uno de los observatorios está en Granada

El proyecto mundial para ver por primera vez el corazón de un agujero negro

Ocho telescopios mirarán a la vez hacia el mismo lugar para intentar captar, por primera vez, una imagen del horizonte de sucesos de dos agujeros negros

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Tenemos la idea de un agujero negro como si fuese una enorme aspiradora, un agujero que succiona todo lo que se le acerca lo suficiente y del que es imposible salir. Y algo de eso hay. En estos objetos espaciales, la gravedad es tan intensa que, cruzada una determinada línea es imposible volver atrás. Es lo que se llama el horizonte de sucesos, y es lo que quiere captar por primera vez el mes que viene un proyecto de colaboración internacional que ha puesto de acuerdo a ocho de los más avanzados observatorios de todo el mundo.

El proyecto Event Horizon Telescope consiste precisamente en eso, en observar por primera vez el corazón de un agujero negro y tras años de preparación está listo para entrar en faena. Del 4 al 14 de abril, los ocho observatorios participantes (uno de ellos es el Institut de Radioastronimie Millimétrique francés, cuyo telescopio de 30 metros está ubicado en Pico Veleta, cerca de Granada) mirarán de forma coordinada al mismo sitio durante varios días, generando "una cantidad absurdamente alta de datos", comenta con humor Pablo Torné, participante en el proyecto desde Pico Veleta.

Después esos datos se enviarán al Instituto Max Planck alemán, donde unos ordenadores especiales procesarán toda la información y darán como resultado la primera imagen de Sgr A*, el agujero negro que se encuentra en el centro de la Vía Láctea, y de M87, otro agujero negro mucho más lejano, pero de mucho mayor tamaño. "Veremos la sombra que deja sobre la radiación brillante a su alrededor".

La red de telescopios del proyecto recorre todo el mundo
La red de telescopios del proyecto recorre todo el mundo

El Event Horizon Telescope combina señales de ocho observatorios: El Submillimeter Telescope (en Arizona, Estados Unidos), el Telescopio James Clerk Maxwell y el Submillimeter Array (en Hawaii, Estados Unidos), el Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano (en Puebla, México), el Atacama Lange Millimeter Array y el Experimento Pionero de Atacama (en el desierto de Atacama, Chile), el Telescopio del Polo Sur y el Telescopio de 30 Metros del IRAM (en Granada, España).

Observar un agujero negro es algo tremendamente complicado, explica Torné, "precisamente porque es negro: no emite luz, que es lo que nosotros podemos estudiar desde la Tierra, sino que la absorbe". Sin embargo, sabemos de su existencia por evidencias indirectas que nos dicen que algo de esas características se encuentra en ese lugar. Si el proyecto tiene el resultado esperado y capta la sombra del agujero negro que está buscando, será la gran confirmación de su existencia. "Y si no, será igualmente emocionante porque tendremos que replantearnos muchas cosas que damos por ciertas, empezando por la teoría de la relatividad general de Einstein".

Un telescopio tan grande como la Tierra

El EHT está a punto de entrar en acción, pero no ha sido fácil. Ha hecho falta una década y sortear muchos obstáculos para conseguirlo, y el primero de ellos fue un problema de óptica básica: para alcanzar la resolución necesaria que permitiese distinguir esa sombra que buscan los astrofísicos hacía falta un telescopio con una resolución imposible, ya que la apertura que necesitaría está fuera de alcance para la tecnología actual. Además, las altas frecuencias necesarias para sortear las nubes de gas espacial hacían ese instrumento ideal todavía más caro y complejo.

La interferometría permite combinar varios telescopios como si fueran uno con una amplitud máxima equivalente a la distancia entre ellos

La solución provino de una técnica llamada interferometría, que permite combinar varios telescopios de forma que hagan la función de uno gigante, logrando una apertura máxima equivalente a la distancia entre ellos.

Así que el primer paso fue convencer a varios observatorios en todo el mundo para que participasen en el proyecto y se coordinasen para actuar al unísono durante varios días al año, coincidiendo con el breve intervalo de tiempo en el que todos disfrutan de cielos despejados. Esos días ocurrirán en las dos primeras semanas de este mes de abril.

"Hemos estado preparando todas las instalaciones, y esos días estaremos muy atentos a la previsión meteorológica. Si es buena, haremos nuestras observaciones y recogeremos nuestros datos". Después pueden pasar meses hasta que su procesamiento dé lugar a la primera imagen, fruto de tanta preparación. El proceso se repetirá una o dos veces al año durante los próximos cuatro años para lograr el retrato más nítido posible de los esquivos agujeros.

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