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TENDENCIAS

¿Es el transporte público la mejor sala de lectura?

@María José S. Mayo - 09/11/2009

¿Es el transporte público la mejor sala de lectura?

Para cualquiera puede resultar más que llamativo ver en las grandes ciudades numerosos lectores instalados en todos los rincones del metro o autobuses. Y es la sociedad moderna, llena de prisas y falta de tiempo libre, obliga a que la lectura tenga poco espacio en nuestras vidas. Por eso, el trayecto hacia el trabajo es para algunos casi el único momento que dedican al buen arte de leer. ¿Y qué lee la gente? Hay sitio para todo, si bien hay títulos que realmente copan los primeros puestos. Cualquier persona un poco observadora no necesitaba consultar la lista de los más vendidos para saber de la popularidad de libros como El curioso incidente de un perro a medianoche, El niño del pijama de rayas, Ángeles y demonios, y, cómo no, la trilogía Millenium, una auténtica plaga. También del boom de Ildefonso Falcones y La Catedral del mar, o de El capitán Alatriste, y Ken Follet y Los pilares de la tierra y sucesivos.

 

Muy atentos a todo esto han surgido propuestas interesantes. Una de ellas la de la empresa Vending Books, que ha instalado en varias estaciones de cercanías de Madrid algunas de sus máquinas expendedoras de libros. Paco Valtierra, propietario de la empresa, nos cuenta que lo que más se vende es, sin duda, el humor, la autoayuda sexual –tema favorecido por el anonimato del comprador que preserva la máquina-, cosas de Pablo Motos, y, por supuesto, best-sellers como El niño del pijama de rayas. Entre sus hits el precio bajo es el que manda, por eso los tres euros fueron realmente tentadores en el caso de Adelgaza mientras duermes y un cuento bilingüe de Carmen Posadas, El mercader de los sueños.

 

“A pesar de que es un negocio, intentamos incluir, por ejemplo, novela romántica o negra, porque aunque su venta es menor, es cierto que tiene su público”, dice Valtierra. Igualmente han dedicado su pequeña parcela a algún clásico como El guardián entre el centeno o Romeo y Julieta, escogiendo siempre muy bien las ediciones y sus portadas, ya que “es una venta por impulso”. Eso sí, da por hecho que sus beneficios nunca serán los de las máquinas de comida y bebida.

 

Relatos para trayectos cortos

 

La progresiva asunción de los transportes públicos como salas de lectura improvisadas ha llevado a que incluso muchos libros se conciban para tal propósito. Uno de los más exitosos y con una cuidada selección de relatos es Cuentos breves para leer en el bus (Belaqva), en el que se incluía a grandes autores clásicos como Poe, Chéjov o Kafka, y que tuvo su continuación en Cuentos breves para seguir leyendo en el bus. Otra aportación es la de Cuentos breves para ir y venir (Punto de lectura), más centrado en autores hispanos como Cortázar, Monterroso o Pérez-Reverte.

 

Otro buen indicador de esta tendencia es la presencia en metros como el de Madrid de pequeñas bibliotecas: los Bibliometros. Con un promedio de 1.000 lectores por mes, su pequeño y seleccionado catálogo está desde luego muy influido por las listas de ventas. Entre los más prestados se encuentran La soledad de los números primos, o El lector, recuperado con ayuda de la película de Kate Winslet. Arturo Pérez-Reverte sigue siendo un valor seguro, mientras que el mencionado El curioso incidente del perro, todavía sigue dando qué hablar.

 

Por todas estas razones hay que reconocer que darse una vuelta por los metros y autobuses de las grandes ciudades se ha convertido en una buena manera de saber lo que se lee en nuestro país. Y si bien la cosa no suele salir de sota, caballo y rey, hay veces que resulta de lo más edificante descubrir a alguien ensimismado en ese libro que en su día te cautivó y que no es tan conocido. Buen ejercicio éste de leer en el bus. Buena cosa, en definitiva, lo de hacer un doble viaje.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 11 COMENTARIOS

11 .- #2 Creo que tienes algún complejo. Háztelo ver.


Malinche

09/11/2009, 20:38 h.

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10 .- Lo importante es la cultura media del país. Un país con más lectores será un país de mejores ciudadanos, más críticos y menos dóciles con las distintas formas de poder. Leer ayuda.

precarisimo

09/11/2009, 18:02 h.

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9 .- #2, ¿leer un libro en el metro es ir de intelectual? joder¡ cuanto daño esta haciendo el Sálvame¡

cavour

09/11/2009, 17:42 h.

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8 .- A ver alguién aquí se plantea que hay gente que tiene una hora de trayecto en transporte público en autobus, metro o en ambos, e incluso más. Y que en una hora puedes estudiar Física, leerte una novela, aprender algo de historia, e incluso indagar en alguna filosofía. Que es un tiempo que se puede aprovechar y que abstraerte de la gente de alrededor en un metro es incluso más sencillo que en una biblioteca [sobre todo a primera hora de la mañana que la gente va medio dormida y sin muchas ganas de hablar].

Pero bueno si consideraís que eso es hacer el intelectual, lo dejaré y pondre cara de gañán, pasaré de dejar el asiento a alguna mujer embarazada y leere el marca del tio de al lado mientras me hurgo la nariz. Por nada del mundo intentaré dar una imagen de intelectual por leerme un libro de Asimov.

Que país y que gente, los empresarios explotadores, la gente que lee libro intelectuales, los de derechas fascistas, la policia represora y todos los políticos corruptos...

falcata

09/11/2009, 17:18 h.

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7 .- Yo he sido lector de transporte público. Siempre me ha extrañado que la gente que lee una novela larga en el transporte público. Al menos yo, necesito abstraerme para lograr concentrarme en este tipo de lectura, por comercial que sea la historia. En cambio, me parece que el formato del cuento o relato breve se ajusta mejor a los trayectos del transporte público, por lo que no me extraña el éxito de la editorial Aquaviva. También son oportunas las antología de poesía bien seleccionada o los diarios o antología de diarios, que con sus entradas permiten regular una lectura aprovechada. Sin embargo, tanto la poesía como el diario literario [en forma de ensayo amable o narración más o menos apócrifa] siguen siendo géneros olvidados por el lector medio español. A pesar de que los escritores que lo cultivan en nuestro país ya forman una comunidad respetable.

precarisimo

09/11/2009, 16:32 h.

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