la NASA presenta el plan para el final de la misión

La sonda Cassini de la NASA y los enigmas de Saturno que aún tiene que resolver

El próximo 15 de septiembre Cassini se adentrará en la atmósfera de Saturno para morir allí, pero antes de eso tiene aun algunas tareas que completar

Foto: Recreación artística de Cassini descendiendo hacia Saturno (NASA)
Recreación artística de Cassini descendiendo hacia Saturno (NASA)

Cassini y Huygens fueron hace 20 años una pareja bien avenida. Nave y sonda partieron de la Tierra en 1997 rumbo a Saturno, donde llegaron en 2004 en una misión conjunta de la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Italiana (ASI). Un año después, en enero de 2005, Huygens se separó de Cassini para acercarse a Titán, la mayor luna del planeta anillado. La nave permaneció rondando a Saturno, y así lleva ya 13 años.

No seguirá haciéndolo mucho tiempo más. Cassini terminará su larga misión el 15 de septiembre de este año. Ese día comenzará a descender, entrará en la atmósfera de Saturno y se 'estrellará' contra la superficie (no será un choque como tal, puesto que Saturno es un planeta gaseoso) tras enviar su última señal a la Tierra. Un final kamikaze para una misión que ha hecho a los científicos e ingenieros que participan en ella, y al público interesado en general, aprender mucho más sobre uno de los planetas más queridos del sistema solar (con el permiso de Plutón).

Pero antes de morir a Cassini le espera un gran final. La NASA ha publicado sus planes para los últimos meses de la misión y los objetivos científicos que aun tiene por delante antes de terminar, y, si consigue llevar a cabo sus planes, aun podremos disfrutar de más imágenes espectaculares como las que la nave lleva enviando a la Tierra más de 10 años.

Lo primero que hará el próximo 22 de abril es realizar un vuelo cercano a Titán, una de las lunas gigantes de Saturno, para aprovechar la gravedad que genera y situarse en la posición adecuada. Una vez ahí, reducirá la longitud de su órbita y se deslizará entre el planeta y su anillo interior, una franja de 2.400 kilómetros de ancho que ningún objeto terrestre ha cruzado hasta ahora. Esto ocurrirá por primera vez el 26 de abril, y la nave repetirá esta maniobra un total de 22 veces.

Según los responsables de la misión, la información que recoja y envíe Cassini en estos vuelos servirá para entender mejor cómo se formaron y evolucionaron los planetas gigantes de nuestro sistema solar. También esperan obtener datos sobre la estructura interna de Saturno y el origen de sus característicos anillos, recogiendo por primera vez muestras de su atmósfera y partículas de los anillos principales.

¿Cuánto dura un día en Saturno?

Entre otras cosas, Cassini dibujará un detallado mapa de los campos magnéticos y gravitatorios de Saturno para entender un poco mejor cómo es por dentro e intentar responder a una pregunta que sigue sin tener una respuesta clara: ¿a qué velocidad rota Saturno? O lo que es lo mismo, ¿cuánto dura un día en el planeta anillado?

En este caótico gif se pueden ver todas las órbitas diferentes que ha seguido Cassini desde que llegó a Saturno en julio de 2014 y las que seguirá hasta que termine su misión en septiembre de 2017 (NASA)
En este caótico gif se pueden ver todas las órbitas diferentes que ha seguido Cassini desde que llegó a Saturno en julio de 2014 y las que seguirá hasta que termine su misión en septiembre de 2017 (NASA)

Cuando en 2004 Cassini llegó a su destino, sus primeras mediciones indicaban que allí un día duraba un total de 10 horas, 45 minutos y 45 segundos (más o menos 36 segundos), pero esto no encajaba con las mediciones que en 1980 y 19081 realizaron las sondas Voyager 1 y 2 en su paso por Saturno de camino a los confines del sistema solar, que indicaban que el periodo era 6 minutos (un 1%) más corto de lo que Cassini calculaba.

Nadie puso en duda los datos de las Voyager, tampoco creían que Cassini se hubiese equivocado, ni parecía posible que el planeta hubiese variado tanto su velocidad de rotación en poco más de dos décadas. Desde entonces y hasta hoy, los astrónomos creen que el motivo de la discrepancia se encuentra en el interior de Saturno: algo causa cierta descoordinación entre el interior del planeta y su campo magnético, que controla las partículas cargadas que emiten las señales de radio con las que Cassini hizo sus cálculos al llegar. Ahora, la nave podrá echar un vistazo más de cerca y confirmar o descartar esta hipótesis.

Esos sinuosos anillos...

Cassini tendrá oportunidad también de echar un vistazo de cerca a los anillos de Saturno para mejorar los cálculos sobre cuánta materia los compone exactamente, de dónde ha salido y cómo se han formado. Aunque los anillos de Saturno son tan grandes y brillantes que Galileo Galilei ya puedo observarlos con su telescopio en 1610, muchos de sus detalles no se han podido conocer hasta que Cassini no se acercó a echar un vistazo. Descubrió, entre otras cosas, que están compuestos por millones de partículas de agua helada que varían tanto en tamaño como un grano de arena y una montaña.

También descubrió de dónde venían esas partículas, al menos algunas de ellas. Encélado, uno de sus satélites, emite partículas heladas al espacio a medida que orbita alrededor de Saturno, y de ellas está formado el anillo E, el difuso anillo exterior. Otras de sus lunas (tiene decenas de ellas) orbitan atravesando los anillos, formados precisamente de partículas de esos satélites, arrancadas tras siglos y siglos de impactos de micrometeoritos. En cualquier caso, la relación entre las lunas y los anillos de Saturno es evidente, y quizá los últimos meses de Cassini nos ayuden a entenderla mejor.

Matar a Cassini para preservar Titán

Es una buena pregunta: ¿por qué no dejar que la nave se apague sin más? Tras veinte años de viaje, la Cassini se está quedando sin el combustible necesario para cambiar su órbita, pero podría quedar flotando en su curso actual, ¿por qué es mejor hacerla caer hacia Saturno? El motivo de los ingenieros de la NASA para tomar esta decisión es importante: hay que preservar intacta a Titán, otra de las lunas del planeta, y dejar a Cassini a la deriva podría ser un problema.

Una imagen de Titán captada por Cassini en octubre de 2014 (NASA)
Una imagen de Titán captada por Cassini en octubre de 2014 (NASA)

Titán ha captado la atención de los científicos porque, además una de las mayores de Saturno, los datos enviados por Cassini durante estos años han revelado su potencial como ambiente prebiótico: a pesar de la distancia con el Sol y de lo bajo de sus temperaturas (179 grados negativos de media), es el único lugar del sistema solar, además de la Tierra, con un ambiente líquido estable en su superficie y un ciclo 'hidrológico' solo que en vez de agua, circula metano. La circulación de un elemento líquido sobre su superficie ha configurado un paisaje parecido al de nuestro planeta, con canales, cañones, lagos y océanos que esculpen costas y rocas como ocurre en la Tierra. También tiene una atmósfera similar a la que tenía la Tierra antes de que aquí apareciesen las primeras formas de vida.

Es por tanto un escenario perfecto en el que estudiar los procesos de química orgánica que dieron pie al desarrollo de la vida en la Tierra. Pero para que algún día otra misión pueda hacerlo, Titán debe mantenerse sin alteraciones causadas por el hombre. Y eso significa que Cassini no puede quedarse por allí pululando, con el riesgo de que algún cambio en el entorno la lleve a estrellarse contra Titán.

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