según una auditoría interna

El fiasco de la NASA: 200 millones de dólares después, los astronautas siguen sin trajes

La agencia espacial ha gastado 200 millones de dólares en los últimos ocho años sin demasiado acierto. Necesita su nueva generación de equipos antes de 2024

Foto: Una escena de la película de ciencia ficción 'Marte'
Una escena de la película de ciencia ficción 'Marte'

La NASA ha gastado casi 200 millones de dólares en tres programas de desarrollo de trajes espaciales durante la última década, pero pasarán años antes de que puedan ser usados. De esa cantidad, más de 80 millones fueron destinados, entre 2011 y 2016, a diseñar el equipo para el Proyecto Constelación, que pretendía volver a enviar gente a la Luna... y que fue cancelado en 2010. Son las principales conclusiones de una auditoría interna publicada esta semana por el organismo estadounidense [PDF]. La agencia espacial corre el riesgo de no poder 'vestir' a sus astronautas.

"Existe un riesgo significativo de que el prototipo de la siguiente generación de trajes espaciales no esté lo suficientemente maduro a tiempo", critica el documento elaborado por el Inspector General de la NASA, Paul Martin. También señala el "pequeño margen existente" entre la entrega del equipo para el proyecto Orión que viajará a Marte (marzo de 2012) y la fecha de lanzamiento de la primera misión tripulada (agosto de 2021). La carrera contrarreloj es todavía mayor si tenemos en cuenta que la agencia valora la posibilidad de adelantar esa primera misión a 2019.

Cuestionamos la decisión de la NASA de continuar financiando un contrato asociado al Programa Constelación tras su cancelación

El final de la Estación Espacial Internacional (EEI) es otra fecha que apremia al organismo estadounidense a tener un nuevo traje espacial, pues es en este centro de investigación en órbita donde se probaría el equipo antes de su uso en otras misiones. La 'jubilación' de la EEI no será antes de 2024 y tanto la NASA como su homólogo ruso el Roscosmos ya hablan de alargar su retirada hasta 2028, pero la auditoría insiste en la necesidad de que se puedan probar las nuevas tecnologías antes de 2024.

Esta insistencia tiene que ver con el estado del equipo actual. Las EMU (Unidades de Movilidad Extravehicular del Transbordador Espacial) que protegen a los astronautas comenzaron a ser desarrolladas hace más de 40 años, dieron su primer paseo espacial a comienzos de los 80 y han superado con creces su esperanza de vida de 15 años. Además, sólo 11 de las 18 EMU originales continúan en uso, un número que "podría no ser adecuado", según el documento, para durar hasta el final de la EEI.

"Debido a estos problemas, la NASA se enfrentará al reto de seguir trabajando en la EEI con la flota actual de EMU hasta 2024, un reto que aumentará considerablemente si las operaciones se prolongan hasta 2028", advierte el texto. "La NASA continúa manejando una serie de riesgos de diseño y salud asociados a los trajes utilizados por la tripulación de la EEI", añade con dureza.

Los EMU pesan 50 kg
Los EMU pesan 50 kg

Sin fondos ni planes

Las preguntas a contestar son qué ha estado haciendo la NASA durante la última década, en qué ha gastado esos 200 millones de dólares y por qué no está lista la nueva generación de equipos que mantendrán vivos a los primeros seres humanos que pisen Marte. El problema de los trajes espaciales es que misiones diferentes necesitan diseños diferentes y sin un plan organizado con destinos específicos puede cundir el caos.

La NASA destinó buena parte de esa cantidad (135,6 millones de dólares) a los trajes espaciales del Proyecto Constelación. En 2009, la empresa Oceaneering International ganó el concurso para desarrollar y fabricar el equipo. En 2009, Obama canceló el programa por falta del presupuesto, defendiendo la futilidad de regresar a la Luna en lugar de apostar por proyectos nuevos y más ambiciosos. Las NASA ya no necesitaba trajes espaciales para el espacio profundo y la agencia tenía para entonces a sus propios ingenieros trabajando en el tema, así que desde el Centro Espacial Johnson recomendó cancelar también el contrato.

Existe el riesgo de que la siguiente generación de trajes espaciales no esté madura a tiempo

Pero Oceaneering International continuó la labor de crear un traje para una misión inexistente hasta 2016, en un movimiento que el documento de la auditoría no comprende. "Cuestionamos la decisión de la NASA de continuar financiando un contrato asociado al Programa Constelación tras su cancelación", critica. Esos seis años de trabajo han supuesto un gasto extra de 80,8 millones de dólares, a pesar de que el organismo había comenzado a desarrollar un trabajo pararelo con su división de Sistemas de Exploración Avanzados. Trabajo "muchísimo más avanzado" que el del programa cancelado, según el texto.

"La falta de un plan formal y de destinos específicos para las misiones futuras ha complicado el desarrollo de trajes espaciales. Además, la agencia ha reducido la financiación destinada a ello en favor de otras prioridades como los hábitats espaciales", asegura el documento. Por su parte, el responsable de exploración humana de la NASA, William Gerstenmaier, ha respondido que el texto es "crítico en exceso" sobre las decisiones del organismo.

¿Qué hacer ahora? El texto finaliza con tres recomendaciones para la NASA: desarrollar un plan para el diseño, producción y ensayo de los nuevos trajes; llevar a cabo un estudio que valore los costes de mantener los EMU actuales frente a los de renovarlos; y aprovechar las lecciones aprendidas sobre las misiones pasadas para diseñar equipos que no supongan un riesgo para los tripulantes.

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