ya a la venta por 159 euros

Probamos el invento de Samsung que convierte el móvil en PC y es (casi) perfecto

Tiene los conectores justos y un puerto USB-C desde el que cargar el móvil y conectarlo a un monitor. Si algún día jubilamos el ordenador de casa, será por una idea similar a esta

Foto: Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

Hay productos que, cuando aparecen por primera vez en el mercado, son capaces de mostrar por dónde van a ir los tiros tecnológicos en los próximos años. DeX, el 'gadget' que Samsung se ha sacado de la manga para convertir el Galaxy S8 en un PC, no es perfecto, tiene sus pequeñas taras y está limitado a un solo teléfono de los cientos que inundan el mercado. Y, pese a ello, es la prueba de que no estamos tan lejos de ese futuro en el que un teléfono pueda suplir las funciones de un ordenador de sobremesa o un portátil.

Presentado a la vez que el Galaxy S8, DeX (acrónimo de Desketop Experience) se ha hecho esperar unos meses más. Está disponible por 149 euros, a los que hay que sumar los 669 que ahora cuesta el teléfono, además de un monitor, un teclado y un ratón (bluetooth, a ser posible) con los que completar el equipo. Barato no es, y esa es una de sus primeras pegas: por lo que cuesta todo el chiringuito, te puedes hacer con un buen portátil o incluso con un 'chromebook' que satisfaga tus necesidades más básicas.

Porque DeX es un producto que, pese a funcionar a las mil maravillas, parece enfocado a un público equivocado. Se nos antoja como un dispositivo ideal para ese usuario que utiliza el ordenador de manera ocasional en casa para operaciones muy básicas, pero tanto por precio como por prestaciones parece dirigido a los usuarios más puestos en la materia.

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

Comencemos por lo bueno, porque lo hay, y mucho. Es probable que la primera impresión que te puede producir la idea de conectar el móvil a un monitor y convertirlo en un ordenador sea de incredulidad. Es más, Microsoft lo intentó hace un par de años con un cachivache llamado Continuum que nunca llegó a despegar y cuya filosofía era la misma, conectar uno de los teléfonos Windows 10 (en serio, ¿alguien tiene un Windows Phone?) y utilizarlo como 'hub' desde el que trabajar y tener todas las funcionalidades del teléfono a mano.

Con DeX basta con insertar el Galaxy en la base, esperar un par de segundos, y tenemos un sistema operativo Android frente a nuestros ojos. Un sistema que funciona de manera muy similar a algunos con los que hemos trabajado a lo largo de los años: en la esquina inferior derecha encuentras las notificaciones y las opciones básicas que en el teléfono se controlan deslizando un dedo desde la parte superior hacia abajo (wifi, bluetooth, batería, etc.), y también en el inferior puedes echar un vistazo a las 'apps' que ya tenías abiertas en el teléfono. A la izquierda, los tradicionales botones de Android, así como las 'apps' que ya has abierto en la barra de tareas, y en el extremo izquierdo el botón que despliega todo lo que tengas instalado en tu terminal.

El rendimiento de DeX nada tiene que envidiar a un Windows 10, aunque debe mejorar el rendimiento de aplicaciones como Facebook o Twitter

Al trabajar con el mismo teléfono que utilizas para comunicarte con amigos, conocidos y familiares, puedes llevar a cabo todas esas interacciones desde el mismo terminal. Para esas personas que dividimos la jornada laboral entre prestar atención al monitor y al teléfono móvil, es una bendición centralizarlo todo en un mismo aparato.

Y no hay que desmerecer el rendimiento de DeX, que probablemente sea uno de los platos fuertes del aparato. Da igual si abres varias aplicaciones a la vez o si tienes abiertas un buen número de pestañas: el teléfono se comporta como la seda. Pero no hay que dejar de reseñar que no todas las aplicaciones funcionan a la perfección con la base: las nativas de Samsung no oponen resistencia alguna, otras de terceros también se desempeñan a las mil maravillas (Word, sin ir más lejos), pero el problema llega cuando tratas de abrir aplicaciones que no están optimizadas.

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

Por ejemplo, Twitter da problemas ya que solo se abre en formato móvil (es decir, vertical) y no aprovecha ni el ancho de la pantalla ni se puede redimensionar. Y quien dice Twitter puede decir lo mismo de Facebook. ¿La solución? Acceder a las versiones de las redes sociales a través del navegador. El truco funciona y es útil, pero no deja de ser un recordatorio de las carencias de DeX y del camino que Samsung todavía tiene que recorrer.

También hay que destacar que la base viene algo escasa de puertos (dos USB, un HDMI y un 'ethernet', así como el USB-C del que toma prestada la corriente). Es recomendable conectar el teclado y el ratón por bluetooth (consejo, hazlo antes de tener el teléfono conectado a la pantalla), pero ello no ha sido óbice para que algunos periféricos no funcionaran a través del puerto, como, por ejemplo, un teclado Logitech que se comunicaba con un receptor conectado a uno de los puertos.

¿Me lo compro?

Lo peor que le podía pasar a DeX es uno de sus rasgos definitorios: que sea un producto de nicho. Después de haber logrado trasladar de manera más que satisfactoria la experiencia de un teléfono móvil a una pantalla sin que se eche de menos el ordenador, es una pena que estemos ante un producto muy de nicho cuyo actual consumidor es ese usuario que ha hecho de la tecnología una prioridad en su vida.

DeX puede manejar varias aplicaciones a la vez sin problemas. (Carmen Castellón)
DeX puede manejar varias aplicaciones a la vez sin problemas. (Carmen Castellón)

El futuro que dibuja DeX puede ser útil para una gama mucho más amplia de personas. Esas que no necesitan un ordenador de sobremesa, esos trabajadores que pueden desempeñar su tarea con las aplicaciones básicas y un almacenamiento en la nube, incluso puede tener hueco en una segunda residencia en la que no queramos tener un ordenador de sobremesa ni nos apetezca llevar el portátil.

Tal y como está pensado ahora, DeX es un 'gadget' al alcance de ese minúsculo porcentaje que tiene un Galaxy S8 y que quiere experimentar lo que supone vivir sin un ordenador convencional. El trozo del pastel al que opta es muy pequeño cuando la filosofía del producto va más allá del usuario medio de un Galaxy S8. Pero como primer concepto de interfaz que permita conectar un teléfono a un PC, DeX puede tener un porvenir brillante si se liman los pequeños defectos de esta primera versión y se amplía a una mayor gama de teléfonos.

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