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EL BOOM DE ESTA NUEVA TECNOLOGÍA TARDARÁ EN LLEGAR

Los consumidores dan la espalda a la televisión 3D por el incordio de las gafas

Con la tecnología actual, las gafas son imprescindibles (Reuters)

@Eva Martín y Juan F. Marcelo  04/09/2010

Cuando los fabricantes de electrónica decidieron en enero que 2010 sería el año de la televisión 3D, tenían todos los puntos a su favor. Es un año plagado de acontecimientos deportivos, con los mundiales de fútbol y de baloncesto, y decenas de retransmisiones de eventos en tres dimensiones. Además, Hollywood planeaba producir decenas de películas tridimensionales a lo largo de 2010.

La predicción acerca del auge de los contenidos 3D, más o menos, se ha cumplido. Los operadores de televisión también se han apuntado, y en casi todos los países hay algún canal que emite imágenes tridimensionales, aunque sea vía satélite.

Quienes no se han comportado como era de esperar son los consumidores. Tras una cierta curiosidad inicial, las ventas no están siendo tan elevadas ni tan rápidas como parecían en un principio, y las predicciones presentan un cariz desalentador. Basta con echar un vistazo a la encuesta publicada recientemente en el diario Telegraph. Afirma que sólo el 2% de los británicos tiene intención de adquirir un televisor 3D este año o el próximo.

Los resultados son poco brillantes incluso en el grupo de edad de 25 a 34 años, que es el que con más entusiasmo acoge las nuevas tecnologías; el porcentaje en dicho grupo no supera el 5%. Y eso que los operadores de televisión están haciendo un esfuerzo enorme en el Reino Unido.

La clave de esta reticencia la explica un estudio realizado entre consumidores estadounidenses. A la pregunta sobre qué es lo que menos les gusta de los sistemas para ver la televisión tridimensional en casa, casi todo el mundo respondía que las gafas, porque les hacía sentirse ridículos e incómodos. Sobre la actual tecnología de televisión tridimensional pesa la losa de las gafas. Son caras, a la mayoría de los usuarios no les gustan, y complican enormemente el acto social de disfrutar de películas y acontecimientos deportivos.

No es posible reunirse con los amigos a ver un partido de fútbol en tres dimensiones, salvo que el anfitrión haya comprado gafas para todos a casi 150 euros la pieza, o que cada cual se lleve las suyas. En este último caso además puede que no funcionen, porque las gafas de un fabricantes suelen ser incompatibles con los televisores 3D de otro.

Con la tecnología actual, las gafas son imprescindibles


Los televisores 3D actuales muestran en sucesión rápida primero la imagen correspondiente al ojo derecho, y luego la del ojo izquierdo. Son sesenta imágenes por segundo, treinta para cada ojo. Si alguien permanece con los dos ojos abiertos mientras se muestra esta ráfaga de imágenes, verá todo borroso, y además sufrirá dolores de cabeza. Para poder apreciar el efecto tridimensional, son necesarias las gafas.
Mediante un sencillo proceso de sincronización, las gafas oscurecen alternativamente los cristales, de manera que dejan transparente el correspondiente al ojo al que va destinada cada imagen.

El disparo de imágenes es tan veloz que el cerebro, al fundir las de uno y otro ojo, crea un escenario tridimensional. Sin embargo, las gafas son incómodas, tienen poca autonomía y hay que recargarlas periódicamente, en ocasiones provocan fatiga visual y dolores de cabeza, y son un engorro para las personas que utilizan gafas por prescripción facultativa. En un futuro cercano saldrán gafas 3D graduadas, pero seguramente casi nadie está dispuesto que llevar en el bolsillo durante el resto de su vida unas gafas especiales para ver la televisión 3D.

Visto todo esto, diversos fabricantes empiezan a buscar otras alternativas a la televisión 3D con gafas activas. Uno de los primeros fabricantes en reaccionar ha sido Toshiba. Acaba de filtrarse a un periódico japonés que esta compañía tiene muy adelantado el desarrollo de un nuevo sistema de televisión tridimensional sin necesidad de gafas. Sony es otro fabricante que está preparándose para comercializar televisores 3D sin gafas. Los rumores apuntan que llevan las investigaciones muy adelantadas, aunque el factor decisivo va a ser el precio. También JVC está trabajando en la misma línea.

Desafortunadamente, la tecnología 3D sin gafas no está exenta de escollos todavía pendientes de solucionar. Aunque la superficie frontal de los televisores 3D que no requieren gafas parece un cristal de protección normal, en realidad es un complejo sistema de lentes que crean la imagen tridimensional. Asimismo, los investigadores todavía deben conseguir que la imagen ofrecida por estas pantallas tenga la misma definición que los modelos que ahora están a la venta en el mercado.

Poca libertad de movimiento

Existe otra limitación más. El efecto tridimensional sólo se aprecia correctamente desde ciertos ángulos. Así, los espectadores tienen muy poca libertad a la hora de sentarse frente al televisor 3D, y no deberían moverse durante el visionado para no perder el efecto. De nuevo se limita la experiencia comunitaria de la televisión.

De todos modos, las tecnologías 3D sin gafas ya están siendo adoptadas por los fabricantes de teléfonos móviles y de videoconsolas portátiles, que suelen ser aparatos de uso individual. Aparte, muchos consumidores que no quieren comprar un televisor 3D con gafas, no se lo pensaría dos veces si hubiera una pantalla que las eliminara del panorama.
 

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