BOTONES EN SEMÁFOROS, ASCENSORES, TERMOSTATOS...

Tecnología placebo: ¿funciona de verdad el botón de los semáforos para cruzar?

Seguro que más de una vez has oído o pensado que los botones para cruzar el paso de cebra en realidad no funcionan. ¿Eres un conspiranoico? ¿O tienes razones para creerlo?
Foto: ¿Funcionan de verdad los 'Peatón pulse'? La respuesta parece estar a medio camino entre el escepticismo y la leyenda urbana. Foto: Julen Landa (Flickr).
¿Funcionan de verdad los 'Peatón pulse'? La respuesta parece estar a medio camino entre el escepticismo y la leyenda urbana. Foto: Julen Landa (Flickr).

Son botones que están en más sitios de los que en principio cabría pensar: en los semáforos, en los ascensores (mediante la función de cerrar puertas), en los termostatos de las oficinas...

En los últimos años se les ha venido a llamar botones placebo, ya que está bastante extendida la creencia (a menudo con certeza de por medio) de que se trata de botones que en realidad no funcionan, pero que cumplen su 'función social' al evitar accidentes y al dar al ciudadano una mediana sensación de control.

Pero, ¿qué hay de verdad en todo esto? Cuando decimos que los botones para cruzar los pasos de cebra en realidad no funcionan, ¿cuánta parte hay de razón y cuánta de mito? Y en caso de que no funcionen, ¿no lo hicieron nunca? ¿O se estropearon y no se arreglaron? ¿Cumplen una función más psicológica que real?

¿Funciona de verdad el botón 'Peatón pulse'?

Comencemos por el principio: ¿funcionan realmente los botones de 'Peatón pulse' que hay instalados en los pasos de cebra? ¿Lo hicieron en algún momento? ¿O es simplemente una forma –tremendamente efectiva– de que el viandante no se impaciente?

Partiendo del escepticismo generalizado, quizá consultar a una fuente 'oficial' no satisfaga a nadie. Por eso hemos hablado con José Ángel V., un madrileño de 52 años que, durante varios años, trabajó en una empresa que se dedicó a instalar y reparar este tipo de botones en un sinfín de ciudades españolas.

Ante la pregunta principal, su respuesta tiene dos cabezas: "Si quieres saber si esos botones funcionan, te digo que claro que sí. Pero si me preguntas si hay posibilidad de que muchos no lo hagan... pues tampoco te lo voy a negar".

Los botones dependen de ciclos configurados según el tráfico. Foto: AntoinePound (Flickr).
Los botones dependen de ciclos configurados según el tráfico. Foto: AntoinePound (Flickr).

"No querrás que se ponga verde cuando a ti te dé la gana, ¿no?" 

Vayamos por partes: "Cuando se instalan claro que funcionan, hombre, ¿cómo no van a funcionar? Hay que ser retorcido para pensar que vas a montar ese tinglado para que no haga nada", asegura. "Si se enciende la pantalla de 'Espere verde', eso es que funciona".

Pero entonces, ¿por qué muchos peatones tienen la sensación de que, aunque se encienda la pantalla, sienten que tarda mucho en ponerse en verde? "Hombre, no querrás que todo el tráfico se pare cuando a ti te dé la gana pasar, ¿no?", nos reconoce con sorna.

"Cada ayuntamiento lo configura como quiere"

En realidad "es un poco complicado, porque eso ya no dependía de nosotros. Eso en todas las ciudades funciona con ciclos: por ejemplo, si tú le das al botón pero resulta que el tráfico se ha reanudado sólo 20 ó 30 segundos antes, el mecanismo se espera hasta cumplir los 50 ó 60 segundos. Eso depende de cada ayuntamiento; nosotros les dábamos la instalación y ellos lo configuraban dependiendo del tamaño de la ciudad, de la zona donde estuviese el semáforo, de la hora, del día de la semana...".

Parece que el horario también cumple un papel importante: "Muchas ciudades lo que hacen es que esos botones sólo funcionen por la noche, cuando hay menos tráfico y el peatón se desespera si ve que no hay coches pero el semáforo está en rojo". 

En otras ocasiones, por ejemplo, "también puede pasar que el botón funcione todo el día si es una zona con poco tráfico. Ahí sí tiene sentido que funcione siempre. Pero vamos, que eso acababa dependiendo de cada ayuntamiento, que sabe más que tú y que yo del tráfico que hay en su ciudad".

Aunque empiecen funcionando, muchos pueden dejar de hacerlo y quedarse ahí. Foto: iMorpheus (Flickr).
Aunque empiecen funcionando, muchos pueden dejar de hacerlo y quedarse ahí. Foto: iMorpheus (Flickr).

"Si alguien lo rompe, es más barato dejarlo que repararlo"

Pasemos a la teoría conspiranoica: ¿es posible que un botón no funcione? "Sí, claro que es posible. Pero no porque haya ningún plan secreto, sino porque muchas veces un botón de estos se estropea y casi sale más barato dejarlo ahí que quitarlo o repararlo".

