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@Jacobo Corujeira - 03/12/2009
Una de las principales especialidades de la temporada es el helado caliente. La aparente paradoja de este nombre esconde en realidad una cuidada elaboración que sólo en algunos lugares como La Romana (cuyos productos son siempre frescos) se hace sin trampa ni cartón a la vista del público.
Consiste en combinar un helado de nata básico con ingredientes especiales como vainilla, cacao o frutos rojos en una batidora especial a la que se le va subiendo poco a poco la potencia. El resultado es un helado más suave y especialmente cremoso que al llevarlo al paladar ofrece la sensación de estar comiendo algo caliente. Entre los sabores de la colección otoño-invierno reina sobre el resto el de ‘galletas de la abuela’, una mezcla sorprendente que combina el sabor de los cereales con el gusto ligeramente amargo del café.
La calidad de las materias primas resulta fundamental a la hora de elaborar un buen helado. En La Romana, cuya andadura comenzó hace más de 50 años en Rímini (Italia), todos son de primera calidad: avellanas de Piemonte, vainilla de Madagascar o leche de la cooperativa La Colmenareña, en la sierra de Madrid. Con una base tan consistente se preparan por ejemplo los fuoriorario, pequeñas elaboraciones individuales que mezclan helado tradicional con caliente y diversos toppings (avellanas, chocolate...) en un envase moderno y con una presentación rompedora. Son el regalo perfecto con el que agasajar a nuestros anfitriones en una cena en la que hayamos sido invitados.
Otra opción para disfrutar los helados en invierno es disfrutarlos envueltos en una sabrosa crepe recién elaborada. Sólo hay que elegir un sabor que nos emocione (algo no demasiado difícil en un local como La Romana, que tiene sabores tan sugerentes como ricota e higo o zabaione, una tradicional especialidad italiana hecha a partir de huevo y licor de marsala.
También se puede optar por la ‘brutalidad artesana’ del fagotto (La Romana tiene su propia versión del tradicional tartufo italiano). Elaborado a partir de una bola de helado de chocolate negro con trozos de chocolate belga y un corazón de crema de chocolate, es un auténtico placer incluso para los chocoholics más radicales.
Bocadillos de helado (sí, exactamente eso), palitos con helado... no hay excusa para no darle al frío postre en estas fechas, pero para los que no se atrevan siempre pueden refugiarse en una cioccolata calda en alguno de los tres sabores que hay: el clásico chocolate negro, chocolate con café arabiga o el sabrosísimo chocolate con avellanas del Piemonte.
Opiniones de los lectores (1)
1.
jesusito80»03/12/2009, 12:45 h.
Este artículo tiene toda la razón. No he probado helados mejores en mi vida. Cada día nos sorprenden con algo nuevo. Yo cada vez que puedo me escapo con mi familia. Cada uno tenemos un gusto diferente, así que mientras mi hija se toma un batido con algunos de los sabores de helado que ofrece; mi mujer degusta una recién hecha crepes de crema pastelera y yo disfruto de alguno de los sabore de chocolates calientes que tienen [siempre dudo si el de chocolate negro o el de avellanas]. Animo a todos a que los probéis. Es toda una experiencia.
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