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El color de Mirasol

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Eva Martín / J.F. Marcelo 24/07/2010   (nullh)

El libro electrónico es un fenómeno cultural y tecnológico imparable. En el mes de junio, la librería en línea Amazon alcanzó la cifra récord de 180 libros electrónicos vendidos por cada 100 de tapa dura. Los reproductores de libros electrónicos están favoreciendo las ventas de publicaciones digitales y, en un país como España, los títulos digitales suponen ya un 11,5% del total de las obras que se publican anualmente.

 

Aunque las cifras muevan al optimismo, los expertos todavía no saben si la explosión inicial va a continuar o si las ventas se estancarán, una vez agotado ese segmento de la población entusiasta de las tecnologías, que se apunta a todas. El estudio Evolution of Digital Media, realizado por HP en el Reino Unido, descubre que el 95% de los encuestados prefiere el libro en papel antes que su equivalente electrónico. Esta preferencia está relacionada con la posesión del objeto físico, en este caso del libro en papel frente a un montón de ceros y unos que resultan más difíciles de considerar propiedad, pero también influyen la comodidad y la usabilidad.

 

Los especialistas predicen que para el año 2015 los lectores de libros electrónicos servirán para mostrar desde documentos de oficina, hasta revistas y libros. Esto sólo será posible si se mejora la calidad de la pantalla y se introducen tecnologías de tinta electrónica en color. Para decantarse por el libro electrónico los consumidores necesitan ver las fotografías de la boda del famoso de turno, o el gol de la jornada, en color.

 

Sólo así se explica por qué tantos usuarios del iPad acaban utilizándolo para leer revistas, libros y documentos en color, a pesar de que el dispositivo de Apple tenga una pantalla LCD (cristal líquido) que adolece del bajo consumo y de la legibilidad de las pantallas de tinta electrónica en blanco y negro. En cambio, ofrece una velocidad de refresco mucho mayor, e imágenes a todo color que resultan atractivas.

 

Decenas de laboratorios de investigación en todo el mundo están trabajando a marchas forzadas para ofrecer a las grandes firmas de electrónica los primeros modelos de pantallas de tinta electrónica en color. Sin embargo, esta nueva tecnología no es tan sencilla como la de blanco y negro. Para tener el mismo éxito que la tinta electrónica en blanco y negro, la de color necesita mantener los contenidos visuales de la página sin consumo energético, y además ser reflexiva, como una simple hoja de papel, en lugar de tener iluminación trasera como la pantalla LCD del iPad o de los ordenadores portátiles.

 

Tinta negra

 

El éxito de empresa E-Ink, que fabrica paneles para la mayoría de las marcas de lectores de libros electrónicos, es que ha logrado un producto que parece una hoja en blanco impresa con tinta negra. No se puede decir lo mismo de su equivalente en color, que muestra colores sucios y desvaídos que resultan muy poco atractivos. E-Ink intenta adaptar al color su tecnología actual en blanco y negro añadiendo ciertos filtros que, por desgracia, absorben parte de la luz de la página reduciendo la legibilidad. En un monitor LCD eso no es un problema; basta con poner bombillas más potentes detrás de la pantalla. Por el contrario, la tinta electrónica es una tecnología reflexiva que toma la luz del medio ambiente, y no hay más cera que la que arde.

 

La compañía SiPix propone otra tecnología de tinta electrónica en color en la que cada píxel está compuesto por tres microcápsulas, cada una rellena de un pigmento sensible a la electricidad. En principio sus colores son bastante mejores que los de E-Ink, y además la empresa es capaz de fabricar pantallas con diagonales mayores. Lástima que todavía no hayan dado con una fórmula de pigmentos que no palidezcan tras la continuada exposición a la luz ambiente.

 

También Bridgestone desarrolla su propia solución de tinta electrónica en color. Sus prototipos consisten en pantallas montadas sobre una rejilla. En cada celda hay pigmentos secos generados electrónicamente y capaces de reaccionar mil veces más rápido de los pigmentos de SiPix, con lo que podrían representar un vídeo en color. Sin embargo, esos pigmentos moviéndose  hacia delante y hacia atrás acaban desgastando la parte trasera de la pantalla, que con el tiempo deja de ser blanca y adquiere un aspecto deslucido.

 

La esperanza de muchos fabricantes está depositada en las pantallas Mirasol de Qualcomm. Para los especialistas es el sucesor natural en color del papel en blanco y negro de E-Ink. El fabricante ha creado esas pantallas en principio para destinarlas al mercado de los teléfonos móviles con la esperanza de que reduciendo el consumo de la pantalla aumente la autonomía del dispositivo, pero ya empieza a fabricar diagonales suficientemente grandes para un reproductor de libros electrónicos. El concepto es diferente. Cada píxel está compuesto por una pequeña placa que se deforma y curva en mayor o menor grado según el voltaje que pasa a través de ella. Distintos grados de deformación provocan la reflexión de distintos colores.

 

Igualmente prometedora parece la propuesta de LiquaVista, una filial de Philips, con sus pantallas electrohumectantes. Los píxeles están compuestos por celdillas que albergan una gota de agua y un pigmento aceitoso. En ausencia de voltaje, la capa de aceite coloreado es continua, y forma un único color. Conforme se va aplicando voltaje, el aceite va siendo sustituido por la gota de agua transparente. Lo malo de esta tecnología es que requiere un aporte continuo de energía, y no sólo con el cambio de página como ocurre con la tinta electrónica en blanco y negro.

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