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TENDENCIAS

Emilio de la Morena, el único español en la Fashion Week

@Celia Maza (Londres) - 05/03/2010

Emilio de la Morena, el único español en la Fashion Week

Emilio de la Morena es un tipo tímido. Lleva mal lo de saludar al público cuando las modelos terminan de mostrar sus diseños. Su aparición sobre la pasarela se limita sólo a unos pocos segundos. A la hora de tomar un café, también huye de los grandes bullicios. Entre sus clientas habituales están la actriz Leighton Meester, la editora jefe de Vogue Francia, Carine Roitfeld, Gwyneth Paltrow o Kate Moss. Con semejante currículum podría cerrar la cita en uno de los bares más cool de Notting Hill, pero no. El diseñador, el único español que ha pasado por la Fashion Week de la capital británica prefiere recibir a este diario en su estudio.

 

El piso está situado Kensington. Está lleno de cajas y de personas que corren de un lado a otro. Después de Londres toca París y los preparativos son un auténtico caos. Mientras termina de hablar por teléfono le espero en una pequeña sala. Está pintada de un verde chillón, tiene un póster de Scooby-Doo y varias fotografías suyas de niño.

 

“Perdona el jaleo. Esto se nos está quedando un poco pequeño, tenemos que mudarnos a un local más amplio”, dice. A pesar de que para sus creaciones no le gusta abusar de los grises y los negros, en su día a día es difícil verle con un toque de color, por no decir imposible.

 

Más actitud que físico

 

Entrar en su despacho resulta fascinante. Está repleto de libros, telas, vestidos y dibujos. Aunque normalmente encuentra inspiración en la obra de escultores (el año pasado dedicó su colección a Chillida), en esta ocasión la iluminación llegó de la mano de paisajes de otros planetas. “Quería mostrar a una mujer nómada, desde un punto dreaming, fantástico, no real”, recalca. La fotografía de una señora de una tribu de Namibia, le sirvió luego de punto de arranque para sus faldas drapeadas. Aún conserva la imagen en la pared. “Me encantaría ir a África”, dice mientras mira la instantánea.

 

El diseño es para el modisto una especia de problema. Llega un punto que no avanzas, pero luego viene la solución. “Lo importante no es pensar en tendencias, sino en un feeling. Tienes que saber quién es tu mujer y cómo la vestirías. Tu propuesta tiene que ser fresca, no puede ser algo que ya se haya visto. Ya está todo hecho, por lo que tienes que enfocarlo desde tus propios parámetros. Cuanto más te desarrollas como diseñador, tus líneas están más confirmadas”, explica.

 

El creador insiste en que “la mujer Emilio de la Morena” atiende “más a una actitud que a un físico”. “Me gusta que mi ropa las lleven famosas que sean conocidas por haber hecho algo. Que sean inteligentes, que no se pongan un vestido sólo porque les hace parecer guapa. Tienen que saber llevar la prenda”, recalca.

 

El circo de las celebrities

 

Entre ese perfil encajaría perfectamente Penélope Cruz. “Creo que hay que estar muy orgullosos de ella. Pero también hay que saber que llegados a un nivel, acceden unos diseñadores u otros. Si Chanel le va dejar un vestido, es lógico que se lo ponga antes que otro de un diseñador joven como yo, pero en el futuro creo que podremos optar por vestir a la gente que más nos gusta. Tampoco es una cosa en la que pase demasiado tiempo pensando”, dice.

 

De momento, la última en enfundarse uno de sus modelos ha sido Nicola Roberts, componente del grupo Girls Aloud. El modisto le había dejado la prenda a Vogue Italia y no le hizo demasiada gracia que luego se la prestaran a la cantante sin su permiso para una alfombra roja.

 

Es en este tipo de actos donde muchos creadores aumentan su caché, pero De la Morena asegura que no está hecho para el mundo de la farándula. “El circo de la moda, el que las celebrities lleven tu ropa es súper importante porque es todo lo que te atrae a la prensa, lo que te hace crecer como diseñador. Pero a mí… es que no me sale de forma natural”, explica.

 

“¿Es algo que quieres que mejorar?” “Soy reservado”, contesta, “creo que ayuda ir a más fiestas y tener amigos famosos, pero a estas alturas de mi vida tampoco hay que intentar cambiarse. Hago lo mejor que puedo mi trabajo y ya está”, recalca.

 

De consultor a diseñador

 

Cuando habla le resulta ya complicado encontrar la palabra que tiene en mente en español. Lleva tantos años en Londres que no se plantea moverse a otro lado. Aunque cuesta creer que lo que le atrajo a la tierra de Shakespeare fuera un asunto que nada tenía que ver con la moda.

 

Fue sólo pasados los treinta cuando el diseñador decidió plantar un sueldo fijo como consultor de dirección para dedicarse a su pasión. “Fue una revelación, la mejor decisión que he tomado nunca. Era algo que no sabía que estaba ahí, pero de repente todo tuvo sentido. Fui un poco arrogante porque si ahora sé todo lo que conlleva no sé si hubiera dado el paso”, dice.

 

Y la verdad es que la decisión sorprendió a su entorno porque lo que siempre le había interesado había sido la escultura, un sueño al que sus padres nunca vieron futuro, pero quiere recuperar “algún día”, cuando encuentre algo de tiempo libre, término no muy utilizado en su vida actual.

 

“La moda está dictada por las presentaciones internacionales. El problema de un año sabático tiene un prejuicio muy grande porque no vuelves al sitio donde lo dejaste”, recalca. Aunque como en todo, el creador menciona que hay excepciones. “Por ejemplo Azzedine Alaïa presenta cuando le da la gana y hace lo que quiere. Pero es un nivel completamente distinto. Es un lujo puro. Es una cosa que trasciende las tendencias y todo”, matiza.

 

La moda en España

 

Para De la Morena, lo que diferencia a un diseñador de un gran diseñador es la habilidad para presentar algo fresco teniendo en cuenta qué es lo que ha pasado y hacia dónde va el futuro. “Es algo que algunos lo hacen de forma natural, lo sienten”, dice. Entre los que tenían este don innato destaca a Alexander McQueen. El creador se quitó la vida el pasado mes de febrero. “Conseguía regenerarse constantemente así mismo. Por ejemplo, cuando lo que se llevaba eran las presentaciones lineales, él creaba auténticos shows. Demostró que lo que hacía era muy relevante, increíble, atemporal”, destaca. “Era un auténtico genio”, añade.

 

El creador aún se emociona cuando habla de su colega por lo que cambio drásticamente de tema: “¿Vuelta a España algún día?”. Se le cambia la cara. “España es lo más a todos los niveles –dice- pero yo me formé aquí y he desarrollado aquí mi vida profesional”.

 

Aunque asegura que no tiene mucho contacto con la moda de su tierra, sí lamenta que España haya perdido el puesto que tenía dentro del calendario internacional. “Me gustaría que fuera como Londres, Nueva York o París. En los 90 sí estaba dentro, lo que no entiendo es por qué ahora no. Y sé que no es cuestión de talento. En España hay mucho talento. Creo que se trata más de un problema de logística”, explica.

 

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