a temperaturas bajas y con alta eficiencia

Científicos consiguen extraer combustible a partir de la contaminación del aire

Científicos estadounidenses han logrado mejorar la reacción química con la que se puede obtener metanol a partir de hidrógeno y el CO2 del aire
Foto: La contaminación envuelve Madrid el 3 de diciembre de 2015
La contaminación envuelve Madrid el 3 de diciembre de 2015

Aunque los coches eléctricos y los híbridos empiezan a hacerse notar en nuestras ciudades, la mayoría de los vehículos que utilizamos hoy en día todavía funcionan con combustibles fósiles. La alta concentración de estos vehículos, sobre todo en las ciudades, ha creado dos principalmente dos problemas: una densa contaminación del aire y una dependencia de los combustibles que, se espera irá en aumento a medida que las reservas mundiales vayan reduciéndose.

El dióxido de carbono no es un gas perjudicial en sí mismo. De hecho, es necesario para la vida. A través de la fotosíntesis, los árboles y las plantas lo utilizan para alimentarse y para generar el oxígeno que respiramos. Además, el calor que ayuda a conservar en la Tierra nos protege de temperaturas extremadamente bajas que dificultarían nuestra supervivencia.

Durante 3.200 millones de años, el ciclo natural del carbono ha regulado el intercambio de CO2 entre la atmósfera, el suelo y los océanos. Pero cuando la humanidad empezó a insuflar a la atmósfera más dióxido de carbono del que la biosfera podía absorber, alteramos ese equilibrio, desestabilizando el clima en el proceso. 

Liderado por un premio Nobel

Científicos de la Universidad de California del Sur, según cuenta 'Forbes', habrían encontrado un proceso para atacar ambos problemas a la vez: un método para convertir el CO2 del aire en metanol, un producto que se ha propuesto en varias ocasiones como uno de los combustibles del futuro. El proyecto está liderado por el premio Nobel de Química George A. Olah. La idea es hacer pasar el aire por una solución química compuesta por moléculas de nitrógeno, carbono e hidrógeno, de forma que el CO2 se fija al hidrógeno disponible y, al calentarse, se obtiene metanol y agua.

La producción de metanol a partir de CO2 e hidrógeno no es algo novedoso en sí mismo, pero el éxito de esta investigación, publicada en el 'Journal of the American Chemical Society', es que han empleado un catalizador a base de rutenio, que permite que la reacción ocurra a temperaturas más bajas de las logradas en procesos anteriores, y que lograba convertir hasta el 79% del CO2 capturado en metanol. Este desarrollo podría tardar entre 5 y 10 años en llegar al mercado de forma industrialmente rentable, pero ya se están dando los primeros pasos en esa dirección.

No son los únicos que están trabajando en este enfoque. La compañía canadiense Carbon Engineering está desarrollando un proceso industrial que absorbería el CO2 del aire, comenzando por una enorme pared de ventiladores que introduce el aire del exterior al interior de la planta industrial, donde atraviesa una serie de láminas de plástico llenas de canales y cubiertas por una capa de hidróxido de potasio. Tras una serie de reacciones químicas, el resultado es CO2 puro en estado gaseoso, que puede emplearse en otros procesos industriales.

Carbon Engineering tiene ambiciosos planes para su tecnología, y planea construir una planta capaz de capturar un millón de toneladas de dióxido de carbono al año, equivalente a lo que producen más de 200.000 coches. 

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