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Redacción - 09/03/2010
A pesar de optar en sus últimas exposiciones por un arte más cercano en el tiempo, el Museo del Prado vuelve a optar por contenidos más ligados a la pintura de corte. Con el título de El arte del poder. La Real Armería y el retrato de la Corte la muestra se centra en exponer las piezas de armaduras que algunos monarcas vistieron en la época de máximo esplendor de la Corona española junto a los retratos en los que las vistieron.
Treinta y cinco pinturas frente a treinta y un piezas de la Real Armería de Madrid -considerada, junto con la imperial de Viena, la mejor del mundo-, para narrar la evolución y el impacto que tuvo el retrato de corte entre los siglos XVI y XVIII. Entre las piezas más impactantes se encuentra la impresionante armadura ecuestre de Carlos V, obra maestra realizada por Desiderius Helmschmid, uno de los armeros más importantes del siglo XVI, junto a la obra de Tiziano Carlos V, a caballo en Mühlberg.
Partiendo de la muestra celebrada en la National Gallery of Art de Washington el pasado año, la exposición El Arte del Poder se presenta ahora en el Museo del Prado con un proyecto más completo que gira en torno al verdadero significado de las piezas de armería y su representación en la pintura explorando expositivamente un tema inédito, tratado únicamente hasta ahora de forma accesoria en algunos estudios relacionados con la historia del retrato.
Desde principios del siglo XVI hasta finales del XVIII ningún elemento formaba parte tan relevante de las características esenciales de la imagen del gobernante europeo como la armadura. Monarcas, emperadores, príncipes y nobles se hicieron retratar con ella conscientes de su simbólica asociación al poder. La muestra incide precisamente en el papel trascendente de la Armería como colección de referencia en el desarrollo del género del retrato armado para mostrar la fortuna de la dinastía y su poder dominante en Europa.
La exposición recoge una cuidada selección de piezas forjadas por los armeros más relevantes del Renacimiento como los hermanos Negroli, la familia Helmschmid o Wolfgang Grosschedel, junto a esculturas del taller de Leone y Pompeo Leoni, un tapiz procedente de Patrimonio Nacional, que incluye un retrato armado de Carlos V, y obras de los más importantes pintores del momento como Tiziano, Rubens y Velázquez, procedentes del Museo del Prado y otras instituciones nacionales e internacionales, estableciendo entre ellas una profunda relación en la expresión de la representación del poder y la ideología de los monarcas españoles.
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