ElConfidencial.com > Tecnología
Telefónica | Apple | Google
Un hombre, ante un cartel publicitario de Blackberry (Reuters)
@Joaquín Olivares* 25/09/2010 (nullh)
La semana pasada un artículo de Mobile Business Briefing se hizo eco de un llamamiento a la cooperación que el CEO de France Telecom habría transmitido a las principales compañías de telecomunicaciones para crear un sistema operativo móvil propio. Su objetivo: competir con Apple y Google, entre otros. La iniciativa supone un buen punto de partida para analizar la actual encrucijada en la que se encuentran las operadoras y los posibles caminos que podrían tomar.
Veamos primero cuál es la situación y cómo se ha llegado a ella. El negocio de la telefonía de voz, tanto fija como móvil, genera cada año menos ingresos debido, principalmente, a la guerra de precios que ha provocado la liberalización del mercado y su saturación, que es total en muchos países. En gran parte de Europa sólo se puede crecer robando clientes a la competencia. En los países emergentes todavía queda recorrido; de ahí recientes adquisiciones como la de Vivo por parte de Telefónica en Brasil. Sin embargo, antes o después estas economías madurarán, tal y como ha sucedido en Europa, y comenzará el descenso de ingresos.
Las operadoras hace años que diagnosticaron el problema y apostaron por lo que parecía ser la solución: datos y contenidos sobre éstos. Dicho y hecho. La inversión en infraestructura 3G se multiplicó, aunque el tráfico de los datos móviles no terminaba de despegar, salvo excepciones en el ámbito empresarial como la del servicio de correo BlackBerry. Se necesitaba un catalizador que disparase el consumo de datos y de contenidos pero éste no acababa de aparecer. Hasta que un día lo hizo. Apple fabricó el iPhone y con él llegaron algunos extras: navegación web fluida desde un móvil y, por primera vez, miles de aplicaciones que hacían uso de las redes 3G. Google vio claramente la posibilidad de negocio y se dispuso a entrar en él con Android, y así un fabricante tras otro. En un par de años se empezaron a vender millones de aplicaciones que hicieron que el tráfico se multiplicase y, lo que es más importante, que la conectividad móvil empezara a tener sentido y utilidad para muchos usuarios.
Así entramos en una época dorada. Los fabricantes aumentaron sus ventas de teléfonos inteligentes, más caros y con más margen, que son los que aprovechan las nuevas aplicaciones. Los programadores dispusieron de nuevas plataformas para vender sus productos de forma ágil y directa. Y las empresas de telecomunicaciones llenaron sus redes de datos que podrían compensar la caída en ingresos en la telefonía de voz. Entonces, todos contentos, ¿no?
Pues no, porque los clientes tienen tarifas planas, que en su día se usaron para incentivar el uso de la conectividad móvil. Pagan una cantidad fija independientemente de su consumo, lo que provoca que el incremento de datos que generan los nuevos terminales y aplicaciones pase por las redes sin que las operadoras obtengan ingresos adicionales. Por el contrario, aumentan los gastos al tener que invertir en infraestructura para manejar un mayor volumen de tráfico sin una merma en la calidad. Y que conste que no estoy defendiendo la supresión de las tarifas planas ni lo contrario, ya que no es el objeto de este artículo. Tiempo habrá para hablar de ello.
Competir contra todos
Las operadoras deben por tanto reaccionar para salir del bucle en el que van a entrar de aumento del gasto con ingresos similares. Y sólo pueden hacer dos cosas, a cual más complicada: modificar las tarifas manteniendo los actuales roles del mercado o cambiar su papel en la cadena de valor. La primera tiene poco recorrido. Modificar tarifas da poco juego en un mercado liberalizado, tal y como se ha demostrado con la voz. Además, la reacción del consumidor final es imprevisible y podría ser contraproducente. Y, por otro lado, el actual estatus de fabricantes y operadoras, con un papel definido para cada uno en el negocio, podría terminar en cualquier momento si alguno de ellos decidiese romper la baraja.
En cuanto a la segunda opción, el cambio de rol en la cadena de valor, existen dos formas de afrontarla. En la primera, las telecos se convierten en carriers. Es decir, despliegan red y la alquilan a compañías de servicios. Únicamente dan conectividad. El adelgazamiento en tamaño e ingresos que supondría para las empresas de telecomunicaciones esta transformación sería brutal. Pero, ¿pasaría lo mismo con su rentabilidad? La segunda forma de cambiar es justo la contraria: consistiría en competir con Apple, Google, Nokia, Microsoft y RIM. Las operadoras desarrollarían sus sistemas operativos y/o sus aplicaciones y/o sus móviles. Por aquí parecen ir los tiros. France Telecom aboga por un sistema operativo propio y la plataforma de aplicaciones común ya está en marcha; se llama WAC, y está formada por compañías como Vodafone, Telefónica, AT&T y China Mobile. Competirá con las tiendas de aplicaciones de Apple, Google y Nokia entre otros. Por lo que dice su página web, éstas serán compatibles con la gran mayoría de los llamados teléfonos inteligentes. Tendrá un éxito escaso, ya lo verán, pero es un primer paso cualitativamente importante.
