Son los más citados

Quiénes son y en qué trabajan los científicos españoles más influyentes del mundo

No están todos los que son, pero todos los que están, lo son. Estos nueve españoles forman parte de los 56 que han entrado en la lista de los 3.000 científicos más influyentes

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Algunos no salen en los periódicos, pero no les hace falta porque salen en las revistas que a ellos les interesan: las publicaciones científicas que todos los investigadores de sus respectivas áreas leen. Sus investigaciones y resultados aparecen en estas revistas e influyen en sus colegas, que se basan en ellas para continuar con sus trabajos y estudios, reconociendo sus aportaciones con citas. Así se construye el conocimiento científico, a base de validar y ampliar el trabajo de otros investigadores.

Por ello, las citas en 'papers' son un valioso indicador de la influencia que un científico tiene en su rama. Cada año, una lista, la Highly Cited Researchers, recoge cuáles son los 3.000 científicos más citados, y por tanto más influyentes, de todos los países y de todas las áreas de la ciencia. Entre ellos, la ciencia española está representada por aquellos investigadores que trabajan en nuestro país y que se han hecho un nombre gracias a su trabajo. Este año son 56, mejorando la cifra del año pasado, 47.

Sus áreas de investigación van desde los materiales, como el grafeno, hasta la química verde que utiliza elementos no contaminantes; y desde la evolución del cáncer hasta las delicadas relaciones entre los integrantes de un ecosistema. En este artículo no aparecen todos ellos, pero sí una representación de ese grupo de científicos españoles que forma parte de los más citados del mundo.

Francisco Guinea: entendiendo el grafeno

Es uno de los materiales llamados a marcar el futuro, aunque su llegada a nuestras manos no termina de producirse. Eso es porque los científicos aun tienen trabajo por delante, para encontrar el modo de aprovechar sus ventajas sin que producirlo sea tan complejo y caro que se convierta en algo prohibitivo.


Francisco Guinea trabaja duramente para conseguirlo. Este investigador del Instituto de Ciencias de Materiales del CSIC se dedica a desarrollar modelos para entender los materiales bidimensionales, especialmente el grafeno. "A partir de 2004, se han descubierto varios materiales bidimensionales, como el grafeno, que son láminas con un espesor comparable al radio de un átomo". Estos materiales abrieron nuevas perspectivas en la comprensión de la naturaleza a escalas muy pequeñas, "y permitirán el desarrollo de nuevos dispositivos imposibles de realizar antes de su descubrimiento", explica.

Roberto Solano: las defensas de las plantas

Roberto Solano investiga en el Centro Nacional de Biotecnología, perteneciente al CSIC, y lleva ya varios años apareciendo en esta lista. Su trabajo se centra en estudiar las señales hormonales de las plantas. "Nos dedicamos a entender cómo funciona molecularmente una hormona vegetal, que es esencial para la defensa de las plantas". Esto servirá para mejorar la resistencia de plantas y cultivos ante enfermedades y plagas.

Preguntado por la situación de la ciencia en España, Solano responde con crudeza. "Investigar en España es difícil. La inversión es inferior a la de otros países, y esto hace que tengamos que competir con laboratorios extranjeros en inferioridad de condiciones", y lamenta especialmente la situación de los científicos más jóvenes: escasa inversión significa poca oferta de puestos de trabajo. "Muy pocos jóvenes podrán tener una situación estable en España".

Pedro Jordano: biodiversidad y sus interacciones

Pedro Jordano y su equipo, investigadores de la Estación Biológica de Doñana, quieren entender cómo se relacionan entre sí los integrantes de ecosistemas como los de Doñana, Cazorla o las Islas Canarias. "Las interacciones ecológicas, como las de las plantas con sus polinizadores y dispersores de semillas, conforman sistemas ecológicos complejos y son el armazón de la biodiversidad", explica Jordano. Y nos estamos cargando ese armazón. "Nuestro objetivo es entender cómo la fragmentación del hábitat [pérdida de bosque] y la defaunación [por ejemplo, por caza o actividades extractivas] colapsan interacciones ecológicas que suponen la pérdida de servicios ecosistémicos fundamentales, como la polinización o la regeneración forestal".

Su trabajo tiene un carácter urgente, porque el proceso de degradación de la naturaleza "tiene unas dimensiones y un alcance desmedidos". Pone énfasis en la importancia de saber "qué componentes de la complejidad ecosistémica son esenciales para dirigir hacia ellos los esfuerzos de conservación y ser eficientes en la recuperación de ecosistemas alterados".

Y a pesar de ello, lamenta que "investigar en España es estar continuamente pendiente de aspectos apartados de la ciencia. Me refiero a una asfixiante carga burocrática, con procedimientos administrativos inflexibles ante las circunstancias cambiantes en que se desarrollan los proyectos de investigación".

Iván Mora Seró: combinando luz y electricidad

Desarrollar sistemas que combinen materiales de distintas familias de forma que el resultado sea mejor que la mera suma de sus partes. Así describe Iván Mora Seró, investigador de la Universidad Jaume I, el objetivo último de su trabajo. "Este proceso, utilizado por la humanidad a lo largo de su historia, por ejemplo al mezclar barro y paja para fabricar ladrillos de adobe, mucho más resistentes que cada uno de sus componentes, es lo que trato de hacer, pero con materiales nanoestructurados novedosos, como las perovskitas y los puntos cuánticos para hacer dispositivos optoelectrónicos".

