vuelve el fonógrafo

El ingeniero jubilado que ha rescatado la pionera colección musical de Edison

Un jubilado amante de la historia musical ha remasterizado las grabaciones de antiguos discos de fonógrafo. Gracias a su afición, está rejuveneciendo canciones de los años 20

Foto: (Don DeBold)
(Don DeBold)

“Nunca me sorprendí tanto en mi vida (...) Siempre tuve miedo de las cosas que funcionaban por primera vez”. Esas fueron las palabras que pronunció Thomas Alva Edison al escuchar su propia voz grabada en 1877. El prolífico inventor estaba trabajando en otros dos avances, el teléfono y el telégrafo, cuando ideó una forma de registrar su voz recitando la canción infantil ‘Mary had a little lamb’ (‘Mary tenía un corderito’).

Edison llamó fonógrafo a aquel invento que creó y patentó, el primero que grababa el sonido y permitía reproducirlo a voluntad. Las ondas sonoras se transformaban en vibraciones mecánicas gracias a un diafragma, y un estilete trazaba un surco en un cilindro de cera, un soporte de almacenamiento hoy olvidado. Sin embargo, en aquellos años, Edison utilizó aquellos cilindros para conseguir incluso que unas muñecas hablaran.

Con el tiempo, esos frágiles cilindros que solo permitían encerrar fragmentos sonoros de dos minutos fueron sustituidos por grandes discos negros, los conocidos como Edison Diamond Discs, llamados así porque el cabezal del estilete era de diamante. Los discos ofrecían una mayor calidad de sonido, pero solo podían utilizarse en los fonógrafos de la compañía.

Aunque algunas de las grabaciones musicales realizadas en esos viejos soportes pueden escucharse hoy en la web del Thomas Edison National Historical Park, lo cierto es que la calidad original deja bastante que desear. Por eso, un ingeniero sexagenario se ha propuesto mejorar las melodías registradas en ellos para que nos traslademos sonoramente al momento en que se grabaron.

“Recibí un fonógrafo cuando tenía 15 años y escuchaba mucha música de Edison solo por diversión. Ahora que estoy jubilado, tengo tiempo para hacer que la música suene mejor”, explica Marc Hildebrant a Teknautas. Él mismo ha ideado un método para sacar brillo y esplendor a esos testigos de las actuaciones musicales de hace un siglo.

De coleccionista a restaurador del pasado musical

La vida de este ingeniero eléctrico de Massachusetts parece ligada tanto a la música como a los soportes de almacenamiento, ya que trabajó durante años en la compañía de discos duros Seagate. Hasta creció rodeado de las canciones encerradas en los soportes de Edison. Asegura que su padre, un incansable coleccionista, atesoraba 5.000 cilindros y cientos de fonógrafos, de los que él aún hoy conserva algunos de Edison Diamond Disc.

Amante del ‘jazz’, a Hildebrant le encantaba escuchar las canciones de ese género registradas en los discos. Sin embargo, los primeros fonógrafos eran dispositivos de grabación mecánicos que no contaban con un micrófono que transformara las ondas sonoras en energía eléctrica. Los artistas tenían que situarse cerca de una bocina, y ni siquiera se podían capturar adecuadamente las actuaciones de las grandes orquestas. Debido a ello, los registros sonoros de las actuaciones musicales se escuchaban con una calidad baja.

En 1925, las compañías Columbia y Victor lanzaron al mercado comercial los primeros fonógrafos con un sistema de grabación eléctrica, y la Edison Company los imitó. Hace diez años, Hildebrant comenzó a remasterizar esos últimos discos Edison Diamond Disc registrados de esa novedosa forma.

Wikimedia Commons
Wikimedia Commons

Obviamente, pulir las melodías de los discos de la primera época, grabados mecánicamente, era un reto mucho mayor. Hildebrant decidió que no solo quería eliminar los problemas más obvios de esas grabaciones, como hacían otros proyectos de restauración, sino que deseaba recuperar los sonidos de baja frecuencia que los primeros fonógrafos no eran apenas capaces de registrar. De esa forma, lograría rejuvenecer las canciones mejorando incluso las originales.

“Estaba buscando algunos métodos que la gente hubiera utilizado en internet para hacer que las grabaciones de sonido fueran mejores y no pude encontrar ningún trabajo hecho antes”, detalla Hildebrant. “Sonaban muy mal, así que pensé ‘si pudiera recuperar esas frecuencias perdidas, sonará mucho mejor’”.

Dando esplendor a las melodías del pasado

Hildebrant ha digitalizado los discos de Edison de la década de los años 20 que él mismo conservaba, especialmente de las canciones de ‘jazz’. Utilizando ‘software’ comercial de la compañía Diamond Cut Productions ha conseguido generar los sonidos de baja frecuencia, filtrar el ruido y hacer otros ajustes.

A base de prueba y error, este ocurrente ingeniero ha desarrollado su propio método para conseguirlo. “Lleva mucho tiempo entender cómo arreglar la música porque no hay libros o gente hablando realmente sobre ello”, reflexiona. El resultado, como puede percibirse escuchando el antes y el después de ‘Hi-Ho! The Merrio’ interpretado por los Earl Oliver’s Jazz Babies en 1926, es sorprendente.

La propia empresa se ha hecho eco de la labor de este aficionado publicando sus detalladas explicaciones para remasterizar esas melodías. “Una de las razones por las que escribí la nota de aplicación (...) es porque pensé que podía ayudar a otra gente a intentar restaurar su música porque hay muy poca información en internet sobre cómo hacerlo”, argumenta.

Más allá de difundir su trabajo en foros, Spectrum IEEE se han hecho eco de sus remasterizaciones, por lo que en los últimos días nos asegura que bastantes internautas le han propuesto que publique un CD recopilándolas.

(Wikimedia Commons)
(Wikimedia Commons)

Hildebrant asegura que las grabaciones de Edison con las que está trabajando son de dominio público (aunque ha habido debate al respecto), así que ya ha preparado un disco con casi una veintena de canciones remasterizadas. También planea seguir rejuveneciendo esas antiquísimas grabaciones y desea rescatar las melodías encerradas en los cilindros de fonógrafo, una labor que entraña aún más dificultad.

“Estaré trabajando ahora para restaurar las antiguas grabaciones como mi segunda carrera”, sentencia. Este sexagenario planea mantenerse ocupado dando una nueva vida a los frutos del fonógrafo, ese invento revolucionario que tanto sorprendió a su propio creador y que aún continúa causando asombro.

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