google y Spacex colaboran con ellos

Los satélites que 'espían' la Tierra para controlar las reservas de petróleo

Planet Labs cubre gran parte del globo terráqueo. Sus imágenes son de gran precisión y sirven para controlar los puertos marítimos o las reservas de petróleo

Foto: Planta de procesamiento de petróleo de Khurais, Arabia Saudía. (Foto: Planet Labs)
Planta de procesamiento de petróleo de Khurais, Arabia Saudía. (Foto: Planet Labs)

Cubren una parte del globo terráqueo, no toda la superficie, pero sí la suficiente como para que muchas empresas e instituciones hayan caído rendidas a sus pies e incluso Google les haya vendido parte de su flota. Planet Labs lleva unos siete años fotografiando la Tierra y mandando sus imágenes a los clientes. En la actualidad tienen una flota de 149 satélites cuyo trabajo no solo mantiene en el anonimato a los seres humanos, sino que también permite descubrir bellas imaǵenes de la superficie del planeta y de otros elementos de nuestro sistema solar.

Planet Labs fue fundada en 2010 de la mano de tres personas: Robbie Schingler, Chris Boshuizen y Will Marshal, tal y como explica a Teknautas Rachel Holm, portavoz de la compañía. Will y Chris eran científicos en la NASA. Allí se conocieron y de allí salieron para poner en marcha este proyecto. Holm cuenta que pensaron en pequeñas misiones espaciales que incorporaran miniaturizaciones y cámaras para fotografiar la Tierra con una gran precisión.

En 2012, Planet Labs se hizo con la flota de cinco satélites de dos empresas, BlackBridge y RapidEye, así como con su archivo de imágenes. Un año después, obtuvo 65,1 millones de dólares (61,21 millones de euros) en dos rondas de financiación. En 2015 se lanzaron 67 satélites y en 2016 firmaban un contrato con la Agencia de Inteligencia Geoespacial de Estados Unidos. El pasado mes de febrero y en colaboración con la agencia espacial india, el equipo lanzó otros 88 satélites. En la actualidad, hay 149 disponibles (algunos se han destruido), que cuentan incluso con su propia cuenta de Twitter.

Como muchas ‘startups’, los fundadores de Planet Labs “empezaron en un garaje”. Una de las cosas que más les preocupaba era la resolución. Querían revolucionar la forma de abordar ese concepto (“cuántos centímetros por píxel, cuán pequeña podía ser esa imagen” manteniendo una resolución aceptable…) y decidieron hacer algo diferente: presentar las imágenes a la máxima resolución posible. Y no solo eso, sino también distribuir la foto del mismo lugar cada día.

Una flota de 149 satélites

Holm explica que ellos diseñan y fabrican los satélites en San Francisco. “Tuvimos que diseñar con muchos factores en mente y pensar en el orden en el que las cosas se iban a colocar juntas”. Además, “tenemos que estar seguros de que pueden sobrevivir a la sacudida del lanzamiento”. “Una vez en órbita, calibramos todos los sensores” y ya están disponibles para disparar. Toman las fotografías automáticamente, aunque con ciertas limitaciones impuestas: “no toman las imágenes de noche”, explica Holm, ni tampoco a masas de aguas abiertas. “Orbitando a siete kilómetros por segundo, cada segundo están tomando dos imágenes”.

Las imágenes, una vez tomadas, viajan hasta las estaciones en tierra, donde se alojan en la nube, “una combinación de Google Cloud y Amazon Web Services”, describe Holm. Una vez allí, las fotos se procesan y se corrigen determinadas características. Por ejemplo, se transforma una imagen de 2D para adaptarla a un objeto tridimensional, como es el globo terráqueo. “Utilizamos un ‘software’ de visión por ordenador para reconocer características de la Tierra en las imágenes que recopilamos y las aplicamos con exactitud en un mapa existente”, explica.

También hacen corrección de color: “Las imágenes de áreas de color oscuro (agua y bosques) a menudo absorben la luz y hacen que la imagen parezca más oscura que lo que el ojo humano esperaría que fuera. Las áreas más claras (como los desiertos) pueden a menudo reflejar la luz, haciendo que la imagen parezca más brillante de lo que uno esperaría”. También hacen correcciones atmosféricas, como la presencia de alguna neblina que puede hacer que la imagen parezca más azul de lo que es. En ocasiones ellos realizan las correcciones y en otras son los propios clientes los que prefieren hacerlo.

