podían rastrear los movimientos de júpiter

Los babilonios se adelantaron 1.400 años al resto del mundo en geometría

Unas tablillas de arcilla desconocidas han revelado que los antiguos mesopotamios tenían unas capacidades de cálculo abstractas que hasta ahora se creían propias del siglo XIV
Foto: Tablilla babilónica con escritura cuneiforme. No es una galleta. (Ossendrijver)
Tablilla babilónica con escritura cuneiforme. No es una galleta. (Ossendrijver)

Hace miles de años, los astrónomos babilonios ya estudiaban el cielo. Al mirar arriba observaban las estrellas e intentaban desentrañar los orígenes del universo; también veían a sus dioses. Ciencia y religión se entrelazaban: Marduk —dios principal de su panteón— estaba representado por el planeta Júpiter, cuya posición sabían calcular mediante geometría avanzada. La transcripción de unas tablillas babilónicas ha determinado que estos antiguos científicos fueron extremadamente precoces. Tanto, que las matemáticas necesarias para rastrear este cuerpo celeste divino no volvieron a ser descubiertas hasta 1.400 años después, en la Europa del siglo XIV.

"Los babilonios comprendían la conexión geométrica entre tiempo, velocidad y distancia recorrida, una capacidad bastante moderna", explica a Teknautas el investigador de la Universidad Humboldt (Alemania) y autor del estudio publicado hoy en la revista 'Science', Mathieu Ossendrijver. El astroarqueólogo asegura que esto es un ejemplo de cálculo "que no se encuentra en la Antigüedad, ni siquiera en Grecia".

Los babilonios tenían unas ideas abstractas sobre geometría propias de físicos y matemáticos modernos

Los antiguos griegos, de hecho, utilizaban figuras geométricas para describir configuraciones del espacio físico, pero estas tablillas demuestran que los babilonios fueron un paso más allá, hasta emplear la geometría en un sentido abstracto.

“Tenían unas ideas abstractas sobre geometría propias de físicos y matemáticos modernos”, asegura Ossendrijver. Por eso hasta ahora se creía que los astrónomos mesopotamios utilizaban conceptos aritméticos, y no geométricos, para este tipo de cálculos.

El secreto de estas habilidades matemáticas de los babilonios se ocultaba en cuatro tablillas de arcilla datadas entre el 350 y 50 a.C., una de ellas desconocida hasta ahora. Representan la forma más antigua de calcular la posición de un cuerpo mediante geometría.

Ossendrijver comenta que los trapezoides —figuras geométricas de cuatro lados en el que ninguno es paralelo a otro— grabados describen cómo la velocidad de Júpiter, en grados por día, disminuye con el tiempo. "Es una gráfica de velocidad frente a tiempo", aclara el investigador.

El área de los trapezoides sirve para calcular la distancia recorrida por Júpiter a lo largo de su eclíptica —la ruta que parece seguir el Sol visto desde la Tierra—. Así, las tablillas describen la posición del planeta a los 60 y 120 días desde su aparición en el horizonte.

Tablilla babilónica con cálculos basados en trapezoides. (British Museum/Mathieu Ossendrijver)
Tablilla babilónica con cálculos basados en trapezoides. (British Museum/Mathieu Ossendrijver)

Catorce años de trabajo

El trabajo publicado en 'Science' supone un ejemplo de paciencia investigadora: cada semana, desde hace 14 años, Ossendrijver ha peregrinado hasta el Museo Británico (Londres, Reino Unido) para examinar su colección de tablillas grabadas con escritura cuneiforme. Dos de ellas despertaron su curiosidad, pues contenían instrucciones para construir una figura trapezoidal sin relación aparente con el estudio de los cielos.

El descubrimiento es portada de 'Science'. (Science)
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El descubrimiento es portada de 'Science'. (Science)

Aunque las matemáticas babilonias estuvieran muy avanzadas, Ossendrijver explica que ese calificativo sólo sirve si se analiza con nuestros ojos. Además, el método sólo se ha encontrado en estas cuatro tablillas, "quizá no fue muy popular en su momento". En cualquier caso, la relación entre área y velocidad se perdió con la antigua Mesopotamia, y no volvería a ser descubierta hasta 1350.

"Esto demuestra la brillantez revolucionaria de los desconocidos académicos mesopotamios", comenta a 'Science' el historiador de la Universidad de Nueva York (EEUU) Alexander Jones. El descubrimiento olvidado en unas viejas tablillas durante siglos supone un viaje a los orígenes de la misma ciencia y recuerda el potencial humano a la hora de desentrañar el universo. Aunque sea haciendo cálculos en un trozo de arcilla mientras se miran las estrellas.

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