Miguel A. Díez Ferreira.-
09/09/2011
Silicon Valley se ha convertido en un icono de nuestro tiempo: es lo que Hollywood al cine, Broadway al teatro, París a la moda, o Madrid a... ¿la fiesta?. ;) Es, en fin, la meca de la modernidad digital, el lugar al que todo emprendedor tecnológico mira con cierta envidia. Aquí están las grandes empresas. Aquí se crean los mitos y leyendas del sector de Internet. Aquí se hacen los
grandes negocios, y aquí se inventan día tras día las tecnologías que
han cambiado y
cambiarán nuestra vida.
Como ocurría en la época de la fiebre del oro, se mezclan auténticos buscadores y mineros que saben lo que se hacen con recién llegados que no tienen ni idea del negocio pero se sienten atraídos como polillas por una luz de neón; unos pocos logran el éxito y re-alimentan la leyenda, mientras la mayoría fracasa en silencio y vuelve a casa; o se recicla para ofrecer servicios a los recién llegados.
Por que aquí también hay trileros, aprovechados, sacerdotes o gurús, prostitutas y chaperos, falsificadores, vendedores de mapas del tesoro... Y abogados, organizadores de eventos, agencias de publicidad, comunicación y relaciones públicas, consultores de todos los tipos, empresas de desarrollo y agencias de diseño y creativas, periodistas, medios y bloggers, twitteros profesionales, investigadores, profesores, inversores, bancos, business angels, más abogados y más consultores... y todos, los buenos y los malos, viven y orbitan alrededor de los emprendedores, de las startups, de las nuevas empresas que se crean día a día o que vienen aquí en busca de El Dorado digital.
Una enorme industria auxiliar que es también una gigantesca máquina de
relaciones públicas para atraer a nuevos emprendedores con los que realimentar la rueda que no para.
Por todo ello resulta difícil no dejarse arrastrar por la fiebre, no dejarse convencer por esos mitos y leyendas que conforman el nuevo sueño americano que es Silicon Valley. En mi caso, y tras 16 años trabajando en el sector online, no me dejo deslumbrar por el halo dorado que cubre la zona sur de la bahía de San Francisco. De hecho,
soy y he sido siempre muy crítico con las leyendas sobre este lugar y con algunas costumbres del sector digital californiano. Y sin embargo, aquí estoy. He decidido mudarme a San Francisco para relanzar desde aquí
mi empresa.
Y estoy aquí por que reconozco que éste es un lugar donde existen más y mejores oportunidades que en cualquier otro sitio, por el famoso ecosistema que ha surgido aquí: grandes empresas, grandes y pequeños inversores, un marcado carácter emprendedor, 2 de las mejores universidades del mundo, atracción masiva de los mejores talentos del mundo en temas técnicos, un mercado natural de 400 millones de consumidores con un alto poder adquisitivo y un solo idioma, medios de comunicación con impacto global...
Y también el mercado más duro, competitivo y difícil del mundo.
Pero aquí estoy.
Y desde aquí también intentaré contar lo que veo, lo que siento, despejar dudas, descubrir verdades y mentiras, confirmar o desmentir rumores,
aportando mi propia experiencia como emprendedor español en Silicon Valley para ayudar a los que vengan detrás. Que serán muchos, seguro. Por eso escribo desde ahora, y como mínimo todos los viernes y lunes, estos
#SiliconValleyFacts. Que, por cierto, están abiertos para que me digáis de qué temas os gustaría que hable (vía mi
Twitter, por favor).
¡Que empiece la aventura!