detectada por primera vez en baleares

Sin dinero y a contrarreloj: España lucha contra la bacteria que mata los olivos

'Xylella fastidiosa' es una bacteria que amenaza sectores de relevancia económica relacionados con el olivo y las vides. Ya ha llegado a nuestro país

Foto: Árboles infectados por 'Xylella' (la bacteria no arranca la planta, solo la mata).
Árboles infectados por 'Xylella' (la bacteria no arranca la planta, solo la mata).

Este 'apocalipsis zombi' vegetal comienza en un centro de jardinería de Porto Cristo (Mallorca, Islas Baleares). En octubre de 2016, el servicio de Sanidad Vegetal de la región confirmaba que se habían detectado los primeros casos de 'Xylella fastidiosa', una bacteria que causa estragos en árboles de gran importancia económica como olivos y vides. La semana pasada, el Gobierno de la isla declaraba todo el territorio en cuarentena. Ahora, comienza la batalla para impedir que el microorganismo llegue a la península Ibérica y arrase una industria millonaria.

En Teknautas, hemos hablado con el investigador del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC Juan Antonio Navas, quien lleva desde el año 2000 estudiando el microorganismo. Explica que entre las plantas afectadas en Baleares destacan el almendro y el olivo, y que ya se han identificado más de 100 focos. Aunque algunas informaciones hablan de 2.000 árboles talados por precaución, asegura no tener constancia de ello, pero sí considera que hay motivo de preocupación. "Es necesario actuar rápido y tomar las medidas necesarias para reducir el problema y que no se extienda a otras zonas de España". De momento, ya se ha prohibido la salida de material vegetal desde las islas, mientras su equipo viaja a Mallorca para ayudar con la gestión de la crisis.

"Son dos proyectos europeos, hasta el momento no tenemos financiación española"

'Xylella fastidiosa' es una proteobacteria que ataca especies de relevancia económica en España y Europa como el almendro, el viñedo, el acebuche y el olivo. Una vez el microorganismo entra, la muerte es rápida —en términos vegetales, puede necesitar años—, aunque el diagnóstico temprano y la poda ayudan a retrasar lo inevitable. Alrededor de 1880 se detectó por primera vez en el norte de California (EEUU) y desde entonces causa estragos en América. En 2013, se identificó por primera vez al otro lado del charco, en la región italiana de Apulia, donde ha acabado con miles de árboles. Los daños económicos potenciales son considerables, si tenemos en cuenta que el valor de la producción del sector del aceite de oliva en nuestro país supera los 1.800 millones de euros.

Existen cuatro subespecies establecidas, cada una con una distribución geográfica determinada: 'multiplex', 'fastidiosa', 'pauca' y 'sandyi'. Mientras que en Italia se han encontrado 'paucas', en Córcega y la costa Azul (Francia) se conocen casos de 'multiplex'. Los primeros cerezos detectados en Porto Cristo pertenecen a la subespecie 'fastidiosa', lo que hace que Navas dude del origen italiano de la infección. Además, las bacterias baleares son genéticamente diversas, lo que apunta a más de un culpable. "Hay que tener en cuenta que esta bacteria tiene más de 300 plantas huésped y que no causa síntomas al principio, así que puede venir de cualquier parte. De hecho, ese es uno de sus principales problemas: el material vegetal es el foco que infecta, pero nadie sabe de dónde ha salido".

Una vez que la bacteria entra en un territorio, quizás en el interior de una planta ornamental, se esparce por la zona a través de un insecto 'chupador' que hace las veces de vector. "Al alimentarse, la adquieren y cuando van a alimentarse a otra planta, la transmiten", aclara Navas. Así es como unos pocos focos iniciales han llegado al centenar en Baleares.

Epidemia sin cura (de momento)

El ser humano convive con 'Xylella' desde hace más de un siglo, pero de momento no se ha encontrado cura. Estas bacterias se introducen en el xilema de las plantas —que hace las veces de sistema circulatorio—, por lo que al encontrarse en el interior los productos químicos no pueden acceder. "Además, al ser una bacteria, lo mejor sería un antibiótico, pero en la UE está prohibido en agricultura por los efectos nocivos sobre la salud humana", añade Navas.

"En América, han probado con éxito plantas transgénicas resistentes a la bacteria, pero en Europa esto no está permitido"

Otra solución es crear plantas transgénicas, con genes de variedades silvestres, que sean resistentes pero mantengan las características de producción deseadas. "Se ha demostrado que funcionan en viñedo, pero en Europa no está permitido". Mientras tanto, en Norteamérica y Brasil la idea ha frenado la difusión de 'Xylella'.

Descartados los antibióticos y los transgénicos, Navas y su equipo intentan acabar con la plaga con las armas de que disponen. Por ejemplo, usando virus que destruyan al fastidioso microorganismo o péptidos antimicrobianos. También estudian la variabilidad genética de la bacteria, cómo se dispersa la enfermedad y cuánto tardan en surgir los síntomas. "Son dos proyectos europeos, hasta el momento no tenemos financiación española", asegura, esperando que la llegada de la 'Xylella' a nuestras tierras cambie esa situación.

Una posibilidad es eliminar los insectos que extienden la enfermedad con insecticidas. El problema es que en Mallorca todavía no se han identificado las especies que transmiten la enfermedad. En última instancia, es necesario arrancar la planta infectada, pero la tala preventiva alarma a los agricultores.

Para Navas, el remedio más efectivo es un control eficiente que impida que la bacteria llegue, justo lo que ha fallado en Mallorca. "En otros sitios de España y Europa se ha quedado a nivel de frontera: se intercepta y elimina el brote y no llega a más". Sin embargo, evita hablar de fallo porque "es muy complicado" detectar un microorganismo tan escurridizo, que no causa síntomas observables, con una inspección visual en un muestreo rutinario.

La Comisión Europea publicó, tras la llegada de 'Xylella' a Italia, una normativa obligatoria para todos los estados miembros con el protocolo establecido. Este incluye la necesidad de eliminar todas las plantas en un radio de 100 metros alrededor del árbol infecto. "El número de focos que se están identificando es muy grande, hacer esto con todos sería muy costoso", asegura el investigador. Además, si no se toman medidas, la CE podría 'castigar' a España. La bacteria ha ganado una batalla, pero no la guerra.

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