En un futuro próximo veremos a algunas operadoras aventurándose en terrenos hasta ahora propiedad de la competencia. Será necesario para sobrevivir, aunque desde un punto de vista de gestión del cambio, inversión en I+D, desarrollo de nuevos canales comerciales, etc... la tarea parece titánica. Pero de conseguirse el objetivo la compañía resultante tendría una posición mucho más sólida a largo plazo. ¿Se imaginan ustedes el iPhone fabricado por Vodafone o Telefónica con la cultura de empresa de Apple en torno al producto?
La encrucijada está ahí. La estrategia a seguir es muy complicada de marcar por las implicaciones que tienen tanto cambiar como no hacerlo. Y tengamos en cuenta que si las telecos empiezan a competir en el terreno de otros, Apple y compañía podrían hacer lo mismo y convertirse en operadoras. Y en ese caso, sí que se liaría, y bien gorda.
*Joaquín Olivares es Ingeniero Superior de Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Madrid.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
7 COMENTARIOS
7 .- El articulista es,
a - muy joven y desconoce la historia reciente de las Telecomunicaciones [aunque se licenciara en ello]
b - muy debil de memoria y obvia que ya FT y Telefónica han recorrido ese camino VARIAS VECES.
Con los MARCA BLANCA ya están bastante liados y poco exitotos como para meterse en mas jaleos.
Que algunos empleados [funcionarios diria yo] deseen semejante sueño no va a cambiar las cosas.
Los NEGOCIOS como Nokia, Apple, HTC y demás se inicias por parte de EMPRESARIOS, esos tipos ladrones y despreciables según los funcionarios y liberados sindicales europeos.
Por eso NO se hacen en Europa, si no en paises donde ser empresario es el mayor anhelo de la mayoria de la población. [lease América del Norte y Asia, incluida China].
6 .- Apple, Google, Nokia, Microsoft y RIM Hasta septiembre, una de las anteriores compañías no tenía un CEO americano, pero Stephen Elop ha llegado a Nokia y quizá consiga que la plataforma OVI sea algo atractivo y fácil de usar. En cualquier caso, representan lo nuevo: aplicaciones, servicios y dispositivos rompedores, ideas frescas, innovación.
Vodafone, Telefónica, AT&T y China Mobile en la otra orilla, son concesionarios de servicios públicos, algunos herederos de grandes inversiones monopolistas, cuyos ingresos proceden, fundamentalmente, del peaje de paso por sus cables, cobrado al peso, al menudeo o a bulto.
En fin, salvando las distancias, todo esto recuerda mucho a una convención de funcionaarios europeos lanzando el proyecto Galileo, para reinventar el GPS treinta años después.
5 .- #3 Nunca, repito, nunca, se encontrará en el mercado un Orangephone
Nunca es demasiado tiempo. Ya lo vimos hace años, precisamente en France Telecom, cuando el Minitel [vídeotex] alcanzaba un cierto éxito... porque los usuarios no tenían acceso a internet. En España, Telefónica "popularizó" el servicio en 1987.
No ha sido el único caso. Telefónica comercializó los teléfonos de Vitelcom, por ejemlo el modelo exclusivo Movistar TSM100, que la propia Telefónica había especificado. El ascenso y caída de Vitelcom, siguiendo los caprichos de Telefónica, y sus equivocaciones en la especificación de productos, fue espectacular.
4 .- #3 estoy de acuerdo contigo.
Las operadores desarrollaran aplicaciones propias, para ususraio final pequeñas aplicaciones y grandes aplicaciones orientadas al sector empresarial.
www.3gtm.es
3 .- Querido amigo Joaquín Olivares. Siento disentir profundamente con lo que cuentas. Veo que has escuchado campanas, pero no sabes muy bien de donde vienen. Ni Orange, ni Telefónica, ni Vodafone, etc. van a ponerse a fabricar terminales, ni Apple se a va a poner a desplegar redes. Lo que cuentas son simplemente movimientos de adaptación que los operadores periódicamente realizan para tratar de independizar sus negocios de los contratos cautivos que les atan a sus proveedores y a la vez les permiten estudiar la evolución del mercado. Los proyectos mancomunados a nivel de redes y sistemas operativos son simplemente bancos de pruebas para analizar sinergias y descubrir claves que permitan rentabilizar el ancho de banda de sus redes. Nunca, repito, nunca, se encontrará en el mercado un Orangephone. Si acaso terminales de marca blanca [que ya existen] y que, con éxito limitado, mejoran los márgenes. La verdadera clave está en el desarrollo de servicios multifunción y multiusuario que aporten verdadero valor añadido a sus clientes [una pista: aplicaciones médicas]. Y en ello están. Créeme: hablo con conocimiento de causa. Saludos.