Planet Labs tiene también una API (una interfaz de programación) para los clientes que manejan grandes cantidades de imágenes o datos y quieren integrar las fotos en su propio ‘software’. “Tenemos muchos clientes del sector agrícola que están construyendo sus propios programas. Dependen totalmente de la API”, explica Holm.

Así luce uno de los satélites de Planet Labs (Imagen: Cedida por Planet Labs)
Así luce uno de los satélites de Planet Labs (Imagen: Cedida por Planet Labs)

Los satélites son del tamaño de una mochila (“de 10x10x30 centímetros”), pesan alrededor de cuatro kilos y tienen dibujos en su exterior. Sirven a todo tipo de clientes, desde organismos públicos (como la Agencia de Inteligencia Geoespacial de Estados Unidos) hasta entidades privadas. Los usos también son variados. Con esas imágenes se pueden controlar los puertos marítimos o reservas de petróleo, por ejemplo. También pueden tener una función fiscalizadora, como ocurre en Perú y Vietnam, para controlar operaciones ilegales de minería o tala de bosques.

Mike Safyan, director de lanzamientos de la ‘startup’, prevé que en unos tres meses incrementarán su capacidad lo suficiente como para lograr su principal objetivo: tomar imágenes de toda la superficie de la Tierra y cada día. Según datos de la compañía, de momento lo hacen de 50 millones de kilómetros cuadrados, o sea, la extensión de dos Norteaméricas juntas. El planeta tiene una superficie de 510 millones de kilómetros cuadrados, así que todavía hay tela que cortar para estas palomas (‘doves’ en inglés), como ellos las denominan en referencia a las palomas de la paz, con buenos propósitos, a las que deben parecerse estos satélites.

Por si esto fuera poco, a comienzos de febrero Planet Labs compró a Google Terra Bella, la empresa de imágenes por satélite de la multinacional, por una cantidad que no se ha especificado. El trato ha incluido los siete satélites de alta resolución que formaban parte de Terra Bella. A su vez, Google adquirirá las imágenes que Planet Labs genere.

La resolución permite distinguir árboles y otros elementos pero no personas. (Imagen: Planet Labs)
La resolución permite distinguir árboles y otros elementos pero no personas. (Imagen: Planet Labs)

En comparación con la NASA, Planet Labs no cubre (de momento) tanta superficie terrestre, pero la resolución de sus imágenes es bastante apreciable. En concreto, de tres metros por píxel, lo suficiente para distinguir bien árboles o coches y a la vez mantener a las personas en el anonimato. Para evitar que se difundan imágenes comprometidas (lugares prohibidos o de alta seguridad), la compañía cuenta con una especie de comité ético que debe resolver estos problemas.

Sus satélites han cumplido también con misiones humanitarias. En abril de 2015, tras el terremoto en Nepal, la flota de la compañía ayudó a identificar pueblos que no salían en los mapas.

La belleza del universo

Mucha gente podría conocer a Planet Labs por las bellas imágenes del universo que han ido difundiendo. Si sus cámaras traen lo mejor del sistema solar, este recibe a su vez un poco de arte terrestre: los artistas que lo deseen pueden optar a una residencia en San Francisco para plasmar sus creaciones y que sean enviadas al espacio exterior, para que orbiten con los satélites.

Los artistas están durante tres meses en la compañía y reciben 1000 dólares mensuales (unos 930 euros) para su manutención. No es necesario vivir en la ciudad del Golden Gate, pero sí hay que desplazarse a la oficina varias veces por semana para trabajar: lo que quieren los responsables de la ‘startup’ es que los artistas interactúen con trabajadores y visitantes en relación a su trabajo.

Mano a mano con Elon Musk

Si en el plano artístico trabajan con anónimos que se postulan para su programa, a la hora de lanzar los cohetes al espacio lo hacen con los gigantes. Además de operar con agencias espaciales como la india, Planet Labs también lo ha hecho con SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk. Con ellos precisamente sufrieron un accidente en 2015: dos minutos después de un lanzamiento, el cohete estalló y desaparecieron las siete ‘palomas’ que viajaban en él. Había también material para la Estación Espacial Internacional. En 2014, Planet Labs había tenido otro percance.

Entre sus planes de futuro buscan mejorar el ‘software’ para acceder a su archivo de imágenes, en el que está trabajando todo un equipo de desarrolladores de la compañía, con más facilidades para descargarlas. Mientras tanto, también mantienen la esperanza de ampliar su cobertura de la Tierra y seguir mostrando al mundo las imágenes más bellas e informativas del planeta que habitamos.

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