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TENDENCIAS

Saatchi impulsa de nuevo el arte contemporáneo indio

Saatchi impulsa de nuevo el arte contemporáneo indio

@Celia Maza (Londres) - 08/02/2010

En la sala 4 de la galería de Charles Saatchi se puede ver un camello disecado enroscado de manera imposible dentro de una maleta. Simboliza la recolocación de culturas. No se trata de un tiburón en formol, pero la creación de Huma Mulji podría convertirse en el símbolo del resurgimiento de arte contemporáneo indio.

El mercado de las piezas de los nuevos talentos de Bombay tuvo uno de los crecimientos más espectaculares durante el auge que vivió el arte entre 2006 y 2008. Sin embargo, de la noche a la mañana las viejas generaciones de artistas modernos recobraron su protagonismo y las jóvenes promesas quedaron atrapadas en la espiral del olvido. En sólo un año, las ventas disminuyeron un 75%.

Es por eso que la nueva exposición que el publicista presenta ahora en su galería de Chelsea con piezas de 26 artistas, El imperio golpea de nuevo: el arte indio de hoy, se haya analizado con lupa. Saatchi, creador de la marca YBA (Young British Artists), es uno de los hombres más odiados del arte contemporáneo. No sólo por su ojo escáner de cazatalentos, sino por su habilidad de saber siempre cuándo es el momento idóneo para comprar y vender. Se descarta, por tanto, que el mecenas haya apostado por algo que esté acabado. La tesis apuesta más porque la muestra sea el factor clave para situar de nuevo a Bombay, Nueva Delhi o Bangladesh bajo el martillo de las subastas.

Sin intermediarios

De ser así, el galerista de origen iraquí habría triunfado una vez más. Y es que las obras que ahora se muestran hasta mayo de 2010 fueron compradas mucho antes de que tuviera lugar el boom indio. Y lo que más importante, la mayoría fueron adquiridas directamente a la galería del artista, sin intermediarios que encarecieran el negocio.

Cuando las casas de subastas empezaran a apostar por este nuevo mercado, Saatchi ya llevaba tiempo olfateando los estudios. El Subodh Gupta no le pasó desapercibido. El creador es calificado ya como el Hirst indio. Su óleo de ollas de cocina fue comprado por el publicista en 2008 por 646.000 dólares, el triple del precio más estimado en la subasta. Un mes más tarde, las pinturas del artista ya se estaban vendiendo por un millón de dólares.

El óleo es una de las piezas que se puede ver en la exposición junto al ovni gigante que Bupta creó en 2007 con centenares de jarras de bronce. Saatchi lo adquirió en 2007 por 160.000 dólares, pero desde que el artista ha firmado un contrato con los reputados Hauser & Wirth la obra ha duplicado su valor.

Otra de los jóvenes promesas que llamó la atención del publicista fue la paquistaní Rashid Rana. Las obras de la creadora han de observarse siempre dos veces. A simple vista, sus collage muestran modelos que luego nada tienen que ver con las imágenes en miniatura que conforman las figuras. Es el caso de Series de Velo 1,2 y 3. Desde lejos se distinguen los retratos de tres mujeres con velo, símbolo de la decencia y obediencia. Pero mirado al detalle, las pequeñas fotografías que componen la pieza muestras a féminas en miles de posturas pornográficas.

Pasa lo mismo con El mundo no es suficiente, una imagen abstracta de gran belleza que se transforma de cerca en escenarios inundados de basura y pobreza, uno de los países más típicos de la India. Saatchi compró hace dos años el primer tríptico por 20.000 dólares. En junio de 2009 otra serie muy similar ya alcanzaba las 98.300 dólares en Sotheby´s fueron tan escasas que la casa de subastas tuvo que combinar el arte moderno y contemporáneo de la India con las antigüedades y miniaturas del sudeste asiático para poder completar el catálogo.

El auge parece que ahora vuelve a aparecer. El indicador de confianza que los suscriptores de ArtTactic depositaron en el arte contemporáneo indio alcanzó un máximo de 82 puntos en octubre de 2007. Luego cayó a su punto más bajo, de 20 puntos, en mayo de 2009, pero el pasado noviembre se situó en los 49 puntos. Los expertos consideran que la exposición de Saatchi podría suponer ahora el empuje definitivo.

Aunque todos los artistas no alcancen records de ventas lo que está claro es que El imperio golpea de nuevo: el arte indio de hoy acercará al visitante a las dos Indias que acoge un mismo país. La rica y la miserable. Era en esta última donde habitaba Sania Khatun. La pequeña de tan sólo 12 años se suicidó después de que su madre, una mujer viuda, no pudiera darla 0,01 euros para comer en el colegio. El artista Jitish Kallat le dedica una de sus piezas compuesta por una moneda de rupia de grandes dimensiones y unos cuadros que cuentan la historia.

 

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