En cuanto a las mejoras que necesita la investigación española, Iván va más allá de reclamar más información. "Lo que realmente haría falta es creer en la ciencia y creer que nosotros somos capaces de hacerla. Con esas premisas, la financiación llegaría sola, ya que se vería como una inversión y no como un gasto".

Alberto Jiménez: ¿dónde viven las especies?

Alberto Jiménez trabaja en el departamento de Ciencias de la Vida de la Universidad de Alcalá de Henares, y su trabajo consiste en estudiar la distribución geográfica de los organismos, "por qué unas zonas son más diversas que otras y los motivos por los que una determinada especie ocupa los lugares que ocupa y no otros". Para hacerlo, desarrolla modelos estadísticos que tratan de predecir qué efectos tienen los cambios (climático o de uso del suelo, por ejemplo) sobre la distribución de las especies o para elaborar mapas de riesgo para especies invasoras o enfermedades que padecen esas especies.

Su trabajo es relevante en su área porque es importante conocer la abundancia de especies de cara a conservarlas, pero se trata de una variable costosa y difícil de medir. "Poder predecirla a partir de mapas sería un avance con obvias aplicaciones prácticas", explica.

Jiménez describe la carrera investigadora en España como una carrera de fondo, pero más bien suena a una carrera de obstáculos: "El sistema en este país asfixia y cuando ya parece que te vas a ahogar, si resistes y tienes suerte, sales a flote. Tienes que resistir y aguantar, pasar por periodos duros y tratar de no bajar nunca el ritmo".

Hermenegildo García: química sostenible

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Hermenegildo García ha recibido este año el premio Rey Jaime I a las Nuevas Tecnologías por sus trabajos con el grafeno y derivados a partir de desechos agrícolas. Esa es una de las bases de su trabajo, estudiar cómo conseguir reacciones químicas determinadas evitando utilizar reactivos tóxicos, maximizando la eficiencia de esas reacciones y desarrollando catalizadores eficientes. "Desde la cumbre de París de 2015, 170 países han firmado un acuerdo que les obligará a reducir las emisiones de CO2 a la mitad en tan solo 15 años. Esto supone una oportunidad para desarrollar nuevas tecnologías que produzcan nuevos combustibles. Una de las actividades del grupo es la obtención de hidrógeno a partir del agua y la reducción de dióxido de carbono a metano".

García reconoce el esfuerzo hecho por España en los últimos 20 años por mejorar la financiación y los programas de investigación. "Sin embargo, la crisis de 2007 ha supuesto un retroceso muy importante y ha truncado las expectativas de la generación de científicos más preparada que ha habido jamás".

David Posada: la evolución del cáncer

Científicos de todo el mundo trabajan para entender mejor la complejidad del cáncer, una enfermedad que es distinta en cada paciente. Aprender sobre sus orígenes y evolución facilitarán tanto el diagnóstico como el tratamiento de los que la padecen. Uno de ellos es David Posada, investigador de la Universidad de Vigo.

Su enfoque aplica los conocimientos de la biología evolutiva al crecimiento tumoral. "Intento aplicar técnicas y conceptos de la genómica evolutiva para entender mejor el proceso de crecimiento, desarrollo y expansión tumoral dentro de un individuo". El cáncer es un proceso evolutivo, explica, y si entendemos mejor este proceso, estaremos en mejor disposición a la hora de prevenir, predecir y curar.

Pilar Gayan: combustibles fósiles sin contaminar

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Pilar Gayan forma parte del Grupo de Combustión y Gasificación del Instituto de Carboquímica, y su trabajo consiste en estudiar y desarrollar nuevas tecnologías de producción de energía que permitan seguir utilizando combustibles fósiles sin emitir CO2 a la atmósfera. Concretamente, trabaja en un sistema llamado 'chemical looping combustion', que emite corrientes prácticamente puras de CO2, lo cual reduce el coste total de generación de energía sin perjudicar al medio ambiente.

A pesar del impulso de la energía procedente de fuentes renovables, y del probado papel del uso de combustibles fósiles en las emisiones de gases contaminantes causantes del cambio climático, en las siguientes décadas, asegura Gayan, el uso de combustibles fósiles seguirá siendo de gran relevancia en la generación de energía. Por tanto, existe consenso científico de que, para evitar el aumento de las emisiones de CO2, deberán incorporarse procesos para su captura y almacenamiento seguro durante largos periodos de tiempo.

Xavier Querol: un aire más limpio

Xavier Querol es investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua, donde pertenece al grupo de geoquímica inorgánica atmosférica. Su trabajo consiste en estudiar los niveles de calidad del aire que respiramos. "Nos centramos en identificar qué factores le afectan, cuantificar las contribuciones de cada uno de ellos y proponer vías para su mejora".

En su opinión, investigar en España es una experiencia muy positiva. "Hemos mejorado mucho respecto a cuando empecé la tesis, allá por el Plioceno Medio", bromea, pero considera necesario cambiar el ambiente científico-político para que se aproxime al de las grandes potencias científicas. "Nos acercamos mucho en artículos y patentes, pero nos alejamos en premios Nobel".

Para no continuar alejándonos, pide "estar convencidos de que realmente la ciencia es necesaria, y no asimilarlo como eslogan repetido por multitud de actores sin convencimiento. Eso supondría tenerla en cuenta como prioridad en la agenda política, educativa y económica".

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