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Uno de los cuadros de la Hispanic Society.
Marta Torres (Nueva York) - 22/05/2010
Tras un periplo por varios museos españoles las visiones de España de Joaquín Sorolla regresan a su casa, pero esta no se encuentra en Valencia sino en
La pasión artistica ya se podía intuir en el pequeño Archer, nacido en Nueva York en 1870. Durante un viaje a Reino Unido con su madre para visitar
Huntington había nacido para una vida muy diferente: lo suyo no debía haber sido la vida bohemia, sino el empresariado industrial. Su padre, Collins Potter Huntington, fue constructor del ferrocarril Central Pacific y esperaba que su hijo se interesase por sus negocios. Aun así Archer recibió formación en varias escuelas privadas sobre materias humanísticas como Latín, Griego, Literatura inglesa e Historia. Su renuncia a la dirección de unos astilleros que le ofreció el patriarca parece, por tanto, natural. Renunció a la dirección de los astilleros que le ofrecían para construir museos y ser un hombre de letras.
De repente, España
Para entonces el adolescente Archer ya tenía sus ojos puestos en España. Con 12 años cayó en sus manos un ejemplar de Los Zoncali, de Jorge Borrow. Después empezó a leer
Huntington sabía que para comprender el espíritu de aquel país europeo debía conocer su idioma. Estudió castellano y también árabe, ya que buscaba conocer también la etimología de algunas de las palabras. Por fin estaba listo para dar el gran salto: a los 22 años cruzó el Atlántico en barco hasta Francia y desde allí cogió un tren que le llevó hasta España. Primera parada, Burgos.
Era el momento de plasmar sus vivencias y así, a comienzos del siglo XX, estableció
Encargos a Sorolla
A partir de ese momento se dedicó a rodearse de personas que le podían hacer entender mejor España. Fue en Londres donde conoció a Joaquín Sorolla. El pintor valenciano exhibía entonces sus obras en la capital británica y a propuesta del neoyorquino aceptó exponer 350 lienzos en
La gran apertura, celebrada el 4 de febrero de 1909, fue un evento social en toda regla. La expectación era tan grande que atrajo a la mayor multitud que hasta entonces se había reunido en Nueva York ante un acontecimiento de este tipo. Huntington adquirió un buen número de los cuadros expuestos.
Al año siguiente, una conversación de Sorolla y el neoyorquino en París dio lugar al encargo de una serie especial sobre ambientes y fiestas de las diferentes regiones de España. Firmaron el contrato en noviembre de 1911. Desde entonces hasta junio de 1919 Visión de España se convirtió en la principal tarea del valenciano.
El papel de Alfonso XIII
Estas piezas se pudieron ver por primera vez en España a finales de 2007 en el Centro Cultural Bancaja de Valencia. Después viajaron a museos en Sevilla, Bilbao, Barcelona y Madrid. La exposición fue vista sólo en Madrid por más de 450.000 personas; más de un millón y medio en el resto de España.
En realidad esta gran antológica itinerante debía haber tenido lugar hace décadas. “Huntington, el rey Alfonso XIII y el pintor tenían previsto enviar las obras en una exposición a España, pero fue imposible por el deterioro de la salud de Sorolla y su muerte en agosto de 1923. Ahora se ha podido cumplir el deseo de los tres”, explica Burke.
El director del centro, Mitchell Codding, se enorgullece de que “el trabajo que corona la carrera de Sorolla haya podido ser visto al fin en España, donde nunca había estado antes”. Tampoco oculta su satisfacción por el retorno de las obras: “Estamos encantados de que estén de nuevo en casa. El proceso de restauración ha redescubierto detalles preciosos escondidos durante años. Pero más importante es que nuestra renovación de
Con esta reforma, presentada hace días, se completa la primera fase de un ambicioso proyecto de rehabilitación cuyo presupuesto es de cinco millones de dólares. En esta sala, los sorollas cubren una anchura de más de
Incunables, cuadros y la leyenda del oro
La herencia de Huntington no se queda en las piezas de Sorolla. La colección de
Cuenta la leyenda que también hay lingotes de oro y ejemplares de
OPINIONES DE LOS LECTORES,
4 COMENTARIOS
4 .- #3 Te refieres al barceló de "la cúpula de barceló"........ ummmmmmmmmmmm..........ejem...........
3 .- Inconmensurable,un genio las palabras se quedan cortas ante la obra de este gran maestro valenciano. Y cuanto más ves a lo hoy llaman "arte" como lo expuesto en Arco por poner solo un ejemplo, más admiración a estos mosntruos de la pintura. Hoy día quitando a unos pocos como Barceló etc. el resto es todo basura reciclada de un gusto horrendo.
2 .- He visitado dos veces la exposición "Sorolla, una visión de España". Las dos veces en Valencia pues la segunda vez exponían el cuadro "Triste Herencia" propiedad de Bancaja y nunca había visto el original. Me quede conmocionado al verlo. Agradezco a la Fundación Bancaja que haya sacado sus propios cuadros para unirlos a la exposición patrocinada por ellos de los fondos de la "Hispanic Society" y los haya traído a Valencia. Gracias Olivas.
1 .- La verdad, independientemente de que es una pena que solo unos pocos puedan alcanzar a tener unas colecciones de arte tan importantes tambien es verdad que gracias a esa gente que ama al arte y se convierten en verdaderos mecenas de la cultura tenemos la posibilidad de admirar en tantas partes del mundo verdaderas maravillas y muchos pintores, escultores han podido ver reconocida su obra por esa pasión coleccionista de unos pocos.
Y aprovechando el artículo, decir que España tiene la suerte de tener entre su gente a los mejores pintores del mundo. Un verdadero ej, Sorolla, no hay nadie que haya sido capaz de trabajar la luz del blanco como lo ha hecho él.