Y esta situación, ¿es frecuente? "Al principio sí. Ten en cuenta que en su momento eso era la novedad, todo el mundo le daba al botoncito. Y en muchas ciudades pasaba que, por la noche, algún niñato iba borracho y le daba por cargarse alguno, o por desmontarlo y quitar los cables... había mucho gilipollas de esos. Y claro, había algunos ayuntamientos que pasaban de repararlo para que lo volvieran a romper, así que se quedaban así".

¿Paranoia? No tan deprisa

Y es que, aunque parezca bastante exagerado pensar en planes maestros para engañar a la población mundial con botones que no funcionan, las evidencias relatan que estos botones no sólo existen, sino que, de hecho, constituyen una idea bastante buena.

En 2004, el New York Times demostró que, de los cerca de 3.250 botones instalados en los semáforos de intersecciones de Nueva York, más de 2.500 no funcionaban

En Nueva York, por lo que parece, gran parte de estos botones no funcionan. Foto: Sarah Laval (Flickr).
En Nueva York, por lo que parece, gran parte de estos botones no funcionan. Foto: Sarah Laval (Flickr).

 

¿Se trataba de un retorcido y elaborado plan? En realidad no. Y es que la desactivación de la funcionalidad de los botones no fue efectiva desde el principio, sino que llegó cuando los semáforos pasaron a estar controlados desde los ordenadores de las centrales de tráfico.

¿Tenía lógica? Parece evidente que sí, ya que este tipo de control venía a representar un sistema mucho más eficaz que delegar esa responsabilidad en los botones de peatones o en un sistema automático prefijado.

Según el NYT, 2.500 botones de semáforos del centro de Nueva York dejaron de funcionar hace tiempo

El hecho de que los botones dejasen de influir en el tráfico, por tanto, en realidad dependió de una decisión a posteriori. Sólo se mantuvo una funcionalidad: que la pantalla de 'Espere verde' se encendiese aunque eso no afectase en modo algúno al tráfico.

La importancia del factor psicológico

Y es aquí donde, sin duda, entra en juego el factor psicológico. Independientemente de que el botón funcione o no, lo cierto es que "se trata de una sensación de control de la situación", asegura la psicóloga Lorena Sahagún, de Siquia.

"El botón logra tranquilizar durante un corto periodo de tiempo", asegura, "y la persona tiene la sensación de que ha hecho algo por solventar el problema. Eso reduce la sensación de intranquilidad y ansiedad que provoca tener que esperar sin hacer nada por cambiar la situación".

El valor pedagógico para los niños

Además, este tipo de dispositivos también juegan un papel lúdico y psicológico para los niños pequeños: "A los niños les encantan los botones, sean los que sean, y siempre los quieren apretar. Así que, aunque estos botones no funcionen, también pueden tener su papel lúdico para ellos".

Esto parece especialmente frecuente en los ascensores, otros de los sitios en los que nos preguntamos hasta qué punto funcionan botones como los diseñados para cerrar las puertas. 

Y es que, en 2003, ingenieros de la empresa Otis reconocían al Wall Street Journal que la mayoría de estos botones, en realidad, no funcionan. En este caso, su función placebo era más que evidente.

"No tengo ni idea de si funcionan o no, pero, si te fijas, el botón de cerrar puertas suele estar abajo del todo. Muchos niños no llegan al botón del piso al que van, pero sí pueden pulsar ese botón que, funcione o no, les entretiene y hace que estén tranquilos y no se acerquen a la puerta".

Y es que parece que, aunque sea un hecho involuntario, los botones placebo pueden acabar teniendo una función educativa: "En los semáforos se ve mucho: el botón no sólo sirve para entretener al niño, sino también para que asimile que no puede cruzar y vaya aprendiendo educación vial".

Juegos para entretener a los peatones

Sean niños o adultos, lo cierto es que los botones placebo de los semáforos acaban trayendo consigo una sensación de tranquilidad al peatón, que dejará de estar pendiente del ritmo del tráfico.

Pero, para los que aún así siguen siendo impacientes, hay alguna que otra solución. A finales de 2004, la empresa Urban Invention desarrolló ActiWait, una nueva generación de semáforos que hacían la espera más llevadera.

Tecnología placebo: ¿funciona de verdad el botón de los semáforos para cruzar?

Instalados en varias ciudades de Alemania, estos semáforos contaban con pantallas interactivas que ofrecían información y entretenimiento a los peatones. Información, porque mostraban el tiempo que quedaba hasta que el semáforo se pusiese en verde; entretenimiento, porque incluían varios juegos interactivos mientras llegaba ese momento.

Entre esos juegos estaba el clásico Pong, que conseguía que el peatón, independientemente de su edad, pudiese entretenerse en vez de intentar cruzar en rojo o desesperarse por la espera.

Al final, en definitiva, quizá lo de menos sea preguntarse si los botones del semáforo o del ascensor realmente funcionan. Lo importante es que, de un modo u otro, cumplen su labor.

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