duró unos 600.000 años

La megaerupción volcánica que cruzó la península ibérica hace 200 millones de años

Hace millones de años, cuando existía un único continente llamado Pangea, enormes erupciones volcánicas llenaban la Tierra de lava. Una de ellas cruzó lo que hoy es España

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Hace millones de años, enormes erupciones volcánicas sacudían nuestro planeta y transformaban su paisaje, así como su clima y la composición del aire y del agua. Son las llamadas grandes provincias ígneas (LIP por sus siglas en inglés), eventos que podían expulsar más de un millón de kilómetros cúbicos de roca y que duraban hasta unos pocos millones de años. También emitían grandes cantidades de gases que afectaban a la temperatura atmosférica y a la composición química de los océanos en breves periodos de tiempo.

Una de ellas provocó que el territorio que hoy conforma la península ibérica fuese atravesado por toneladas de lava. Ocurrió hace 200 millones de años, estuvo formada por cuatro pulsos de actividad volcánica y duró en total unos 600.000 años. Tuvo lugar en la Provincia Magmática del Atlántico Central (CAMP por sus siglas en inglés), la mayor provincia ígnea de la historia que cubría un área de más de 11 millones de kilómetros cuadrados cuando todos los continentes actuales formaban uno solo llamado Pangea. A día de hoy, su superficie está repartida entre algunas zonas de Brasil, el oeste de África, la península Ibérica, Francia y miles de kilómetros de la costa de América del Norte.

Las mayores erupciones de la Tierra

Los pulsos volcánicos de la CAMP no son los más antiguos que se conocen. Hace millones de años, enormes volcanes vomitaban lava sobre la Tierra en enormes cantidades, y lo hacían mucho más a menudo de lo que los geólogos creían hasta ahora porque la separación y formación de los continentes hacen parecer episodios diferentes lo que en realidad fue el mismo.

(Richard Ernst/Nature)
(Richard Ernst/Nature)

El geólogo Richard Ernst, de la Universidad Carleton, en Ottawa, ha elaborado un registro, recogido en Nature, de estas descomunales erupciones volcánicas en los últimos 3.000 millones de años, relacionadas con algunos de los más profundos cambios que ha experimentado el planeta en que vivimos, incluida la mayor extinción masiva, ocurrida hace 252 millones de años, cuando Siberia quedó cubierta de roca fundida y gases venenosos como resultado de una de estas erupciones. Durante los años que duró este episodio, las temperaturas globales llegaron a ascender hasta 7 grados en 100 años. Las partículas de azufre emitidas a la atmosfera causaron un rápido enfriamiento posterior y una lluvia ácida que cambió la composición química de los océanos y llevó a la extinción al 96% de las especies marinas.

Entender los actuales continentes

Saber cuándo y dónde ocurrieron estas erupciones ayuda a los geólogos a localizar depósitos de minerales, reconstruir los supercontinentes del pasado y entender cómo se formó la actual corteza terrestre. Además, sirve para imaginar un paisaje muy distinto al actual, en el que la lava recorre el mismo suelo (o casi) que hoy pisamos, y lo que hay debajo de él, porque aunque esos restos de actividad volcánica ya hayan sido erosionados hasta desaparecer, los túneles y galerías por los que circulaban siguen ahí.

Fue precisamente gracias a esa fontanería subterránea como Ernst y su equipo rastrearon esas grandes erupciones del pasado. La pista más habitual era encontrar restos en forma de radio de bicicleta partiendo del cráter de un volcán apagado hace mucho tiempo, así que los situaron sobre el mapa y utilizaron el sistema de datación uranio-plomo para determinar la fecha de las rocas en estas 'salpicaduras'. Comparando esas fechas, los investigadores pudieron conectar aquellas provenientes de una misma erupción, aunque estuviesen separadas en la actualidad por miles de kilómetros.

Según sus conclusiones, las ILP ocurrieron de media cada 20 millones de años. La más antigua de la que se tienen evidencias ocurrió hace 2.420 millones de años en lo que hoy es Widgiemooltha, al oeste de Australia. Otra, ocurrida hace 1.320 millones de años, conecta Australia con el norte de China. Sin embargo, es la que tuvo lugar en la CAMP hace 200 millones de años la que mejor ilustra el movimiento de los continentes que una vez sufrieron la misma gran erupción pero hoy se encuentran a ambos lados del océano.

Este artículo ha sido editado para corregir un error en la fuente original: la gran erupción de Siberia elevó las temperaturas 7 grados en cien años, y no cada año.

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