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Kettle's Yard, una joya del arte de vanguardia en Cambridge

Kettle's Yard, una joya del arte de vanguardia en Cambridge

Imagen de una de sus estancias.

Joaquín Rábago (Efe). - 01/03/2010

Cambridge tiene bien ganada fama por sus colleges de torres de estilo gótico con sus patios siempre verdes, por su río de aguas poco profundas que le da nombre y por el que los turistas pasean en barcas empujadas por algún joven que se sirve de una especie de pértiga con la que va apoyándose en el fondo. Pero, con independencia de todo eso, ningún visitante debería perderse una joya cultural muy poco conocida: una casa museo llamada Kettle´s Yard que conserva, expuestas con exquisitez, auténticas obras de arte de artistas de la vanguardia europea del siglo XX.

La casa está situada en un rincón pintoresco no lejos del río Cam, junto a una pequeña y antigua iglesia del siglo en cuyo interior destaca una fuente bautismal de la época normanda. Ese lugar lo descubrió a mediados del siglo pasado Jim Ede (1895-1990), un experto en arte que fue el primer curator de arte moderno de la galería Tate, de Londres, un personaje extrovertido que gracias a su natural simpatía conoció a algunas de la figuras más importantes de las vanguardias del siglo XX.

 

Ede no sólo trabó amistad con artistas británicos como Ben y Winifred Nicholson, Christopher Wood o David Jones, sino que, en sus numerosos viajes de trabajo a París, conoció, entre muchos otros, a algunos de los creadores que han dejado una huella más profunda en el arte del siglo: desde Pablo Picasso o Joan Miró hasta Marc Chagall y Constantin Brancusi.

El descubrimiento de Henri Gaudier-Brzeska

Su reputación de experto y coleccionista le llegó sobre todo gracias a la adquisición en 1927 de la mayor parte de la obra del francés Henri Gaudier-Brzeska, escultor, pintor y dibujante que murió con sólo veintitrés años en 1915, en uno de los frentes de la Primera Guerra Mundial. Influido por el cubismo, la escultura africana y Brancusi, y vinculado al movimiento artístico vorticista -fue uno de los signatarios del manifiesto lanzado en la revista Blas- en su breve vida Gaudier-Brzeska dejó dibujos y sobre todo esculturas que siguen impresionando hoy por su radical inventiva formal.

Ede supo apreciar inmediatamente la importancia de ese genio prematuramente desaparecido y fue uno de los que más hicieron por promocionar su obra, entre otras cosas, dedicándole un libro con el título de Mesías salvaje, en el que se basaría el cineasta Ken Russell para una película con el mismo título.

Minada su salud por la enorme carga de trabajo tanto en la Tate como en su puesto de secretario de la Sociedad de Arte Contemporáneo, Ede dimitiría de ambos cargos en 1936 para, en compañía de su esposa, trasladarse a vivir a Marruecos. 
 

Hacia finales de los cincuenta, sin embargo, debió de sentir nostalgia de su país y decidió regresar a Inglaterra, y concretamente a Cambridge, donde había estudiando y donde, tras descubrir el citado Kettle´s Yard, adquirió por una cantidad razonable un grupo de casitas que luego reformó con ayuda de dos arquitectos locales. Allí instaló la ingente colección -pinturas, esculturas, dibujos, cerámica, tapices, alfombras y muebles- que con su gusto exquisito había logrado adquirir a lo largo de su vida peripatética.

 

 

 

 

 

 

 

 

Una colección importante

Ede creyó siempre en la idea del equilibrio y consideraba que todas las disciplinas artísticas estaban relacionadas, como explicó el actual director de Kettle´s Yard en un recorrido por la casa. A pesar de no haber tenido nunca una gran fortuna, y aparte del importantísimo legado de Brzeska-Gaudier, Ede logró reunir, gracias sobre todo a la generosidad de sus amigos artistas, una colección muy importante de obras tempranas de los Nicholson, Christopher Wood, William Congdon, pero en la que no faltan tampoco obras aisladas de Miró, Brancusi, Naum Gabo, Barbara Hepworth o Henry Moore, entre otros.

Y si en su anterior domicilio de Hampstead, en el centro de Londres, antes de su paréntesis marroquí, Ede había hecho de anfitrión de muchos de esos y otros artistas como Georges Braque, el empresario y director artístico ruso Serguéi Diaghilev o el gran bailarín Vaslav Nijinsky, su nuevo domicilio lo abriría a los estudiantes interesados por el arte.

La casa de Kettle´s Yark sufrió una extensión en 1970, obra de dos conocidos arquitectos -Leslie Martin y David Owers- que permitió acoger las obras de artistas más jóvenes que Ede fue incorporando a su colección, como Roger Hilton, Wiliam Scott o Italo Valenti.

Por cierto, que la ampliación se inauguró con un concierto del famoso pianista israelo-argentino Daniel Barenboim y de quien era entonces su esposa, la gran violonchelista británica Jacqueline du Pré, fallecida en 1987.

 

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