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Caius Apicius (Efe). - 02/02/2010
Como sucede cada vez que el 25 de julio, día de Santiago, cae en domingo, éste es año Xacobeo o, por usar su nombre oficial, Año Santo Compostelano. Este hecho, unido a que no se repetirá la coincidencia hasta el año 2021 y al auge turístico del Camino de Santiago, hará que sean muchos los peregrinos que acudan a Compostela por los más diversos medios.
Una vez en Santiago, además de visitar la catedral, darse un par de cabezazos contra la estatua del Maestro Mateo -que es la que mira hacia el altar mayor, no se confundan- y dar el preceptivo abrazo al Apóstol, esos peregrinos se diseminarán por la ciudad con el lógico ánimo de, una vez alimentado su espíritu, echarse algo comestible a la boca, cosa nada complicada en la capital gallega.
Y una de las cosas que más solicitarán los visitantes a la hora de comer, o de tomarse un aperitivo más contundente que menos, será el clásico pulpo que en Galicia se llama "á feira" y fuera de ella "a la gallega". "A feira" porque era, y es, típico de las ferias de ganado, a las que acuden las pulpeiras con sus calderos y su experiencia. Hace años, esa feria, que se celebraba cada jueves, se hacía en la carballeira -robleda- de Santa Susana, en la parte alta de la muy céntrica Alameda. Hoy se la han llevado fuera de la ciudad, pero vale la pena añadir a la gran peregrinación otra pequeñita hasta el lugar llamado Amio, sede actual de esa feria... si se está en Santiago un miércoles.
"Enternecerlo" a golpes
Allí podrán disfrutar del pulpo en su estado puro, en su elaboración tradicional, la más clásica. Hombre, hay cosas que han cambiado. Antes, para que el pulpo, cuyas carnes en estado natural son muy duras, se hiciese cargo de la necesidad de ablandarlas había que "enternecerlo" a golpes, normalmente contra las rocas o las escalerillas de piedra de los muelles. Hoy se le ahorra la paliza y se consigue el mismo efecto por el sencillo método de congelarlo y descongelarlo.
Una vez listo para cocinar, la receta es sencillísima sobre el papel, pero es de las que en casa no salen. Bueno: sale, pero no igual que les sale a las pulpeiras; hay cosas -el pulpo de esta manera, el cordero asado...- que es mejor comer fuera de casa. Se coge el pulpo, se le echa -sin soltarlo- en agua que está hirviendo en un típico caldero de cobre, se saca, se vuelve a meter, se saca nuevamente y, a la tercera, ya se le suelta y se le abandona a su suerte en el caldero. Ah: el agua no tiene sal.
Cuando se juzga que está en su punto, que es uno de los intríngulis de la receta, porque el pulpo ha de estar masticable, pero no blando -quienes lo apreciamos queremos que "trisque" en la boca-, la experta lo extrae del agua, corta sus tentáculos -ahora sólo se ponen los tentáculos- con tijeras y los va depositando en los típicos platos de madera. Los riega con aceite de oliva, les pone sal -mejor gorda- y pimentón, que le da color y, según lo que le ponga, gracia o picante... y a la mesa, con un buen pan y un vino de la tierra.
Recuerde dos o tres cosas: el pulpo se come mancomunadamente, es decir, todos del mismo plato; se pincha con palillo de madera, jamás con tenedor; y, vaya usted a saber por qué, el gallego pincha siempre los trozos de dos en dos. Ah: obligatorio el "toma pan y moja". Una sensación única: cuando coinciden bajo el diente la rodaja de pulpo y el grano de sal gorda. Y el vino, tinto y del país; lo suyo sería un Ribeiro. No se hagan problemas, porque en este caso el vino es sólo compañía: lo importante es el pulpo.
¿Pulpo gratis?
