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En un lugar de la Mancha cuyo nombre es Villarrobledo, no ha mucho tiempo se asienta -15 años concretamente- un festival de los de refresco o cerveza en mano, tienda de campaña antigua, bocata flaco y mucho rock & roll. Cuentan que Viña Rock nació con estrella, cuando un grupo de gente con ganas de pasárselo bien hizo la locura de montar un festival de música en castellano con grupos de pelos largos y guitarras; desconocidos por la mayoría del público allá por 1996. Hoy es el festival que representa a nuestro idioma, es el que cuenta con más asistentes.
Extremoduro, Los Planetas, Los Enemigos o Platero y Tú dan fe de lo complicado que fue dar el pistoletazo de salida a lo que hoy en día es el mayor festival de música española. Por cierto, el nombre surge de establecer un festival en el pueblo rodeado por el mayor viñedo del mundo, 32.000 hectáreas.
Este año, del 30 de abril al 2 de mayo, con más de cien artistas, vuelve a demostrar que está en la cresta de la ola utilizando la fórmula de siempre, compartiendo clásicos -como Barón Rojo- con noveles -como Uzzhuaia- y un precio asequible para tres días de conciertos. (Ver cartel entero). Empezaron siendo 4.000, en 2006 fueron 86.000 personas, mientras que en 2008 se llegó a 70.000 asistentes y en 2009 ‘sólo’ 50.000; curva descendente pero, aún así, son palabras mayores. Este año se han propuesto retomar el pulso al alza gracias a reponer el escenario de metal y apostando por el rock, como hasta el pasado año.
15 años de buena salud... y alguna que otra bronca
De un campo de fútbol a un recinto especial para la ocasión. El Festival Arte-Nativo ha sobrevivido a tormentas, música comercial y sus emisoras propulsoras, al creciente nacimiento de otros festivales imitadores (no por ello malos) que le hacen competencia, a líos judiciales… El rock español y sus seguidores han avanzado y por eso, a sus 15 añitos, goza de una salud envidiable. Nuestro rock urbano dio pie a que otros estilos entraran en escena como el metal, hip-hop, fusión o un mestizaje que sólo hacemos en la Península. El recinto del festival ha crecido acorde con las necesidades y para la presente edición habrá hasta siete escenarios distintos.
El de 2007 supuso una especie de punto de inflexión. Una división provocó llevar al Festival a un tribunal pero, al final, todo se arregló y hasta ganó en publicidad: la noticia llegó a salir en el Telediario. Ese año la promotora, Matarile, decidió trasladar el festival a Benicàssim (en el espacio del FIB), justificándose en la mejora de los servicios por el crecimiento de asistentes. La parte afectada, el Ayuntamiento de Villarrobledo, demandó a la organización porque incumplía el contrato de realizar tal evento en la localidad albaceteña hasta 2016. A pesar de todo, Villarrobledo organizó ese año un festival para los más fieles.
El Consistorio ganó el juicio y la empresa organizadora decidió cambiar el nombre a El Viña. Así, en 2008 hubo dos festivales completamente diferentes: El Viñarock y El Viña. Confusión entre la gente que al final se decidió por anclar la tienda de campaña en el viñedo de siempre.
Noveles como Estopa, Mago de Oz o la Mala Rodríguez
Ha entrado en la categoría de mítico; por el nombre, por el entorno del camping, el pueblo… porque fue el primero que llevó a todos los grandes de aquí. Igual tira de referencias clásicas -Rosendo, La Polla, Barricada…- como de intérpretes noveles –Mala Rodríguez, Estopa o Mägo De Oz tuvieron su oportunidad antes de estallar a lo grande-, e incluso es capaz de virar sus puntos de mira para amparar a los artistas más discutidos de la industria “dependiente” -Pereza, Bebe, Melendi, Bunbury…-.
También tiene hueco para paisanos de Latinoamérica como Sepultura, Orishas, Andy Chango, La Renga, Los Piojos, Bersuit, Rata Blanca… Otros que han pasado por Villarrobledo son del Viejo Continente: Sargento Garcia, O.F.X., Ärsenik, Sniper y Mouss & Hakim (Francia); Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra (Serbia); Fanfare Ciocarlia (Rumania); Banda Bassotti (Italia)...
Se ha atrevido a presentar credenciales itinerantes alrededor del territorio del estado con Viña Rock Express e incluso a viajar hasta América con Soziedad Alkoholika -junto a Horcas- en una velada histórica en Buenos Aires con Viña Rock y el Arte-Nativo como bandera.
Apoyando a Soziedad Alkoholika en su momento crítico
Ha alcanzado su madurez al sacar lección consecuente en todos sus frentes, resistiendo los embates de la incomprensión social y el acoso moralista que persigue a todo aquel que se expresa de forma distinta. No le ha temblado el pulso al apoyar a Soziedad Alkoholika en sus momentos más críticos, y plantado cara al totalitarismo excluyente programando bandas malditas como Banda Bassotti, Obrint Pas o Su Ta Gar. Manteniendo una política de respeto con las ideas de sus artistas, y conservando un espíritu combativo contra las presiones externas, ha sido como se ha ganado un merecido reconocimiento y cosechado el cariño de una audiencia cada vez más identificada con su singladura.
De ese flujo de simpatía recíproca, fruto del respaldo a la libertad de expresión artística y del especial reconocimiento a las distintas corrientes musicales como cultura alternativa, es como Viña Rock ha sumado año tras año una mayor respuesta de convocatoria hasta quedar como el emblema líder de un público joven, libre y sin complejos. Un público que ha interiorizado Viña Rock como su clásico encuentro anual, en unas jornadas donde prima la diversión musical y el compromiso cultural a las afueras de las tendencias comerciales más alienadas.
No fue rápido ni sencillo catalizar tanto impulso, ni fácil integrar a tanta gente de gustos tan dispares, orígenes tan lejanos y culturas tan diversas. Es por eso que no pertenece a nadie, es el reflejo exacto del público que ha conseguido hacerlo tan espectacular y llevarlo tan lejos. Esa es su única suerte.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
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