@Jose Mendiola - 08/03/2010
Un ordenador imposible. De otra forma no puede calificarse al
presentado en la feria alemana CeBIT por la empresa de Hong Kong USmart. En este tipo de certámenes, y rodeado por los primeras espadas en lo tocante a la tecnología, lo más normal es que un fabricante de segunda o tercera, pase completamente desapercibido. Está claro que esta empresa asiática decidió que su futuro debería escribirse en forma de titular y escogió el encuentro en Alemania para presentar un producto que no ha dejado frío a nadie.
Se trata del MC-1, que ostenta -según el propio fabricante, claro está- el título de ser "
el ordenador más pequeño del mundo". No crean que han exagerado un milímetro en la denominación:
con apenas 4,8 pulgadas de pantalla, esta miniatura ocupa muy poco espacio entre nuestros dedos, y sin embargo lleva en sus entrañas una configuración que poco tiene que envidiar a equipos de categorías presuntamente superiores.
Para que se haga una idea, un iPhone cuenta con una pantalla de 3,5 pulgadas y un netbook (esos micro-ordenadores que tan de moda se han puesto) baja de las 10 pulgadas, con lo que este nuevo contendiente se situaría a medio camino entre ambos,
ocupando un hueco que dejaron las defenestradas PDAs. En cualquier caso, ocupando un tamaño imposible para nuestras falanges: no hay forma de escribir en un teclado tan pequeño y con una pantalla con tantas estrecheces, con lo que la funcionalidad del dispositivo se ve seriamente comprometida. Cuenta con un procesador Intel Atom Z530 que
corre a unos dignísimos 1,6GHz, 1GB de RAM y 4GB de almacenamiento, medidas que normalmente suelen ocupar equipos de mayor talla, pero que los chinos se han empeñado en embutir en una miniatura que corre por cierto, Windows XP. En este ordenador todo es liliputiense, salvo el precio: 300 dólares es una cifra que entra peligrosamente en la categoría de los netbooks donde podemos encontrar ordenadores de mayor tamaño pero con unas dimensiones mucho más aprovechables.
Pero... ¿es tan importante el tamaño? Un ejecutivo en pleno viaje de negocios empleará su ordenador con toda seguridad para consultar el correo y como mucho, gestionar documentos en la
suite ofimática de turno. No nos imaginamos a ningún usuario manejando una compleja hoja de CAD o procesando un sofisticado vídeo entre vuelo y vuelo. El
objetivo de los netbooks es facilitar el llevarse la oficina a cuestas en un tamaño manejable y que llegue a ser funcional. Buena parte de los smartphones en el mercado, a buen seguro, servirían a la mayoría de los viajeros, pero para los que quieran contar con un teclado en condiciones y una pantalla en la que no dejarse las retinas, la mejor opción sigue siendo el netbook (o incluso el iPad, cuando llegue). El MC-1
se ha quedado en la anécdota divertida de CeBIT, un ordenador que ha nacido para ser carne de titular pero con poco recorrido práctico, en un certamen que, dicho sea de paso, nos ha dejado bastante fríos.