LA 'STARTUP' ESPAÑOLA TUTELLUS, ANTE SUS PROVEEDORES Y USUARIOS

Demandas judiciales e impagos: la 'cara B' de la mayor web de formación de España

Unos no cobran, otros cobran tarde y otros incluso ya han demandado a la empresa. Usuarios, profesores y proveedores se lanzan contra la 'startup' española Tutellus.

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Es, con diferencia, la mayor web de formación 'online' en formato de vídeo de toda España. De hecho, la propia 'startup' se autodefine como la mayor plataforma hispanohablante del mundo en dicho sector. Sin embargo, según los datos y testimonios a los que ha tenido acceso Teknautas, hace meses que arrastra diversos problemas a la hora de afrontar pagos con los profesores que dan clase en su plataforma e incluso con sus propios proveedores.

C. OttoC. Otto

La firma española Tutellus se enfrenta ahora a una doble batalla: por un lado, la de los profesores y proveedores que reclaman retrasos de hasta ocho meses en los pagos (algunos incluso han presentado demandas judiciales); por otro, la de las críticas que desde hace algunos meses pululan por internet.

En definitiva, un serio problema para una 'startup' que, con un equipo cercano a las diez personas, presume de tener más de 700.000 alumnos, 5.000 profesores y 115.000 videocursos, así como de operar en más de 160 países gracias a su formato: que una persona con conocimientos de un tema concreto pueda hacer cursos en vídeo y que sus alumnos le paguen por ello.

Deudas con proveedores

Uno de los mayores problemas de Tutellus, financieramente hablando, parece llegar a la hora de afrontar pagos con sus propios proveedores, algunos de los cuales aseguran a este periódico que la plataforma llega a estar sin pagar entre tres y cinco meses.

Hay un caso en el que las cifras y plazos se han disparado. Según ha podido saber este periódico, Tutellus debe desde 2015 más de 60.000 euros a uno de sus mayores proveedores tecnológicos. El impago ha llegado hasta tal punto que la empresa en cuestión ha demandado a la 'startup' de videformación y se verán en los tribunales para discutir la deuda.

Todo empezó a finales de 2014, poco después de que Tutellus consiguiera 800.000 euros de financiación. La 'startup' contrató una serie de servicios a una empresa proveedora, que al cabo de unos meses descubrió que Tutellus no había abonado ni una sola de las facturas: en total, la deuda era ya de 140.000 euros. Según la información a la que ha accedido Teknautas, las presiones provocaron que Tutellus hiciera frente a más del 50% de la deuda, pero ahí se paró la cosa. Desde hace poco menos de dos años, Tutellus debe más de 60.000 euros a su proveedor.

Un proveedor ha demandado a Tutellus por un impago de más de 60.000 euros

Otro proveedor de Tutellus nos confirma sus problemas a la hora de cobrar: "De vez en cuando tienen retrasos graves. No sé si tendrán problemas financieros o qué pasará, pero no soy el único con el que se han retrasado. Yo ahora estoy cobrando en plazo, pero me han llegado a deber hasta tres meses".

Miguel Caballero niega que haya motivos para la preocupación: "Tener un plazo de pago a proveedores de 3-5 meses no me parece desmesurado. Sí que nos consta y agradecemos la paciencia infinita de ese proveedor con nosotros: nuestra intención siempre ha sido cumplir con nuestras obligaciones de pago y así lo hacemos con todos".

"Tutellus cobra mis cursos y a mí no me paga"

Cualquier persona con los conocimientos y la demanda suficiente puede ser profesor en Tutellus y ofrecer sus videocursos, en cuyo caso Tutellus se encarga de promocionarlos entre su comunidad de usuarios. Los alumnos que decidan hacer el curso se lo pagan a Tutellus, que es la encargada de pagar al profesor tras descontar una comisión de entre un 15% y un 30%.

Sin embargo, Tutellus no paga a sus profesores o lo hace con demasiado retraso, según las fuentes consultadas para este reportaje. La plataforma asegura que paga en un plazo de entre uno y tres meses, pero cada vez son más los profesores que ven alargado ese plazo hasta los seis o incluso nueve meses. Algunos de ellos, incluso, aseguran no haber cobrado ni un solo euro.

Por desgracia, estas prácticas parecen no ser aisladas en Tutellus. Basta con darse una vuelta por Google para encontrar uno, dos y hasta tres artículos y plataformas que hablan de los retrasos de la 'startup' española a la hora de pagar. En Twitter basta con buscar 'Tutellus no paga' para encontrar las quejas de varios profesores, y en Facebook incluso hay un pequeño grupo de afectados.

