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El Festival de Otoño cambia de estación por "competencia desleal"

Efe - 07/04/2010

El Festival de Otoño cambia de estación por "competencia desleal"

El Festival de Otoño cumplirá su XXVII edición con el apellido "en Primavera" porque, atendiendo a la demanda de los productores teatrales privados, que "se quejaban" de que les hacía "competencia desleal", se celebrará entre mayo y junio, aunque mantendrá "la marca" y su carácter europeo.

"Con el dinero del contribuyente no se puede hacer competencia desleal a quienes invierten su dinero para que la cultura teatral tenga su expresión", ha asegurado hoy en rueda de prensa la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que cree que la mudanza contribuirá a la "pujanza" de la actividad escénica en la capital.

El certamen, que se celebrará entre el 12 de mayo y el 6 de junio, ya se programaba en primavera cuando era el Festival Internacional de Madrid pero se trasladó a otoño por decisión de Joaquín Leguina, una vuelta a sus inicios que Aguirre ha justificado diciendo que "de sabios es cambiar de parecer". "Esta marca no compite sino que refuerza la oferta teatral madrileña porque en primavera decrecen los espectáculos. Ese era el reto y estoy segura de que se superará", ha subrayado la presidenta.

El Festival de Otoño en Primavera, una "creatividad semántica", según Aguirre, con la que se designará desde ahora, cuenta con 2.750.000 euros de presupuesto, 250.000 más que en la XXVI edición, para desarrollar 32 espectáculos: 19 de teatro, 7 de danza, 3 de circo y 3 de música, producidos por compañías de doce países. De los 32, 14 no se habían estrenado en España y 30 llegan por primera vez a Madrid, una programación "muy completa" que, ha dicho Aguirre, ofrece posibilidades "a todos los públicos y gustos".

La mitad de tiempo para prepararlo

La presidenta ha reconocido "el esfuerzo intenso" que ha tenido que hacer su director, Ariel Goldenberg, para preparar la XXVI y XXVII edición, con apenas seis meses de intervalo entre ellas. Goldenberg ha insistido que se trata de una decisión "política", orientada a racionalizar la oferta artística en la capital, con varias muestras coincidentes, a lo que se suma la creación de los Teatros del Canal por parte de la Comunidad de Madrid.

El festival, ha recordado, nació hace 26 años al calor de la entrada de España en la entonces CEE y su propósito es conservar ese carácter europeo, "mantener la libertad en materia de programación", su "eclecticismo", con gran carga teatral, y su voluntad de cubrir las carencias de la programación madrileña, por eso, dicen, se hace menos música. Ha presumido de que "jamás" se han pasado "ni un duro del presupuesto" en los diez años que lleva al frente del certamen pero, subraya, él cambiaría "dinero por tiempo".

"Hemos tenido la mitad de tiempo para prepararlo pero las cosas van bastante bien. Veremos ahora cómo responde el público porque ha sido un anuncio 'tardío' y sólo tenemos un mes para vender las entradas. Lo ideal habría sido anunciarlo en febrero". Entre las ventajas de programarlo en primavera subraya su coincidencia con otros muchos festivales que se celebran en Europa -Viena, Bruselas o Avignon-, lo que les da la posibilidad de "compartir" a compañías "importantes" e "intercambiar" espectáculos.

Entre la oferta de esta edición, Goldenberg destaca el estreno de la obra de Arthur Schnitzler "Sweet nothings", interpretada por la compañía Young Vic y dirigida por Luc Bondy, y "11 and 12", de la francesa CICT, dirigida por el "mítico" Peter Brook.

También subraya el interés de "Salle des fêtes", de Deschamps & Makeïeff; "Trust", del coreógrafo holandés Falk Richter; "Cuando las piedras vuelen", de Rocío Molina; "The waste land", el poema de T.S.Elliot dirigido por Deborah Warner; "Macbeth" por la inglesa Cheek by Jowl; y "Babel" de Sidi Larbi Cherkaoui.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 2 COMENTARIOS

2 .-
La industria del producto 'cultural', ya sea producto de élite o producto basura, en ocasiones indiferenciables o coincidentes, es un tingladillo que defienden los políticos y los beneficiarios de la industria, en definitiva los que se lucran de ella, funciona como es bien conocido a base de subvenciones con el dinero de los contribuyentes, de arriba a abajo y de izquierda a derecha, así por poner un ejemplo ahí tenemos el iva del 4% de libros, periódicos o revistas.

Lo del teatro es aún más escandaloso, está tan subvencionado por ayuntamientos, comunidades, cajas de ahorro y estado que es difícil encontrar un subsector dentro de esta peculiar industria del ocio que esté más subvencionado y que despierte menos críticas. Decir cultura y manos arriba a los ciudadanos es todo uno. Aquí también coinciden los políticos y la industria, como en tantas otras.

Tener una opinión crítica o divergente con esta entente de vividores del contribuyente, es poco menos que herético o satánico, imagino que acabarán incluyéndolas en el código penal por afectar a dos gremios para los que toda subvención es poca comparado con el eterno agradecimiento que merecen. Salud !

Amigo Sancho

1 .- Ya puestos y, haciendo un ejercicio de sentido común, haberlo dejado de convocar y eso que nos ahorramos, [porque con esos dineros a más tocaban las subvenciones que reciben los "empresarios teatrales"...]

etreros

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