llegó a ser el canal más visto de la red

El abuelo que lo petó en YouTube con sus batallitas sobre la II Guerra Mundial

El éxito en YouTube no entiende de edades. Que se lo digan a Peter Oackley, que logró enganchar a los usuarios de la plataforma de vídeos más popular del planeta
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Ahora que muchos ya no esconden su fascinación por quienes han logrado fama, éxito y dinero subiendo vídeos a internet, basta con echar la vista atrás para entender que los youtubers son tan viejos como la propia YouTube. Si bien no alcanzaron las cotas de popularidad mundial de ElRubius, Vegeta777 u HolaSoyGerman, hubo quien tuvo el arrojo de compartir con el resto de internautas sus reflexiones, sus inquietudes y sus conocimientos sin el más mínimo reparo a la hora de improvisar delante de su webcam.

Cuando la mayoría aún no sabíamos muy bien qué era aquello de internet, cómo funcionaba Google ni mucho menos en qué consistían las redes sociales, ya hubo quien se puso delante de su webcam y logró hacerse un cierto nombre contando historietas que después subía a YouTube. Es el caso, por ejemplo, del bueno de Peter Oackley.

A pocos días de cumplir 79 años, este anciano afincado en la localidad británica de Bakewell decidió abrir una cuenta en YouTube

A sólo unos días de celebrar su 79 cumpleaños, este anciano afincado en la localidad británica de Bakewell sintió la curiosidad de adentrarse en el universo de internet y compartir sus reflexiones con todos los que por allí pasaban. Tras el apodo geriatric1927, subió su primer vídeo el 5 de agosto de 2006, apenas año y medio después de la inauguración de YouTube. El título no dejaba duda alguna: estaba experimentado. Apostó por el clásico first try (primer intento, en castellano).

Mientras que muchos adolescentes de hoy en día aún tienen problemas para adjuntar un archivo en un email, a Peter sólo le hizo falta una segunda intentona para controlar la herramienta. Ya entonces admitía estar totalmente enganchado al universo de YouTube. “Es un sitio fascinante para ver todos esos vídeos maravillosos que los jóvenes habéis producido”, comentaba Peter al comienzo de su primer vídeo. “Así que pensé que tendría que hacer uno yo mismo”. Y se puso manos a la obra.

Tras aquellos dos primeros clips, que tuvieron más de tres millones de visualizaciones, llegaron más de cuatrocientos. Sabedor de que la mayor parte de su audiencia era joven, decidió abordar desde su peculiar perspectiva temas que pudieran interesarles tal y como reconoció algunos años después de convertirse en youtuber, para estar en sintonía con el respetable, Peter se sinceró relatando algunas experiencias que había vivido durante su juventud, desde su papel en el ejército británico durante la Segunda Guerra Mundial hasta el amor por su difunta esposa o su pasión por las motos.

Los primeros tutoriales

En constante comunicación con todos los desconocidos que le seguían a través de la red, no tenía el más mínimo reparo en atender las peticiones de sus amigos cibernéticos. Algunos años antes de que un famoso youtuber de ahora como el Sr. Cheeto nos enseñase a cocinar a lo bestia una tortilla de patatas, Peter Oakley ya había mostrado al mundo entero cómo preparar el clásico té inglés. Un “amigo americano” le preguntó cómo elaborar la típica bebida con la que aparecía en algunos vídeos y él, muy amablemente, trasladó su equipo de grabación a la cocina para mostrarlo. “Pensé que no sería capaz de hacer el vídeo”, admitía. Pero vaya si pudo....

Y no solamente sorprendía al resto de YouTube mostrando sus habilidades en la cocina. Además de enseñar a preparar té inglés, patatas dulces o unas deliciosas horsemeat burgers, atendiendo a las peticiones de sus fans, Peter también pedía consejo a los que estaban al otro lado de la pantalla cuando quería aprender algo. En uno de sus vídeos, geriatric1927 hablaba de su intención de crear animaciones y pedía a sus espectadores que le echasen una mano para comenzar a practicar.

En otras ocasiones, este entrañable jubilado aprovechaba sus momentos ante la webcam para desahogarse y expresar todo aquello que pensaba y sentía. Podía dedicar un vídeo entero a recordar alguna vieja nostalgia que surgió durante una conversación con un amigo, a comentar la figura de Barack Obama o, en otros casos, a compartir sus reflexiones acerca de la vida y la tristeza que le provocaba recordar a aquellos seres queridos que ya se habían marchado.

Además, no sólo se trataba de sus anécdotas, sus reflexiones y su forma de contar las cosas. Ante la cámara, este youtuber fue aprendiendo y perfeccionando sus vídeos. Sin los recursos con los que cuentan ahora los más populares, Peter no se amedrentaba a la hora de innovar. Ya fuera invitando a aparecer a su lado a algún desconocido que quisiera saber más de su historia en YouTube (como este joven periodista alemán) o insertando efectos visuales con los que sorprender a su público.

Para celebrar sus 85 años de edad, geriatric1927 logró dar vida a su inseparable muñeco de ET para que entonase el cumpleaños feliz.

Tal fue la repercusión que alcanzó en aquellos primeros compases de YouTube que incluso los medios de comunicación se hicieron eco de los vídeos de Peter. A finales de 2006, la prensa no podía contener la fascinación al ver cómo las anécdotas del jubilado ante la cámara se convertían en uno de los principales y más interesantes contenidos que podían encontrarse en internet. Tanto es así que, a costa de la curiosidad de unos y otros, la cuenta de geriatric1927 llegó a convertirse —durante un mes— en la que más suscriptores tenía de todo YouTube.

En 2012, este avispado pensionista británico desveló la que, a su juicio, podía ser una de las razones de su éxito. “Hay millones de personas que no tienen abuelos y que encuentran un pequeño consuelo en las viejas y sencillas historias. Yo he tenido mis 15 minutos de fama y he disfrutado de cada uno de ellos”, afirmaba el bueno de Peter.

Con 86 años, grabó su último vídeo. Fue el 12 de febrero de 2014, tras casi ocho años publicando vídeos de forma ininterrumpida, cuando subió a la cuenta geriatric1927 In conclusion, las que serían sus últimas palabras para sus seguidores de YouTube.

“En conclusión, me gustaría decir que este posiblemente sea mi último adiós. Así que, adiós”. De esta peculiar forma concluyó Peter su epitafio youtuber. En su web, un post anunciaba que había sido internado en una clínica y que, tristemente, era probable que no saliera adelante. Algunos meses antes le habían diagnosticado un cáncer. Pocas semanas después, se marchó.

Por todo ello, Peter Oakley acabó por ganarse el cariñoso apodo del “abuelo de internet”. Sin que nadie le explicase cómo funcionaba aquel aparato conectado a una Red, y sin más motivación que compartir sus inquietudes, este intrépido anciano se hizo un hueco en el corazón de los primeros moradores de la plataforma de vídeos más famosa. Allá donde esté, si pudiera pedir una webcam y un ordenador, seguro que seguiría haciendo vídeos y subiéndolos a YouTube.

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