Puede que cuando vaya usted a Santiago no haya feria. No se preocupe: sobran sitios donde tomar un buen pulpo. Y, además, puede usted quedar como un marqués... y salirle gratis el pulpo. Verán. La fachada Sur de la catedral da a una placita de gran belleza, la plaza de las Platerías. Una fuente con caballos en su centro y, desde allí a la puerta catedralicia, una escalinata. Bien: usted ha de apostar una ración de pulpo con alguno de sus acompañantes. La pagará usted si su amigo es capaz de subir esas escaleras de dos en dos; en otro caso, él será el "pagano". Raro será que no le acepten la apuesta: son unos escalones nada amenazantes, fáciles.
Bueno, después han de seguir por la Quintana dos Mortos, subir otras escaleras hasta la dos Vivos, tomar por la calle de la Troya y, un poco más adelante, cerca de San Martín Pinario, a mano derecha, hay una taberna llamada Los Sobrinos del Padre donde íbamos a tomar pulpo en nuestros ya lejanos tiempos de estudiantes boticarios. La casa tiene la friolera de 130 años de antigüedad, y parece que fue fundada por un cura que, al morir, se la dejó a unos sobrinos. Es un clásico de Compostela... y del pulpo.
Ah: no se preocupen por la apuesta. La tienen ganada de antemano, porque... las escaleras son impares. Quince. No hay manera de subirlas exactamente de dos en dos, que es lo apostado. Pero cuidado: las de la Quintana son... pares. No se confundan.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
5 COMENTARIOS
5 .- No entiendo que alguien pueda hablar de pulpo y recomendar Los sobrinos del padre...Por Dios!como si no hubiera sitios mejores!!
Yo antes de gastarme un duro en ese lugar preferiria invertir los euros en una visita guiada a la cercana Casa de la Troya o mejor aún en comprarme la novela de Perez Lugín.
4 .- Al margen del artículo: señores de la Redacción del El Confidencial, ya que vamos a tener un nuevo Año Santo Compostelado, por favor, absténganse ¡¡desde ya!! de llamarlo "Xacobeo". En todo caso será Jacobeo.
Muchas gracias.
3 .- #1
Bueno, pimentón era evidente que se usaba en Galicia para, entre otros usos, embutidos. El pulpo seco servía de medio pago de rentas a monasterios como el de Oseira. Aunque es cierto que el origen maragato se vende bastante bien yo no acierto a comprender que, si había viajes de Galicia al Levante con madera no hubiera retornos con pimentón.
2 .-
muy bueno el artículo, el pulpo es un manjar y el polbo a feira es una receta magistral. Como curiosidad se llama así porque era en las ferias de ganado dónde los que acudían daban buena cuenta del molusco. Yo he cogido alguno en el mediterráneo y luego lo he preparado en casa, coincido con el autor del artículo que es una de las cosas que mejor fuera de casa... pero tengo una pregunta,
como después de haberlo limpiado y de haber retirado las bolsas de tinta el agua y la piel del pulpo tras haberlo cocido quedan tan enegrecidas? y cuánto mas o menos hay que cocerlo? es complicado esto del pulpo...
1 .- Yo soy más partidario del origen maragato del pulpo afeira:
La preparación del actual pulpo afeira[mal llamado pulpo a la gallega] se la debemos exclusivamente a los arrieros maragatos;las caravanas de arrieros que desde el sur trasportaban
pimentón de la Vera y aceite se cruzaban en su camino al
norte con aquellas que bajaban pulpo deshidratado hacia el
interior de la península. Eureka!!!, nació un gran plato.Rehidrataban el pulpo cociendolo en grandes calderos y
despues disfrazaban el intenbso sabor con pimentón y
aceite.Se degustaba sobre todo en grandes ferias[feiras] como su propio nombre nos hace referencia.
En estos momentos, al cocinarlo fresco sin deshidratar, uno de los problemas que tiene la preparación del pulpo es que su carne es muy dura, de forma que antes era necesario darle una verdadera paliza, con un mazo de madera, para que se ablandase. Una alternativa al mazado, puede ser la congelación y descongelación, mediante este procedimiento se consigue que el pulpo se ablande y no es tan cansado.