Es lo que le ha pasado al realizador y guionista Dany Campos: "A los 3-4 meses, los pagos comenzaron a retrasarse alguna semana, luego algún mes… Fue ya un mal crónico, además de que te ingresaban cantidades que no correspondían con lo vendido en los periodos que decían estar pagándote. El último periodo de impagos llegó a cinco meses, así que lo denuncié públicamente en mis redes sociales".

La reacción de Tutellus, asegura, no se hizo esperar: "Como tengo cuentas con miles de seguidores, no tardaron más de unas horas en pagarme el 60% de la deuda, alegando que no se hizo por mis denuncias públicas, sino porque la partida ya estaba programada para esa fecha. Una semana después, una periodista me ofreció a través de Twitter –y etiquetando a Tutellus– contarle el caso. Acto seguido, Tutellus me abonó otro 30% de la deuda. Así salí de dudas con respecto a la razón de los pagos: denunciar públicamente tiene efecto". Aún así, "a día de hoy se me debe un 10%, que se podría considerar dentro del periodo de carencia que tienen desde las últimas ventas, ya que dan a los alumnos la posibilidad de devolver el curso y recuperar su dinero el primer mes".

Denuncia presentada el 28 de diciembre por unos supuestos impagos prolongados hasta ocho meses.
Denuncia presentada el 28 de diciembre por unos supuestos impagos prolongados hasta ocho meses.

Quien sí ha denunciado es una profesora que prefiere mantener el anomimato. Con unos retrasos de hasta ocho meses, presentó (imagen sobre estas líneas) una denuncia en el juzgado el 28 de diciembre de 2016. Aún sigue a la espera.

En conversación con este periódico, el consejero delegado (CEO) de Tutellus, Miguel Caballero, desmiente este hecho: "Se trata de un hecho aislado que ya está reconducido. Los 30-90 días de plazo de pago se han ido progresivamente al extremo superior y, al dejar los primeros 30 días por posibles devoluciones, estamos pagando a 120 días desde que el usuario compra. El 80% de nuestra facturación viene de Latinoamérica o de operaciones financiadas por nosotros, por lo que los plazos de cobro que tenemos son, precisamente, de unos 90-120 días".

"Me pagaron cuando amenacé con denunciar"

Otros profesores han corrido mejor suerte, aunque no sin complicaciones. Para ello han tenido que recurrir a una estrategia a la desesperada que, según nos cuentan, les ha acabado funcionando: amenazar con presentar una demanda judicial.

"Era la única forma de que me hicieran caso"; nos cuenta Julián (nombre modificado), un experto en redes sociales que ofrecía sus videocursos en Tutellus: "Llevaban más de seis meses sin pagarme, y eso que mis cursos funcionaban bien y la gente los compraba. Cada vez que escribía para quejarme de que no me llegaba el dinero me calmaban o me decían que acababan de pagarlo, pero el dinero no llegaba. Hasta que un día les anuncié que les iba a demandar: me escribieron poco tiempo después diciéndome que acababan de pagarme y enseñándome incluso el justificante de la operación".

"Llevaban seis meses sin pagarme; me pagaron en cuanto dije que les denunciaría"

Lo mismo, casi calcado, le pasó a otra profesora: "Tras siete meses de retraso, fue decirles que les iba a denunciar y a los pocos días ya tenía el dinero en mi cuenta. En Tutellus sabían que muchos usuarios nos estábamos organizando, así que imagino que querían calmar un poco la situación. Me cabrea mucho que los alumnos paguen por mi curso... y Tutellus no me pague a mí".

El CEO de Tutellus, sin embargo, asegura no estar quedándose dinero de nadie: "No es cierto que cobremos rápido y paguemos tan tarde. Tardamos en cobrar porque los usuarios de Latinoamérica suelen usar formas de pago locales (Oxxo, Rapipago, Pagofacil, Redcompra...) o porque la financiación la soportamos nosotros, y el dinero tarda en llegarnos en el plazo descrito".

"Llevan meses buscando financiación"

En conversación con este periódico, varios inversores de la 'startup' que conocen muy de cerca sus números aseguran que, en los últimos meses, la plataforma está contactando con diversos fondos de inversión para conseguir una nueva ronda de financiación: "Tutellus lleva en ronda de financiación continua casi desde que nació, cada poco tiempo se acerca a inversores para aumentar capital", aseguran estas fuentes. El CEO de Tutellus lo confirma: "Estamos en ronda con la intención de cerrarla en 1-2 meses. Un plataforma colaborativa necesita una inyección de capital muy importante para generar liquidez, y nosotros hemos ido (y seguimos) metiendo gasolina progresivamente, no de golpe".

