@José Mendiola - 07/04/2010
Amanece en Phoenix y
Bárbara Place se despereza en la cama. Todavía no ha salido el sol y echa mano de su iPhone que ha estado cargando convenientemente toda la noche. Un primer repaso al correo sin salir de la cama, una visita a la aplicación de Twitter, consultar la predicción del tiempo en el programa correspondiente y ver la programación de televisión para la jornada. Bárbara no ha puesto un pie en el suelo y ya ha dado un breve repaso a su entorno
geek, móvil en mano. Y es que, de hecho, en lo que queda de jornada apenas se separará del terminal. Estamos ante un nuevo fenómeno que, tal y como podemos leer en
USA Today, podría revolucionar el mundo de la computación y los móviles como los conocemos hoy en día.
Se les ha bautizado como 'app-aholics' y podemos traducir como los nuevos yonquis del momento. Estos usuarios viven en torno a sus móviles y a las aplicaciones existentes y se alejan de la funcionalidad por la que los móviles fueron creados en sus inicios: la conversación telefónica.
El fenómeno no es casual: tal y como se desprende de un reciente informe de la consultora Morgan Stanley, los usuarios del iPhone -el móvil con una tienda de aplicaciones más desarrollada- dedican más de la mitad del tiempo real de uso del terminal al tráfico de datos, o lo que es lo mismo,
usan más su móvil para acceder a aplicaciones que para hablar. La propia Bárbara Place reconoce que no es capaz de resistir el impulso de visitar la tienda de aplicaciones a diario para ver qué puede comprar. El mecanismo está sabiamente maquinado puesto que los precios de las aplicaciones suelen ser de montantes poco relevantes, de forma que el usuario haga 'clic' y se descargue el programa aunque sólo sea para probarlo. El usuario entra en una dinámica de la que difícilmente puede salir y cada vez le absorbe más tiempo. Le identificará claramente cuando en una comida de empresa o entre amigos, no puede pasar más de dos minutos sin consultar su terminal y ver las evoluciones en una de las cientos de aplicaciones descargadas.
Un negocio redondoAdicción para unos, y negocio para otros. Un
informe llevado a cabo por la consultora Pinch Media revela además que la gran mayoría de las compras de estas aplicaciones son impulsivas. Apenas un 20% de los usuarios que compran una aplicación, vuelven a utilizarla al día siguiente, porcentaje que disminuye hasta el 5% pasado un mes y prácticamente se desvanece hasta desparecer al cabo de tres meses. Esta compra compulsiva tiene su razón de ser desde el punto de vista psicológico, y tal y como explica
Paul Saffo, visionario y profesor de la Universidad de Stanford, la compra a través de un simple click (como ocurre desde los móviles), "reporta una gratificación inmediata y el bajo coste no supone una barrera". Según reconoce
Tom Hume, director de una pequeña empresa desarrolladora de software, "algunas aplicaciones son ridículas, pero se venden muy bien" para continuar afirmando que "las más cercanas a nuestro día a día, son las que más éxito tienen".
Este nuevo filón en torno a los móviles tiene su razón de ser: los teléfonos han dejado de ser un mero elemento de comunicación, para convertirse en auténticas plataformas en las que los límites los plantea la creatividad de los desarrolladores. Los móviles son ahora auténticas navajas suizas y no crean que Apple es la única que está obteniendo beneficios de esta circunstancia: la plataforma Android y su tienda de aplicaciones están creciendo a pasos agigantados, ofreciendo
carnaza para los nuevos adictos en tecnología: los 'app-aholics'.