josé Ángel ávila gana el Premio Inventor Europeo 2017

El ingeniero español que dejará obsoleto al GPS es el inventor europeo del año

El sistema Galileo será lanzado en 2020. La Oficina Europea de Patentes reconoce el trabajo de varios de los investigadores del proyecto internacional

Foto: José Ángel Ávila (izquierda), junto al investigador con el que comparte la nominación, Laurent Lestarquit.
José Ángel Ávila (izquierda), junto al investigador con el que comparte la nominación, Laurent Lestarquit.

Estados Unidos tiene el GPS, Rusia el GLONASS, China el Beidou. Europa tiene a ingenieros como José Ángel Ávila (Madrid, 1979), quien ha desarrollado una tecnología de señalización para que nuestro continente tenga su propio sistema global de navegación por satélite (GNSS): Galileo. Como reconocimiento a sus 15 años de trabajo en este campo, ha recibido hoy en Venecia (Italia) el Premio Inventor Europeo 2017 en la categoría de Investigación, un galardón que entrega cada año la Oficina Europea de Patentes, junto a su compañero Laurent Lestarquit y el resto del equipo. En Teknautas, hemos hablado con él para darle la enhorabuena y, de paso, saber un poco más sobre este proyecto internacional que comenzó a fraguarse hace más de una década.

“El GPS se desarrolló en los años sesenta con la tecnología más avanzada de la época, pero hoy es obsoleto”, explica Ávila por teléfono desde su despacho en el Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial que la Agencia Espacial Europea (AEE) tiene en Noordwijk (Holanda). Esto quiere decir que la señales que aprovechan nuestros iPhones para saber dónde están son "relativamente primitivas en estructura y funcionamiento" y por eso Google Maps nos sitúa a veces en la calle que no toca. Galileo ha aprovechado las nuevas tecnologías surgidas en las últimas décadas para lograr un mejor resultado.

Galileo no estará operativo al cien por cien hasta 2020, pero Ávila ya trabaja en la segunda generación del sistema

La Unión Europea (UE) anunció Galileo en 2003 y Ávila estuvo en el proyecto casi desde sus orígenes: “Tenía ganas de trabajar en este nuevo campo, pero no encontré nada en España y me tuve que ir a Múnich”. El resultado de estas ganas fue CBOC, una nueva forma de onda muy flexible que aumenta la precisión y la fiabilidad. Tanto, que inspiró a GPS a reproducirla en su tercera generación de satélites. “Les hemos tomado la delantera. Desde la primera generación, ofrecemos señales tan buenas como las que pretende ofrecer GPS a partir de 2020”, asegura orgulloso.

La constelación de satélites de Galileo no se completará hasta 2020, pero desde finales de 2016 ofrece servicio con 18 satélites y planea mandar otros cuatro este año. La flota total será de 30. La ingeniería aeroespacial trabaja a décadas vista y hoy Ávila ya prepara el camino para la segunda generación que reemplazará a los satélites más antiguos, lanzados en 2005, que ya han superado su esperanza de vida. Su objetivo es que el nuevo sistema satisfaga las necesidades de hoy... pero también las que surgirán en 20 años. "Queremos crear una red de mayor flexibilidad que pueda responder a las necesidades cambiantes del mundo actual".

José Ángel Ávila, junto al resto del equipo.
José Ángel Ávila, junto al resto del equipo.

Un proyecto europeo... y civil

Galileo, a diferencia de GPS y Beidou, no nace de un proyecto militar. "Los beneficios de la navegación por satélites para la sociedad son enormes y desde el principio se buscó que quedara en manos civiles", explica el ingeniero. Sus otras dos señas de identidad son la independencia y la interoperabilidad. La primera garantiza que el sistema funcionará solo, sin la necesidad de apoyarse en otros GNSS como GPS o GLONASS. “La economía actual, desde las redes eléctricas a las bancarias, está sincronizada con GPS. Son elementos estratégicos muy importantes y es importante que exista una alternativa autónoma que mantenga estos servicios vitales y asegurar la independencia del resto de países”.

Tenía ganas de trabajar en este nuevo campo, pero no encontré nada en España y me tuve que ir a Múnich

Esto no impide que Galileo pueda 'colaborar' con los satélites del resto de sistemas. Ahí entra en juego la interoperabilidad, que mejora su calidad. Ávila asegura que la precisión que se puede alcanzar hoy es de centímetros e incluso milímetros: “Hay aplicaciones de Galileo para controlar el movimiento de la corteza terrestre y el seguimiento de terremotos”. Otras mejorarán la localización de personas que necesiten ser rescatadas en situaciones de peligro. Para el usuario medio, esto evita el problema de que Google Maps 'nos salte' de una calle a otra.

El sistema Galileo también introducirá por primera vez la posibilidad de autenticar los datos de la señal para aumentar la confianza del usuario. “Falsear la posición es algo que hasta ahora solo se veía en James Bond, pero esta, junto al tiempo, son informaciones con un valor tremendo en las transacciones bancarias y la sincronización de redes eléctricas". En otras palabras, un atacante podría hacerse pasar por nosotros simulando que está en nuestro país... aunque estuviera sentado a miles de kilómetros.

El mercado de los sistemas GNSS mueve unos 175.000 millones de euros al año, algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que hoy en día todos llevamos un pequeño GPS en el bolsillo. Pero no se trata solo de móviles: coches, aviones, barcos y hasta microchips necesitan de estas tecnologías de localización. Cuando Galileo esté operativo al cien por cien, se espera que tenga un impacto sobre la economía europea de unos 90.000 millones de euros a lo largo de los próximos 20 años. Todo gracias al trabajo de ingenieros como Ávila.

El padre de las vacunas modernas

Los premios Inventor Europeo 2017 se han entregado hoy en Venecia para cada una de las cinco categorías participantes. Junto a Ávila y su equipo, ganadores en Investigación, otros cuatro candidatos se han llevado el trofeo a casa.

En la categoría de Industria, la victoria ha sido para Jan van den Boogaart (Países Bajos) y Oliver Hayden (Austria), dos investigadores que han desarrollado el primer sistema automatizado para diagnosticar la malaria de forma rápida.

El premio Pyme ha ido a parar a las manos de Günter Hufschmid (Alemania), quien por accidente inventó una superesponja capaz de limpiar vertidos de petróleo con gran eficacia: puede absorber siete veces su peso. De momento, ha sido utilizada con éxito en el delta del Níger y también en Alemania.

El galardón al Logro de toda una vida ha sido para el padre de las vacunas modernas, Rino Rappuoli, cuyas técnicas permitieron que las vacunas se diseñaran por ordenador con mayor rapidez, en lugar de a partir de lentos cultivos bacterianos por ensayo y error.

Por último, el premio en la categoría de País no europeo fue para los estadounidenses James G. Fujimoto, Eric A. Swanson y Robert Huber, por su sistema de tomografía de coherencia óptica, que permite visualizar tejidos y vasos sanguíneos sin necesidad de biopsias.

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