Las cuentas de la 'startup' en 2015 (las últimas remitidas al Registro Mercantil) indican que, en esa fecha, aún perdía dinero: Tutellus facturó 228.511 euros, pero en el balance anual perdió 275.793. Además, tiene 173.954 euros de deudas con proveedores, 22.057 euros de deudas con entidades de crédito y 99.668 euros de deudas a largo plazo.

Las cifras de Tutellus en 2015

FacturaciónBalanceActivo totalDeudas proveedoresDeudas créditoDeuda largo plazo
228.511€-275.793€513.123€173.954€22.057€99.668€

Las cuentas actualizadas, según las cifras que la propia empresa ha enviado a este periódico, son visiblemente mejores. Según su propia versión, Tutellus entró en equilibrio financiero en 2016 y posee un activo total de más 800.000 euros.

Las cifras de Tutellus en 2016

FacturaciónBalanceActivo totalDeudas proveedoresRemneraciones pendientesDeudas bancosDeudas AAPP
293.794€4.707€805.333€53.499€17.691€80.200€32.289€

Caballero asegura que la 'startup' no arrastra problemas económicos: "Nuestra situación financiera es sólida, pero evidentemente siempre podría ser mejor: tenemos unos fondos propios de más de 600.000 euros y las ventas crecen un 100-200% respecto al año anterior. La foto de finales de 2017 año (independientemente de la ronda) sea mucho mejor que la de 2016".

En cualquier caso, según reconoce, el Ebitda de la empresa es positivo, pero el 'cash flow' no. Esto se debe a que, pese a que los gastos de personal de la empresa están cuantificado en 55.390€ para ocho trabajadores, en realidad los desarrolladores no figuran en dicho epígrafe, sino en el de gastos relacionados con actividades de I+D+i.

Una historia de spam y 'tuitermachine'

Esta no es la primera vez que Tutellus se ve envuelta en una polémica autoprovocada. En 2015 ya se enfrentó a las críticas de muchos internautas, tanto usuarios como no usuarios de la plataforma. ¿La razón? Las prácticas de spam con las que diversos usuarios de Twitter recibieron una serie de mensajes no solicitados: sobre cursos de coaching, sobre relajación mental, sobre economía colaborativa... curiosamente, una serie de tuits publicitarios que llegaban de manera automática cuando decían según qué palabras. La práctica no gustó a casi nadie: fue criticada una y otra y otra y otra vez.

¿La respuesta de Tutellus? "Es lo que tiene la inteligencia artificial". Lo que se encontraba detrás de todo esto era Tuiter Machine, una herramienta con la que los emprendedores Héctor Castillo y Luis Díaz del Dedo pretendían que los usuarios de Twitter, a cambio de una remuneración económica en función de su éxito, permitiesen a Tuiter Machine tuitear en su nombre lanzando publicidad automática de cursos de Tutellus a otros usuarios.

Con esta práctica, según ellos, lanzaban más de 19.000 tuits diarios que impactaron en más de 5 millones de personas. A día de hoy, la Tuiter Machine es historia.

Así funcionaba el spam de la Tuiter Machine de Tutellus.
Así funcionaba el spam de la Tuiter Machine de Tutellus.

Por esas fechas llegó una nueva polémica: la sufrida por los usuarios que denunciaron que, aprovechando el correo con el que se habían registrado en Tutellus, la 'startup' se dedicaba a enviar correos electrónicos a sus contactos en los que les invitaban a unirse a la plataforma. Una práctica de spam que no contaba con el permiso (consciente) de dichos usuarios.

Aquellas prácticas fueron muy polémicas, pero en este caso la situación podría ser distinta para Tutellus. La 'startup' española no se enfrenta solo a las críticas más o menos airadas de sus usuarios, sino también a los retrasos e impagos a los que ha sometido a parte de sus profesores desde hace meses. También algún proveedor hace cola para cobrar su dinero. El futuro de la empresa lo marcarán la situación financiera de la propia compañía, las posibles demandas y la respuesta que Tutellus dé a los profesores que aseguran estar meses sin cobrar. Una situación complicada para la mayor plataforma hispanohablante de videoformación, que ahora depende no solo de su actitud y su dinero en caja, sino también de otros factores externos.

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