@José Mendiola - 12/03/2010
La tortuosa historia de Palm está a punto de sufrir un nuevo revés y es que las últimas cifras de ventas
ponen al creador de la célebre Palm Pilot, una vez más, al borde del abismo. Palm nació en 1996 como fabricante de PDAs. ¿Recuerdan las PDAs? Eran esas pequeñas agendas electrónicas que ahora se han visto canibalizadas sin contemplaciones por los
smartphones. En aquellos años, se conocía a Palm como PalmPilot, pero un problema de registro de marcas hizo que el fabricante norteamericano tuviera que zafarse de la marca Pilot.
Jeff Hawkins y
Ed Colligan, junto con
Donna Dubinsky, defendieron la entonces peregrina idea de que era posible transportar un ordenador en el bolsillo, y decidieron materializar su proyecto lanzando los primeros modelos de PDA al mercado. A fuer de ser sinceros, Apple fue el primer fabricante de PDAs, pero el escaso recorrido comercial de la Newton, dio al traste con el proyecto.
Palm vivió unos años de éxitos refrendados en la cuenta de resultados, y culminados con el lanzamiento del Treo, antecesor de los
smartphones actuales. Y es que, aunque hoy nos resulte difícil creerlo,
Palm ha sido una empresa rompedora y precursora de varias tendencias que hoy ya entendemos como naturales. El Treo supuso la combinación de una PDA junto con un móvil con conexión a Internet y acompañada de la BlackBerry, se batió el cobre en solitario durante un largo período de tiempo. Los buenos años llegaron y se fueron, y las circunstancias unidas a una corta cintura en lo estratégico, llevaron a la compañía a finales de 2008 a una difícil situación en la que muchos creyeron ver un trágico fin a una breve historia de éxitos. El clásico sainete en versión 2.0, en el que todo sucede a cámara súper rápida. Sin embargo, el fichaje del ex-Apple
Jon Rubinstein y una potentísima inyección de capital, devolvieron la ilusión a la compañía y su fiel cohorte de seguidores. Palm volvía a la primera división, y no sólo por su renovada salud financiera, sino porque contaba con un revolucionario sistema que prometía poner patas arriba el mercado de la telefonía. Y lo tenían: webOS y el Palm Pre fueron presentados en enero de 2009 y el entusiasmo llevó a hacer tambalear los sólidos cimientos del mismísimo iPhone. El sistema era espectacular, y el dispositivo presentado dejó boquiabierto a todo el tendido tecnológico. Palm estaba de vuelta, y a lo grande.
Llegó junio de 2009 y el Palm Pre, la nueva generación de smartphones que prometía un nuevo y dorado horizonte, se puso a la venta. No hubo colas, ni grandes algaradas. El terminal gustaba, pero no apasionaba. Las primeras críticas al dispositivo comenzaron a dejar en evidencia, a mayor desgracia, las carencias que rodeaban al smartphone: una batería ridícula, un teclado imposible y un procesador que se mostraba perezoso cuando se le exigía cierto esfuerzo, pusieron la guinda a otra serie de inconvenientes que provocaron que el grueso del mercado diera pronto la espalda al producto más esperado del año. Hay que entender que el Palm Pre se las veía con el iPhone, sus cientos de miles de aplicaciones y un sistema testado hasta la saciedad. Con todo, Palm lo volvió a intentar juntando lo mejor de su historia en un sólo dispositivo: el Palm Pixi contaba con la estructura de smartphone con teclado que tantos éxitos le dio a la compañía con el Treo, pero además, corriendo webOS, un sistema operativo que ha sido laureado por una aplastante mayoría de analistas. La fórmula tampoco funcionó, y lo hemos sabido ahora, al presentar la compañía
unas demoledoras previsiones de ventas de cara a 2010. El asunto cobró tal cariz, que el propio Rubinstein -actual CEO de la compañía-
tuvo que redactar un memorando interno llamando a la calma a sus propios empleados.
Llegan tiempos difíciles para esta mítica empresa, tan adorada por sus seguidores, pero que ha pagado muy caro una lentitud de movimientos precisamente cuando estaba en lo más alto. Algunos especulan con que Palm no logrará sobrevivir sin ser absorbida o comprada por algunos de sus competidores. Y es que pocos mercados están viviendo una competencia tan feroz como el de la telefonía móvil: Symbian sigue en cabeza y
apunta maneras con la nueva generación del sistema operativo, qué decir de Apple y su omnipresente iPhone, y por si todo esto fuera poco, Android viene pisando fuerte, al igual que los canadienses de RIM que no paran de apuntarse subidas en su cifra de ventas. Difícil enderezar el rumbo ante este panorama, pero en este frenético mercado, por fortuna, nada es imposible.