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El hombre que pinta retratos en los billetes de metro

El hombre que pinta retratos en los billetes de metro

Tres billetes 'customizados'. (Efe).

Javier Albisu (Efe). - 06/05/2010

Un taller de bolsillo con unos cuantos pinceles y acuarelas que caben en la funda de una vieja calculadora le bastan a Luc Grateau para dar rienda suelta a su pasión de retratar en billetes de metro miles de los rostros anónimos que cada día pasan por el suburbano de París.

La idea surgió en el otoño de 2004, cuando este ejecutivo de 51 años que trabaja en una empresa de investigación empezó a pintar por placer a esos personajes sin nombre, hasta que llegó a reunir su trabajo en una colección que denomina Serial Paintings. Quería recordar todas las caras y miradas anónimas de la gente con la que compartía mi viaje, así que cada día pintaba retratos de pasajeros en un 'ticket', limitado por las restricciones de los colores, el tamaño, el movimiento del vagón y el tiempo", explica el artista.

Diariamente, el conjunto de la red de metro y autobús de París registra 10 millones de viajes a lo largo de sus 201 kilómetros de líneas en las que el ojo de Grateau ya ha secuestrado el semblante de unos 2.000 usuarios para exponerlos, sin fines lucrativos, en su web www.serialpaintings.net. He vendido algún retrato a algún amigo", relata un pintor que a veces le regala la obra al furtivo modelo una vez terminado y que descarta que sus diseños se conviertan en la imagen oficial de los billetes del metro de la capital francesa por las complicaciones técnicas que conllevaría. Una vez, en 2008, se utilizaron para la postal de Navidad del sindicato de transporte", recuerda con tono humilde desde el teléfono de su despacho un hombre que pinta por el placer de dedicar un rato a la acuarela y de colgar meticulosamente su trabajo en internet.

Cada retrato, elaborado en un mínimo marco de tres por seis centímetros, le roba entre 30 y 45 minutos, por lo que a menudo tiene que terminarlos de memoria, ya que el viajero abandona el vagón antes de que el maestro haya concluido la pieza. Otras veces, los dejo inacabados. En pintura es importante saber detenerse", asegura.

En las líneas 10 y 12 del metro de París

Su particular ejercicio artístico, que desarrolla esencialmente en las líneas 10 y 12 del metro de París a razón de un retrato al día de media, se mezcla con una personal mirada sociológica que le ha llevado a detectar que en el suburbano hay más mujeres que hombres y más negros que blancos, sesgos que terminan afectando su elección. Pintar a un negro es más sencillo. Pintar la piel blanca resulta más complicado, es una limitación añadida. A veces me digo: he hecho demasiadas chicas últimamente, voy a hacer un hombre", comenta este autodidacta que pinta regularmente desde 1989.

Pero sus proyectos no se limitan a convertirse en el fotomatón de acuarelas del metro de París. demás de algunas piezas escultóricas en arcilla, últimamente se sirve de un pequeño cuaderno de rayas para reproducir en acuarela grandes lienzos de la pintura italiana, desde Miguel Ángel a Tiziano, tras haber pasado por maestros como Kandinsky, Richter Lesende o Marcelle Ackein. s algo "completamente diferente, ya que parto de la inmovilidad total y dedico unas 30 horas a cada trabajo", cuenta Grateau, quien compara su minucioso análisis con los escasos segundos que la mayoría de los turistas conceden en los museos a cada obra.

"Dibujo de la manera más precisa posible, directamente en acuarela, y después imprimo la reproducción en el tamaño de la obra original. La idea es que la gente que consume imágenes en el museo, que se para unos 30 segundos delante de cada cuadro, se replantee su manera de aproximarse a la obra", añade.

Para el futuro se plantea extender su proyecto a la pintura española, de la que admira a El Greco y a Zurbarán, entre otros. Uno de mis pintores de referencia es Juan Sánchez Cotán" (1560-1627), señala Grateau en referencia a este maestro toledano barroco cuyas obras pueden admirarse en el Museo del Prado de Madrid, en el de Santa Cruz de Toledo o en el de Bellas Artes de Granada, entre otros. Aunque conozco Barcelona, desgraciadamente, aún no he tenido oportunidad de ir a Madrid para conocer el Prado", confiesa Grateau.

 

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