El martes estuve en
Mountain View en un evento muy interesante llamado
Women 2.0, que se celebra con el sano objetivo de animar a las mujeres a emprender en el sector digital. Algo muy oportuno dada la excesiva presencia de la testosterona en el sector. Sí, también en Silicon Valley, en esto no somos diferentes. Por cierto, que en España contamos con la filial más potente de esta organización bajo el nombre de
Ellas 2.0, creada y dirigida por la inquieta
Patricia Araque.
El caso es que en el evento me pasó una cosa curiosa. Cuando llegué al
Museo de Historia de la Informática,
lancé un tuit diciendo que andaba por el evento con otros emprendedores españoles, algo que suelo hacer por si alguno de mis contactos está por la zona y le apetece que nos veamos. Pero me encontré con una respuesta inesperada.
Una chica de las más de mil que estaban por allí ese día, una completa desconocida para mí,
me respondió preguntando qué estaba ocurriendo últimamente que había TANTO español en la zona de la Bahía. Cambié varios tuits con ella, y
bautizó el fenómeno como la #LatinInvasion. Al final del evento nos conocimos en persona y me repitió la pregunta: "¿qué está pasando con
los emprendedores españoles que parecéis estar viniendo en masa?". En las últimas semanas le habían llegado distintas referencias de otros españoles en la zona, y estaba sorprendida porque desde luego no es algo habitual. Así de primeras no supe bien qué contestar; solté alguna tontería sobre lo ruidosos que somos los españoles, e inmediatamente le conté mi proyecto y le pregunté por el suyo, que es lo habitual por estos lares. :)
Pero me quedé con la mosca detrás de la oreja, y desde entonces he estado pensando en ello. No era la primera vez que me ocurría algo así. Ya me pasó en septiembre pasado cuando tuve que buscar apartamento y un par de caseros me comentaron que
había otros españoles buscando apartamento en San Francisco, y ahora me ocurre muy a menudo cuando me reúno con alguien. Unos me mencionan a algún español que han conocido hace poco, otros me hablan de que alguien conoce a alguien, o de que se encontraron con españoles en tal o cual evento... De repente,
es como si los españoles hubiéramos tomado Silicon Valley al asalto y estuviéramos un poco por todos lados.
Y resulta que es cierto. No solo es que efectivamente se esté produciendo una verdadera avalancha de españoles, es que además
estamos muy activos y hacemos mucho ruido: conseguimos acuerdos y clientes,
ganamos concursos, nos
sacan en los medios de aquí, nos destacan nuestros partners, vamos a eventos, hacemos networking, buscamos inversión...
Los españoles hemos venido con hambre y ambición, y se nota. Lo queremos todo, lo queremos rápido, y no paramos hasta conseguir nuestros objetivos o quemar nuestras naves en el intento.
Desde luego, no es que en Silicon Valley no estén acostumbrados a los emprendedores extranjeros, porque los hay a patadas de todas las partes del mundo. Chinos, alemanes, australianos, británicos, franceses... la lista es interminable. Pero, y ahí está el quid de la cuestión, hasta hace no demasiado tiempo
apenas había presencia española en el segmento de las startups. Por supuesto, siempre ha habido personas y proyectos que lo han intentado con mejor o peor fortuna, pero siempre eran fogonazos aislados, bichos raros de un país,
España, que no figuraba en el mapa internacional de la innovación digital.
Ahora, algo ha cambiado. Desde que llegué aquí en agosto, todas las semanas recibo la visita de algún emprendedor español que viene "de prospección". A veces en grupos organizados por cámaras de comercio y otras entidades y organizaciones privadas o semi-públicas, y otras veces por su cuenta y riesgo. Pero todas las semanas pasan por nuestras oficinas tres o cuarenta, y
ambos tipos de visitas, los grupos y los cazadores solitarios, se han incrementado de modo notable después de Navidad.
También
ha crecido mucho el número de emprendedores, en el centro de negocios donde estoy yo ya somos 10 empresas instaladas y se espera la llegada inminente de otros 9 más. Y eso sin contar a los muchos que hay en centros similares en San Francisco, o en ciudades como Berkeley o San José, o en el propio Silicon Valley (Mountain View, Sunnyvale, Palo Alto...).
