Opinión | Reforma laboral | Convenios | Rodríguez Zapatero | UGT | CC.OO | CEOE
Carlos Fonseca.- 08/06/2011
El Gobierno aprobará por decreto ley la reforma de la negociación colectiva tras el fracaso de la negociación entre sindicatos y patronal, que viene a completar la reforma laboral aprobada hace ahora un año y la de las pensiones. El alcance de los cambios lo conoceremos el viernes, pero el presidente Rodríguez Zapatero ha anticipado que girarán en torno al acuerdo que UGT, CC.OO y CEOE iban a suscribir antes de las elecciones municipales, frustrado a última hora por la presión de algunas organizaciones empresariales que desautorizaron a su presidente, Juan Rosel, por “blando”.
Sea cual sea el texto que salga del Consejo de Ministros, lo único claro es que los trabajadores van a salir perjudicados sí o sí, porque los recortes, grandes o pequeños, serán a costa de sus derechos adquiridos. Ahora bien, lo que nos va a permitir la reforma es saber qué entienden el Gobierno y el PSOE por dar “un giro a la izquierda” a su política tras la debacle electoral de las elecciones municipales, con la mirada puesta en las generales del próximo año. Su cálculo electoral es la única esperanza que nos queda.
La reforma laboral aprobada hace un año, y que tantos puestos de trabajo iba a crear, ha servido para abaratar los despidos, no para crear empleo. Lo dicen los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). El paro en abril ascendía a 4.910.000 personas, y en junio de 2010 a 4.645.500 y, además, la afiliación a la Seguridad Social ha descendido en 325.000 personas.
Tampoco ha incentivado la contratación indefinida en detrimento de la temporal. En este momento el 75,2% de los contratos existentes son indefinidos (11.374.00) y el 24,8% son temporales (3.746.000, y cuando se aprobó la reforma laboral la relación entre ambos era del 75,1% y el 24,9%. ¡Hemos ganado una décima en empleo estable! Los responsables económicos de todo esto dicen que hay que dar tiempo al tiempo, pero eso que se lo expliquen a los casi cinco millones de parados y a los 1.386.000 hogares en los que todos sus miembros están sin trabajo.
La reforma laboral aprobada hace un año ha servido para abaratar los despidos, no para crear empleo
Los nuevos negreros (léase empresarios), cuya principal preocupación, como bien sabe todo el mundo, es crear puestos de trabajo estables y bien remunerados, dicen que la reforma laboral no dado resultado es porque se queda corta, es “insuficiente”. Dicho y hecho, el Gobierno, sensible a sus reclamaciones, lo va a arreglar dando otra vuelta de tuerca a los trabajadores, en esta ocasión vía convenios.
En esta época de eufemismos (desempleado suena mejor que parado) la reforma de la negociación colectiva viene envuelta en una terminología ininteligible y ambigua con la única intención de confundir y engañar a quienes la van a sufrir. La clave es la “ultraactividad”. El palabro no figura en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, pero se lo explico. Hasta ahora, si al vencimiento de un convenio la empresa y los representantes de los trabajadores no llegaban a un acuerdo para su renovación se prorrogaba automáticamente y, en consecuencia, los empleados mantenían los derechos adquiridos.
A partir de ahora, o bien desaparece la prórroga y el convenio decae automáticamente, como quieren los empresarios, o se limita aquella a un plazo de tiempo, transcurrido el cual sin acuerdo se recurre a un arbitraje. En este caso los derechos adquiridos pasan a mejor vida y todas las mejoras conseguidas se pierden y hay que negociarlas de nuevo. Y así convenio a convenio. Súmese a ello que la reforma laboral ya facilita el incumplimiento de las subidas salariales pactadas (“descuelgue salarial”) si la empresa aduce problemas económicos y tenemos el desalentador futuro que nos espera.
Está también la “flexibilidad”, llamada igualmente “flexiseguridad”, que viene a ser algo así como que la empresa te puede cambiar de funciones, de horario y trasladarle de lugar de trabajo sin acuerdo previo. “Ultraactividad”, “flexibilidad” y “descuelgue salarial” son males menores con un único y loable objetivo: evitar los despidos. Nos quedamos sin convenio, trabajamos más cobrando menos, nos mandan a la oficina más alejada de nuestro domicilio y, para rematar, nos cambian del turno de mañana al de tarde, ¡pero tenemos trabajo!
Los empresarios aseguran que otro de los males de nuestro mercado laboral es el elevado absentismo, que la gente se da de baja por la cara para escaquearse del trabajo. Su solución consiste en traspasar a las mutuas de accidentes de trabajo la capacidad de dar el alta a los trabajadores de baja por enfermedad común, que ahora compete los médicos de cabecera. Las mutuas no tienen ánimo de lucro, pero ya verán como los periodos de recuperación se acortan sensiblemente. La salud de los trabajadores es lo de menos. Hay que trabajar más para sacar al país adelante.
Los expertos de todo esto de que les hablo (empresarios, Gobierno, Banco de España, UE, FMI…) dicen que son lentejas, que no hay otra forma de remontar la crisis económica que asumir estos sacrificios, y se quedan tan anchos. Ni dicen ni proponen nada contra quienes la provocaron con su codicia, sus auténticos responsables. En Islandia, por ejemplo, dejaron quebrar a los bancos que incurrieron en malas prácticas para ganar más en menos tiempo y van a juzgar al ex primer ministro por negligencia grave en la gestión de la crisis. En nuestro país no solo no llevamos a los banqueros a los tribunales, sino que les damos dinero público para que saneen sus cuentas. Aquí siempre pagamos los mismos.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
110 COMENTARIOS
110 .- MODERADOR.- Admirados 500 y Mackie Messer. Por favor depongan las armas. No están a su mejor nivel con ese pique, no era para tanto la diferencia, hombre!
Si cortan ahí, mejor. Les aprecio mucho.
109 .- #108
[...Aaaay, pobre infeliz...]
...Pues si tú [precisamente tú] te crees que estás en condiciones de compadecerte de alguien, entonces es que eres más cretino de lo que imaginaba..."gentleman" de pacotilla.
Bueno, mirándote bien, no llegas ni a "gentleman" de pacotilla: te asemejas más a un "patriarca" gitano...
...Y ya que le gusta a usted tanto meterse con la familia de los demás y en sus asuntos personales, le diré que al menos mis hijos pueden decir y dicen que conocen a su padre, y que quieren mucho a su padre, que soy yo.
108 .- #107
no, chico, no...
sus hijos ya tienen suficiente desgracia con un tipo como vd. como para no compadecerse de ellos.
107 .- [Jo, ya saltó el cretino aquel que no se sabía los complementos verbales y que siempre se entromete en las conversaciones ajenas]
A mis hijos les diré que hay que trabajar [y mucho] para SOBREVIVIR,tal como hicieron su padre, su abuelo, su bisabuelo y todos sus antepasados... y que si su sueño es ser ricos sin trabajar, que estudien Empresariales o Económicas.
Lo que sí que no haré jamás será, a diferencia de usted, permitirme la osadía de sugerirle a nadie lo que debe decir a los suyos...ni siquiera a usted, "gentleman" de pacotilla.
106 .- #104
...Y la vivienda no es un lujo, es un derecho.
Por cierto, aquí el desempleo también es una desgracia...y la enfermedad también, aunque tenga Seguridad Social gratis.
TINTA DE VERANO
San Pedro Alcántara y los ‘Guadalminos’ pierden otra batalla contra Marbella
Agustín Rivera
DIARIO DE ROBINSON
Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes comparten el veraneo mallorquín
Matías Vallés