la mitad nunca regresa

Volar o morir: el viaje de un pequeño pájaro a lo largo de 3.000 kilómetros de océano

La reinita estriada, un ave del tamaño de un gorrión, es capaz de ir desde Canadá a Sudamérica en un viaje de dos días en los que no se detiene a comer, beber o dormir

Foto: Volar o morir: el viaje de un pequeño pájaro a lo largo de 3.000 kilómetros de océano

Casi 3.000 kilómetros separan Nueva Inglaterra (EEUU) de Cuba, una distancia que un coche tardaría en recorrer (sin detenerse) más de 24 horas. La reinita estriada (Setophaga striata) es un ave capaz de hacer el viaje en dos o tres días a través del océano Atlántico, a pesar de tener el tamaño de un gorrión y un peso de unos 12 gramos. Se trata, en otras palabras, de una de las migraciones más increíbles del reino animal, que termina en el norte de Venezuela y Colombia. Cada año este pájaro cantor pasa el invierno en Sudamérica, pero debido a la dificultad de la carrera, solamente la mitad de ellos regresará.

Esta odisea es, para el diminuto pájaro, como unas vacaciones normales. Cada año, la reinita estriada migra desde la zona de cría, que incluye Nueva Inglaterra y el este de Canadá, hasta la zona de invernada en el norte de Venezuela y Colombia. Un viaje tan increíble que durante 50 años los investigadores sólo podían sospechar de su existencia debido a la falta de pruebas. Pero un estudio publicado hoy en la revista Biology Letters confirma la aventura de este pequeño pájaro cantor y la coloca en el lugar que se merece.

“Que un ave de tan sólo 12 gramos pueda hacer este viaje sin detenerse lo convierte en una de las migraciones más increíbles que se conocen”, asegura a Teknautas el investigador de la Universidad de Guelph (Canadá) y autor del estudio, Ryan Norris. El experto calcula que, en total, el viaje desde Canadá hasta el norte de Sudamérica es de unos 4.000 kilómetros, aunque sólo 2.700 de ellos, hasta Cuba y Puerto Rico, los hace sin detenerse.

Es cierto que las migraciones transoceánicas no son extrañas en aves muchísimo más grandes, como los albatros y las gaviotas, que pueden detenerse y flotar sobre las aguas si es necesario. Sin embargo, los pájaros pequeños como la reinita estriada nunca se aventuran en viajes tan largos y peligrosos a través del océano, porque les resulta imposible hacer una parada durante cientos de kilómetros.

¿Cómo es posible que un ave tan pequeña viaje durante más de 2.000 kilómetros sin detenerse? Las reinitas estriadas se preparan concienzudamente para el vuelo comiendo tanto como pueden. Así sus reservas de grasa están preparadas para pasar un par de días, en los que detenerse a recuperar el aliento no será una opción, sin comer ni beber. Norris asegura que "se ponen tan gorditos que apenas pueden moverse, como si hubieran ido a un buffet libre antes de partir".

Sensores del tamaño de un penique

Los geolocalizadores son habituales para estudiar los movimientos, migratorios o no, de todo tipo de animales. Pero hasta hace poco, esta tecnología era demasiado grande para un ave que pesa algo más que dos DIN A4. Las investigaciones sobre la migración de aves como la reinita estriada se limitaban a observaciones (ya que estas aves son capaces de volver a su hogar a pesar de la distancia) y radares. Gracias a los avances en la tecnología, los investigadores pudieron utilizar geolocalizadores miniaturizados, más pequeños que un céntimo, y de tan sólo medio gramo de peso. Estos sensores sí pueden colocarse en la espalda del animal, de 12 gramos, como si fueran una pequeña mochila.

'Que un ave de tan sólo 12 gramos pueda hacer este viaje sin detenerse lo convierte en una de las migraciones más increíbles conocidas'

Los investigadores les pusieron las mochilas a 20 reinitas estriadas en Vermont (en la región de Nueva Inglaterra, EEUU) y a otras 20 en Nueva Escocia (Canadá). El equipo de ornitólogos temía en parte que los geolocalizadores, a pesar de su diminuto peso, impidieran a los pájaros completar su viaje. Pero cuando las aves volvieron en primavera tras sus vacaciones por Sudamérica, fueron capaces de recuperar tres ejemplares estadounidenses y dos canadienses. Así pudieron analizar los datos y establecer sus rutas de migración. La tecnología se basa en geolocalización solar: como la duración del día varía con la latitud, y la hora del mediodía cambia con la longitud, el sensor sólo tiene que registrar estos datos para saber dónde se encontraba el animal cada día una vez se recaptura el ejemplar.

Muchos pájaros cantores como las reinitas migran cada año, pero optan por rutas menos peligrosas para su tamaño volando siempre por encima del continente. Algo lógico si se tiene en cuenta que, en un viaje a través del océano, sería imposible detenerse, como sí pueden hacer las gaviotas. Los resultados, no obstante, mostraron que las reinitas estriadas sí atraviesan el océano Atlántico. Según los investigadores, y puesto que la migración es la etapa más peligrosa de su vida, estas aves han optado por hacerla lo más breve posible, escogiendo un trayecto en línea recta. En el futuro, Norris pretende descubrir los hábitos migratorios de otras especies de reinitas, para así averiguar por qué algunas de estas aves están desapareciendo.

El trayecto de las reinitas es tan duro que, al año siguiente, sólo la mitad de ellas vuelven a su hogar en el norte de América. Se trata de un viaje a vida o muerte que tiene lugar desde hace miles de años, pero cuya existencia ha sido demostrada por primera vez gracias a la reducción en las tecnologías de seguimiento.

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