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Es febrero y Valencia comienza a oler a jazmín y moda. Modelos de todas las partes del mundo, con su séquito de nervios e inseguridades, prensa de aquí y allá venida incluso del país del Sol naciente, blogueros a la última convencidos de su futuro más inmediato y diseñadores más o menos reconocidos encuentran en la capital del Turia su única posibilidad de vida durante los días 2, 3 y 4 del segundo mes del año: la moda española emergente tiene su origen en Valencia.
El primer día de desfiles sucede con nerviosismo, carreras con plusmarcas incluidas y la tensión contenida en los botes de maquillaje, los rimmels sin fondo y las sombras de ojos unisex compactas. La rigidez de la impostura del modelo fluye cuando los focos dan mil vueltas de campana y la música impone el ritmo. Asta Masiulyte, Lola Cuello, Bianca Beyer, Retal Reciclaje creativo, Georgina Vendrell, Loolah y Susana Escribano compiten por hacerse con los 3.000 euros que el premio al mejor diseñador de la Zona D, el área dedicada a la creación más desenfadada, lleva implícito.
El blanco de los italianos de Retal igualó la calidez de la gama cromática de Georgina Vendrell, que dejó clara su intención por la costura funcionalista con cuellos altos y el maridaje entre diferentes tejidos. Ambos compartieron podio. El televisivo Gonzalo Miró se encargó de imponer el laurel al son del requiebro y la risa fácil.
Hormigas de moda
Tras la entrega de premios y el desfile posterior de Por Fin!, los aplausos estremecen al diseñador José Zambrano, que ha hecho desfilar por la antigua pasarela del Carmen a sus hombres hormiga de última generación. Lleva la filosofía del trabajo de los pequeños insectos al complicado entretejido humano, con significativas cargas que el modisto escenifica a pie de catwalk en las espaldas de los resignados maniquíes.
Los shorts, leggins e incluso las faldas son el must de la tan aplaudida colección. El eldense Miquel Suay cierra la primera jornada con una espectacular perfomance con el Muro de Berlín como telón de fondo, el patronaje entendido como piedra filosofal de la costura y una estética cuidada y urbana. Renacen las tribus urbanas con el lujo como denominador común.
La agresividad llega con el segundo día de desfiles, en el que las mujeres reivindican y universalizan el lema ‘nacida para triunfar’. Juan Vidal, que se alzó con el premio al mejor diseñador la pasada edición, sigue en la línea de beber tiempos pasados. Las cremalleras dejan paso a los tacones imposibles, las gabardinas y los diseños mini. La mujer se eleva y presume de cintura, cadera…
Álex Vidal Jr. Se ha convertido en un valor seguro y al alza en la Valencia Fashion Week. Un estilo genuinamente brit, alejado del manido terreno retro inglés, recorre la creación del joven diseñador valenciano, que cuenta entre su clientas habituales a la alcaldesa de Valencia Rita Barberá. Los diseños nacen con el objetivo de marcar la figura y dotarla de mayor femineidad, ante la atenta mirada del retrato del Príncipe de Gales.
El tercer y último día de la cita con la moda valenciana no podía tener una guinda más dulce y segura. Ion Fiz vuelve a sentar cátedra huyendo del conceptualismo acérrimo y apostando por el estilo parisino más actual. Del marrón chocolate al ocre, de la seda a la organiza... La costura más romántica hecha realidad.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
2 COMENTARIOS
2 .- Valencia siempre ha sido la cuna de muchos buenos diseñadores. La ropa que aparece en este artículo tiene muy buena pinta y parece muy ponible, no es como los raros modelitos que aparecen en un gan número de pasarelas muy famosas pero en las que se presenta ropa que ningún ser humano se pondría.
1 .-
Muy bonito todo.
Creatividad auténtica y buen hacer. Esto es moda posible y ponible. Lo que nos gusta y con lo que se puede salir a la calle.
Industria y artesanía: parece que el poco ruido y muchas nueces de la moda española está en Valencia.