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Estos robots se están entrenando para convertirse en el nuevo Justin Bieber

En septiembre se lanzará el primer disco compuesto por una inteligencia artificial, aunque postproducido por músicos profesionales

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Desde hace unos años, distintos proyectos trabajan entrenando a inteligencias artificiales con el objetivo de que logren componer una melodía digna de los Beatles. Sin embargo, que una serie de algoritmos creen algo cercano a una obra de arte no es tarea fácil. Por el momento, el proceso tiene mucho de analítico y un poco menos de creativo.

Flow Machines, parte del laboratorio de Sony en París, comenzó su andadura en 2012 gracias a una beca de cinco años del Consejo Europeo de Investigación. A punto de acabarse esa primera ronda de financiación, su proyecto de inteligencia artificial con habilidades musicales no es un robot con conciencia propia que escriba canciones románticas sobre un androide, sino una serie de complicados algoritmos que han analizado más de 15.000 temas con el objetivo de crear composiciones similares.

"El entrenamiento se hace alimentando a los algoritmos con ‘sets’ compuestos por una selección de canciones", explica a Teknautas François Pachet, investigador principal de Flow Machines. "Estos 'sets' los hace una persona que tiene que tener cierta comprensión de la composición de los temas, por lo que es recomendable que sea un músico el que realice esta tarea", añade.

El roboartista preferido de Teknautas.
El roboartista preferido de Teknautas.

Una vez entrenado con una de esas selecciones, el algoritmo produce música basada en lo que ha aprendido a partir de esos datos. Sin embargo, la mano humana vuelve a hacer aparición para pulir esa creación y darle una última capa de barniz.

"Crear una canción que esté bien no es difícil", defiende el investigador, "pero crear una canción ‘genial’ es muy complicado. Necesitamos que los músicos revisen esa composición para seleccionar las partes más interesantes y rechazar las que no lo sean".

Al frente de la parte artística del equipo se encuentra Benoît Carré, la mano detrás del tema que el equipo denomina como "la primera canción creada por una inteligencia artificial". Carré le indicó al algoritmo que debía generar un tema basado en el estilo de los Beatles. Después de unas cuantas correcciones y tras añadirle el francés la letra, el resultado final fue 'Daddy’s Car', una composición con claras reminiscencias al grupo originario de Liverpool y que podría engañar a un oyente que no supiera que detrás de los acordes se encuentra una red neuronal artificial.

Una creación sin retoque humano

Si lo que se busca es escuchar una canción creada enteramente por una inteligencia artificial y sin que la mano humana la haya postproducido, hay que dirigir la mirada hacia Jukedeck, una iniciativa creada por Ed Newton-Rex, un músico graduado en la Universidad de Cambridge que se interesó por la idea de una inteligencia artificial que compusiera música cuando asistió a una charla sobre computación.

Después de conseguir financiación de su antigua universidad en 2012, aprendió a programar y comenzó a trabajar en un ‘software’ que pudiera escribir y producir música por sí mismo. Cinco años después, y con más financiación, ahora el equipo de Jukedeck cuenta con 19 personas, todos músicos y casi todos, además de creadores, ingenieros de ‘software’.

En diciembre de 2016, en un post en el que explicaban el funcionamiento de su inteligencia artificial, la iniciativa británica incluía una breve pieza de 21 segundos de piano que, según explicaban, era la primera creada de principio a fin por una inteligencia artificial usando técnicas de ‘machine learning’ y sin postproducción por su parte.

Aunque no entran en demasiados detalles, el equipo explica que entrena a las redes neuronales con selecciones de canciones con el objetivo de que encuentren patrones significativos y que utilicen ese conocimiento para generar nuevos temas, nota a nota, desde cero. "Nuestra inteligencia artificial puede componer y producir un número ilimitado de pistas de musica, únicas, libres de derechos y ‘customizables’, de unos treinta segundos", explica a Patrick Stobbs, miembro del equipo. "Los usuarios pueden editar esos fragmentos musicales (la velocidad, la duración y otros elementos) tocando unos botones o con una línea de código", concreta.

Nuestro sistema de inteligencia artificial puede ofrecer un número ilimitado de piezas libres de derechos

Sin embargo, su música no planea, por el momento, inspirar al mundo, ni ser el refugio de experiencias vitales, sino servir de acompañamiento a la cantidad ingente de vídeos que usuarios y compañías producen diariamente. "Nuestro sistema de inteligencia artificial puede ofrecerles un número ilimitado de piezas libres de derechos", explica Stobbs. "Esto hace el proceso de creación de música sea mucho más barato y acelera la creación de contenidos". Compañías como Coca Cola, Google, Cisco o Sotheby's ya han usado alguno de sus temas.

Por el momento, este equipo británico no planea sacar un disco generado por su inteligencia artificial, aunque concretan que muchas de las personas que usan su herramienta pueden crear listas de escucha a partir de las pistas generadas o usar sus melodías como una base que, con arreglos, puede convertirse en temas y discos. “Nos encanta cuando esto sucede y creemos que la inteligencia artificial va a tener un rol muy significativo en el futuro de la música y de las artes creativas como concepto”, apunta Stobbs.

El primer disco llega en septiembre

Tampoco es el objetivo de Magenta, el proyecto de Google que, al estilo de Jukedeck, entrena a sus algoritmos para conseguir pequeñas bases. En cambio, Flow Machines ya tiene fecha de lanzamiento. En principio, el mundo verá la llegada del primer disco compuesto por una inteligencia artificial (con supervisión y postproducción a cargo de músicos profesionales) en septiembre de este año.

"Los mayores retos a los que nos enfrentamos son los aspectos legales, la promoción y la distribución", explica Fachet. "El proceso creativo está bajo control y tenemos buenas canciones. Pero eso no es suficiente para que el lanzamiento sea exitoso", asegura el investigador. A la espera todavía de la llegada de este disco con alma de algoritmo (y de su posible triunfo o fracaso), para lo que todavía no hay fecha es para ese momento en el que una inteligencia artificial pueda prescindir por completo de los humanos y sea capaz de crear una de esas composiciones que Fachet define como ‘geniales’ sin un poco de ayuda. El momento, al fin y al cabo, en el que estén creando arte.

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