenciones de sus promotores: los públicos y los que actúan desde la trastienda.
Sortu es una continuidad de Batasuna, pero eso no significa que sea lo mismo. En mi opinión no lo es. La diferencia sustancial es que mientras Batasuna no rechazó nunca la violencia de ETA, Sortu lo hace de manera clara, reiterada y contundente. No se trata de un rechazo moral, de quien ha interiorizado que los asesinatos cometidos durante medio siglo han sido una barbaridad, sino estratégico, por el convencimiento de que la violencia de ETA no suma, resta. La eficacia policial, la colaboración internacional y, sobre todo, el hartazgo de la sociedad vasca la han conducido a ello.
Que nadie espere, pues, que condenen los atentados pasados, como algunos les piden, porque no lo harán. Sería tanto como reconocer que ETA y sus más de setecientos presos estaban equivocados, que lo suyo ha sido un error histórico que no ha valido para nada. La izquierda abertzale no lo cree porque sabe que los distintos procesos de diálogo con el Gobierno han sido consecuencia directa de la violencia. No puede renegar de ella ni de quienes la han practicado porque durante años la ha justificado. Sus estatutos dicen que rechazarán la violencia de ETA “si la hubiere”. Hablan de futuro, no de pasado.
Me dirán que si no existe arrepentimiento y, además, rechazan la violencia por desistimiento, no deben ser legalizados. No estoy de acuerdo. La ley no juzga posiciones morales, sino legales, y los estatutos de Sortu son impolutos y se ajustan como un guante a la Ley de Partidos. Ésta, además, dispone de instrumentos suficientes para situar a Sortu fuera de la ley si no cumple escrupulosamente los compromisos que ha adquirido por escrito. Si su apuesta pública por las vías exclusivamente políticas y democráticas es un engaño, nada impide que sean condenados de nuevo a la marginalidad política.
¿Están todos de acuerdo en ETA y en la izquierda abertzale con el proceso iniciado? Seguro que no, y que aún quedan irreductibles. Son los menos, y si intentan frustrar el proceso hacia la paz, como hizo en Irlanda el IRA Auténtico con el atentado de Omagh, están condenados al fracaso.
Sortu debe ser legal y debe poder presentarse a las elecciones municipales y forales del 22 de mayo. Es una decisión arriesgada políticamente porque el PP ha lanzado ya todo tipo de admoniciones para el supuesto de que sea legalizado. El terrorismo es un problema que concita el repudio mayoritario de la sociedad, y por ello fácil de manipular con mensajes dirigidos a las tripas y no a la razón.
Una última acotación. Las palabras, como las armas, las carga el diablo, y como sabemos de la extraordinaria habilidad de la izquierda abertzale en el uso del lenguaje (ha habido treguas indefinidas, permanentes, unilaterales), que haya utilizado el verbo rechazar y no el verbo condenar para referirse a la violencia de ETA, ha suscitado todo un debate sobre su intención última. Acudo al diccionario de la Real Academia de Lengua.
Rechazar: en su tercera acepción dice que es “contradecir lo que alguien expresa o no admitir lo que propone u ofrece”, y en la quinta “mostrar oposición o desprecio a una persona, grupo, comunidad, etc”. Vamos ahora con condenar: en su tercera acepción significa “reprobar una doctrina, unos hechos, una conducta, etc, que se tienen por malos o perniciosos”. No veo gran diferencia, y recuerdo que la izquierda abertzale ya “reprobó” en sus día los atentados de ETA y el término se consideró insuficiente.
Personalmente, creo que “condenar” es un juicio más claro y contundente que “rechazar”, aunque signifiquen prácticamente lo mismo. Por eso me parece estúpido que la izquierda abertzale se empeñe en rehuir la palabra “condena”. Si creen que ETA sobra, ¿por qué no condenar su violencia “si la hubiere”? Llevar el debate a una cuestión terminológica resta credibilidad a su propuesta. Dejen ya de marear y, de paso, pidan a ETA que desaparezca. Si lo hacen el Gobierno no tendrá margen para argumentar que son ustedes el mismo perro con distinto collar.
Hasta el próximo lunes.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
191 COMENTARIOS
191 .- #188 Gracias Rascayu. ¡Que bonito!.
190 .- Hombre, compararlos con el IRA tiene su "aquel", pero hacerlo con los andaluces sin mencionar los últimos atentados de andaluces, queda como bobo.
189 .- Hay que atenerse a la ley, sin hacer caso de nada mas.... y si los estatutos son normales, hay que legalizar.... ¿o es que si fuesen andaluces con los mismos estatutos pasarian y si son vascos no?? Esto se puede parecer ya bastante al egipto de mubarak... ojo, ojo.Seamos serios y la justicia imparcial.
188 .- #187 Sindy, tu no eres fanática, eres simplemente refrescante. Como una coca-cola con sus burbujitas y todo.
187 .- #116 Me doy por aludida.
Como creo tengo derecho a libertad de expresión digo en este foro lo que pienso, y no confundas mi admiración hacia Mariano Rajoy con el fanatismo.
Saludos Taxco y que usted duerma bién.
TINTA DE VERANO
Así veraneaban hace medio siglo los millonarios más exquisitos
Agustín Rivera. Casares