en peligro en todo el mundo

España ya no es un paraíso para los buitres (aunque lo parezca)

Las poblaciones de estas aves carroñeras han caído hasta un 90% a nivel mundial. Más de 200 expertos internacionales se han reunido en Toledo para trazar un plan a doce años

Foto: Buitre Negro
Buitre Negro

"Probablemente el ave de presa más abundante del mundo. Su habilidad para vivir entre seres humanos lo convierte en el buitre menos vulnerable de todos". Así define un manual de conservación publicado en 1985 [PDF] al buitre dorsiblanco bengalí ('Gyps bengalensis'), cuyo número se cifraba entonces en "varios millones" en el sudeste asiático. Hoy quedan menos de 10.000 individuos adultos. Es sólo un ejemplo de la situación que atraviesan estas aves carroñeras: de las 23 especies conocidas, 16 están en peligro. Debido a la gran importancia que tienen para los ecosistemas, expertos de 22 países se han reunido esta semana en Toledo para diseñar un plan de acción a doce años que los salve.

"Todas las especies están disminuyendo, algunas hasta un 90%", asegura a Teknautas el responsable de Conservación para Europa y Asia Central en BirdLife Internacional, Iván Ramírez, que ha asistido a la reunión de Toledo. En este desolador panorama, España se ha erigido como una especie de paraíso para buitres. En nuestro país podemos encontrar cuatro especies: el buitre negro ('Aegypius monachus'), el alimoche común ('Neophron percnopterus'), el quebrantahuesos ('Gypaetus barbatus') y el 95% de los ejemplares europeos de buitre leonado ('Gyps fulvus').

Ramírez explica que España "es una isla" y que "las poblaciones están aumentando", aunque "el alimoche está en declive". La situación es positiva frente a los descensos del 80% en las especies africanas o el 1% de buitres que ha quedado en el sudeste asiático: "En nuestro país se han hecho las cosas muy bien, por ejemplo proteger los muladares [comederos donde los ganaderos dejan los cadáveres de los animales] y las zonas de cría".

Un trabajo publicado en 2016 concluyó que España podría perder hasta 6.000 buitres al año por culpa del diclofenaco

Aunque los buitres españoles vivan mejor en comparación con el resto del mundo, hay motivo de preocupación. Si consultamos el Catálogo español de especies amenazadas vemos que el buitre negro y el alimoche figuran como "vulnerables" y el quebrantahuesos "en peligro de extención"; sólo el buitre leonado está fuera de peligro. Por si fuera poco, el culpable de acabar con los millones de aves de la India hasta dejarlos al borde de la desaparición ha llegado a nuestro país.

El diclofenaco es un antiinflamatorio y analgésico utilizado por los veterinarios para tratar el ganado. Aunque resulta inocuo para el ser humano, Ramírez lo define como "una bomba de relojería" para las poblaciones de buitres: las aves carroñeras que ingieren cuerpos que contienen este fármaco mueren de forma casi inmediata por un fallo renal. Es un veneno tan mortífero que menos de un 1% de cadáveres de animales con presencia de esta medicina fue suficiente para casi erradicar los buitres en la India. En 2013, su uso se aprobó en España.

Organizaciones conservacionistas como Birdlife intentaron prohibir el uso del diclofenaco, pero sólo consiguieron que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios añadiera la recomendación de no utilizarlo en zonas con presencia de buitres. Mientras en Italia el fármaco también es legal y Portugal comienza a planteárselo, en Alemania e Inglaterra está prohibido. El objetivo para Ramírez es lograr que se impida su uso en toda la Unión Europea.

El efecto del diclofenaco en los buitres españoles todavía no ha sido muy estudiado, pero los pocos estudios publicados son contundentes sobre su riesgo. Un trabajo publicado en 2016 en la revista 'Journal of Applied Ecology' concluyó, gracias a un modelo matemático, que nuestro país podría perder hasta 6.000 buitres leonados al año por culpa de este fármaco.

Según Ramírez, los veterinarios disponen de alternativas seguras y no más caras como el meloxicam. "España es un paraíso en el mundo, se ha dado mucho dinero a proyectos para favorecer las zonas de cría y mantener los muladares. Por eso nos enfada que el diclofenato ponga esto en riesgo: que todo esté en jaque por un producto que tiene alternativas es ilógico".

Cría de quebrantahuesos nacida en Cataluña en 2015. (EFE)
Cría de quebrantahuesos nacida en Cataluña en 2015. (EFE)

Hechicería y furtivos

Ramírez aclara que la disminución en las poblaciones de buitres es debida "a factores complejos", con varias causas que contribuyen. Su 'servicio a la comunidad' es, sin embargo, inestimable: al retirar los cadáveres de animales del campo, ahorran en España la emisión de decenas de miles de toneladas de gases de efecto invernadero con un coste asociado de casi 50 millones de euros anuales. En el caso de la India, por ejemplo, su desaparición ha causado la proliferación de ratas y perros y un grave problema sanitario derivado de la acumulación de cadáveres.

Los buitres españoles evitan al año la emisión de decenas de miles de toneladas de gases de efecto invernadero y costes de 50 millones de euros

La reunión de Toledo ha servido como aperitivo a la próxima cumbre de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres que tendrá lugar en Filipinas en octubre. Los 200 expertos internacionales califican la situación de "emergencia", ya que el diclofenaco es sólo una amenaza más en la larga lista de peligros que afrontan los buitres del mundo.

Las aves carroñeras sufren los efectos del envenenamiento indirecto, al ingerir veneno para alimañas del cadáver de sus víctimas o metales pesados como el plomo procedente de la caza. En países africanos sufren también el envenenamiento directo: los cazadores furtivos colocan carne contaminada cerca de sus presas para que la presencia de los buitres no advierta a los guardias forestales.

Por si fuera poco, los curanderos de África y Asia consideran que el consumo de partes de este animal puede mejorar la fortuna en los juegos de azar y la inteligencia de los más pequeños: "Muchas personas están muriendo envenenadas por consumir carne de buitre contaminada". A esto hay que sumar las colisiones con estructuras eléctricas, eólicas y cables. Además, algunas especies españolas son migratorias, así que pueden sufrir fuera de nuestras fronteras percances que aquí serían impensables, como caer en las manos de un hechicero.

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