En mi opinión
esta repentina migración de emprendedores digitales españoles se produce por una combinación de factores, algunos de los cuales ya he mencionado en anteriores artículos de
#SiliconValleyFacts. La aguda crisis económica que vive España es la más evidente, por la
parálisis del consumo interior, que dificulta la generación de ingresos en todos los segmentos: la publicidad online está bajo mínimos desde hace mucho y se reparte solo en los más grandes que pueden ser muy agresivos en precios; y con más de 5 millones de parados es difícil que aumente el consumo de productos y servicios digitales. La gente y las empresas no gastan por temor a una nueva recesión, a más despidos, a subidas de impuestos, más recortes... todo parece indicar que el mercado interior aún se va a contraer más con la política actual, así que los emprendedores y empresas tienen que buscar clientes fuera del país.
Aparte de las ventas está también la búsqueda de financiación.
El crédito lleva años cerrado por los problemas del sector bancario, y dado que el mercado del capital riesgo está medio congelado en España por el frenazo de las ayudas públicas que se habían comprometido, los que necesitan financiación no tienen otra solución en muchos casos (salvo que busques poco capital para un proyecto en "early stage") que buscar fuera.
Otra razón que no debemos despreciar, y que muchos emprendedores que nos visitan mencionan,
es la crisis política y de valores que vive el país. Muchos huyen hartos de las corruptelas, de la falta de visión política y de líderes creíbles, del mal ambiente que vive el país en todos sus estamentos desde hace años, de esa crispación y esa sensación de impunidad ante la corrupción que se ha instalado en España, y que los últimos acontecimientos no hacen más que agudizar. No me parece la mejor razón para emprender fuera... pero todo cuenta en este éxodo.
Pero además de la mala leche acumulada o del "hambre", que siempre ha sido una llave fantástica para aguzar el ingenio, creo que
hay otros factores mucho más positivos que contribuyen a la salida al extranjero de proyectos. He detectado cuatro de estos factores positivos (aunque seguro que me dejo otros).
Uno, que la figura del
emprendedor ya no tiene tan mala imagen en nuestro país como hace unos años, y hasta puede resultar algo atractivo formar parte del colectivo, y eso hace que más gente emprenda, y algunos de esos nuevos emprendedores que han salido en los últimos años en nuestro país acaban saliendo al extranjero.
Dos, la
sensibilización positiva hacia todo lo digital que han llevado a cabo entidades, asociaciones, agrupaciones y eventos como aDigital, Red.es, FICOD, La Red Innova, Internet es tuyo, Iniciador y otros muchos, grandes y pequeños, públicos y privados, en los últimos 5 años. La lista es enorme, pero esa labor callada y lenta de todos ha ido calando y generando un
caldo de cultivo positivo para el emprendizaje en temas digitales.
Los españoles, ahora, nos vemos capaces de competir en igualdad de condiciones con cualquiera. Tenemos excelentes programadores y diseñadores, equipos potentes y profesionales bien formados y con experiencia capaces de hacer grandes cosas a nivel global.Tres, el fuerte incremento, con el
Instituto Superior para el Desarrollo de Internet (ISDI) y su
Master en Internet Business (MIB) a la cabeza,
de la formación especializada en materia digital. Solo el ISDI ha puesto en la calle en 3 años casi 300 profesionales de altísimo nivel que, me consta, han ayudado a digitalizar muchas grandes empresas desde dentro, y han sido también creadores de nuevos proyectos como el
recientemente premiado en Londres de 24Symbols. Y por supuesto no es el único caso: el IE, IESE, ESADE, y otras muchas escuelas de negocios y universidades han ayudado a mejorar la formación en este terreno, abonando aún más un terreno que ya estaba preparado para una explosión de creatividad emprendedora.
Cuarto, y quizá más importante: que nos lo creemos. Que
los españoles, ahora, nos vemos capaces de competir en igualdad de condiciones con cualquiera. Tenemos excelentes programadores y diseñadores, equipos potentes y profesionales bien formados y con experiencia capaces de hacer grandes cosas a nivel global. Y eso nos anima a asumir riesgos, a coger la maleta y salir a donde haga falta a vender nuestro producto, a buscar dinero o a lo que haga falta con tal de lanzar nuestra empresa.
Ya era hora. A ver si por fin conseguimos colocar a España en el mapa internacional de la innovación digital.
Bienvenida sea la nueva "armada digital española".