"La gravedad es una costumbre difícil de olvidar"

Del taumo al octarino: la física del Mundodisco de Terry Pratchett

El escritor británico trató en su obra multitud de temas, desde la democracia a la religión. Pero no conviene olvidar los guiños constantes a las partículas elementales y los fenómenos cuánticos
Foto: Del taumo al octarino: la física del Mundodisco de Terry Pratchett

La Tierra es completamente plana. Un disco que descansa sobre el lomo de cuatro enormes elefantes que viajan sobre el caparazón de una inmensa tortuga cósmica de 15.000 kilómetros de largo que se desplaza lentamente por el cosmos. Nos referimos al Mundodisco, la más popular creación del escritor británico Terry Pratchett que esta semana, como él mismo hubiera dicho, “se ha ido temprano para evitar el tráfico”.

“En el Principio no había nada, la cual explotó”. Con esta clara referencia al Big Bang nace el universo pratchettiano que, a pesar de todos sus dioses, demonios y orangutanes, tiene unas leyes bien definidas que suponen un claro guiño a la mecánica cuántica y la física de partículas de nuestro mundo. Con una salvedad, porque aquí la ciencia no es como magia, sino que es magia.

La magia es la fuerza principal del Mundodisco y funciona de una forma similar a fuerzas elementales del mundo real, como la gravedad (que todo el mundo sabe que es una costumbre difícil de olvidar) y el electromagnetismo. Se define como la "ausencia de realidad en un punto determinado", de la misma forma en la que la ausencia de calor se conoce como frío. Así, el campo mágico del Disco es aquella rotura en la realidad lo suficientemente grande como para permitir que un planeta plano exista sobre el caparazón de una tortuga. Ni más, ni menos.

A pesar del toque de humor, fantasía y, por qué no, surrealismo, la magia en el Mundodisco no es otra cosa que el equivalente a la física de partículas de nuestro universo. De forma equivalente al átomo, el taumo es la unidad de magia más pequeña conocida, y es definida universalmente como la “cantidad de magia necesaria para crear una paloma pequeña o tres bolas de billar de tamaño normal”.

Los magos más jóvenes han logrado dividir el taumo en resones (literalmente cositas, el equivalente a electrones, protones y neutrones) o fragmentos de realidad, para enfado de sus compañeros más ancianos, que lo consideraban indivisible. Sí, por si no se habían dado cuenta, los magos del Mundodisco son muy parecidos a los científicos (con el permiso del Gremio de Alquimistas), hasta el punto de tener su propia universidad: la Universidad Invisible (UU, por sus siglas en inglés).

El taumo es la unidad de magia más pequeña conocida, definida como la 'cantidad de magia necesaria para crear una paloma pequeña o tres bolas de billar de tamaño normal'

Los resones están, a su vez, compuestos por sabores, conocidos como: arriba, abajo, de lado, sex appeal y peppermint. Atención, porque esta parodia es mucho menos absurda de lo que puede parecer. En este caso hablamos de los quarks, los constituyentes más básicos de la materia, cuyos seis tipos existentes realmente se llaman sabores: arriba, abajo, extraño, encantado, fondo y cima. El origen de estos curiosos nombres fue motivado, al parecer, por la necesidad de que fueran fáciles de recordar.

La física cuántica tradicional sólo asoma en este mundo de fantasía en libros como The Science of Discworld, donde los magos son capaces de crear un pequeño universo en el que la magia no tiene cabida. Confundidos, bautizan a la fuerza que impulsa este cosmos imposible como cuantos. Este término ya olvidado se empleó durante el siglo XX para denominar al valor mínimo que puede tomar una magnitud determinada en un sistema físico. Y sí, por si se lo estaban preguntando, el diminuto universo fabricado por los magos... es el nuestro.

También la teoría del caos tiene su pequeño homenaje en el Mundodisco. Concretamente en forma de mariposa. Se trata de la Mariposa Cuántica del Clima (Papilio tempestae), capaz de provocar tormentas a miles de kilómetros de distancia con tan solo agitar las alas. ¿Les suena? Se trata del mismísimo efecto mariposa, que sugiere que una mínima variación puede tener consecuencias grandes en el futuro, llevado a la realidad.

El color de la magia

El campo mágico controla el Mundodisco en todas sus facetas, hasta el punto de afecta incluso a la luz, ralentizándola a unos cientos de kilómetros por hora una vez entra en la atmósfera del Disco. Esto provoca que el nuevo día no irrumpa, sino que se deslice, poco a poco. También causa que este mundo de fantasía tenga zonas horarias (cuando no debería, pues es completamente plano).

En este sentido también afecta al espectro visible de la luz. A los siete colores tradicionales del arcoíris se suma un octavo: el octarino, también llamado el Color de la Magia (título del primer libro de Pratchett), sólo es visible para los magos y los gatos gracias a que sus ojos, además de conos y bastones, también tienen células octagonales.

Descrito como un “púrpura amarillo verdoso”, el octarino implica la presencia de energía mágica. Hace referencia a los colores imposibles, matices imposibles que sólo pueden ser percibidos bajo condiciones específicas, como el amarillo azulado y el verde rojizo, y que algunos investigadores consideran simples colores intermedios.

El campo mágico del Mundodisco se relaciona con la ausencia de la realidad, lo que da pie a las otras dos fuerzas que rigen el universo de Pratchett: el poder de la fe y la causalidad narrativa.

La delgada capa de realidad que cubre este mundo provoca que los eventos queden afectados por las expectativas de los seres inteligentes. En otras palabras, un dios sólo existe si la suficiente gente cree en él, y lo mismo ocurre con la personificación de conceptos abstractos como la Muerte. Esta característica de la física del Mundodisco es aprovechada por magos y brujas para sus trucos: para transformar un gato en persona tan sólo hay que convencerle de que es una persona.

Los Auditores de la Realidad son la personificación de las leyes físicas del mundo real con forma de burócrata sobrenatural

Este es el motivo de que existan los Auditores de la Realidad, burócratas sobrenaturales que no son otra cosa que la personificación de las leyes físicas del mundo real y que, además, son los villanos principales de la serie (aunque carecen de la imaginación suficiente como para ser malvados). Se encargan de que la gravedad funcione y llevan a cabo el papeleo necesario para que cada reacción química se produzca. Por ello odian a los seres vivos, que son desordenados e impredecibles.

La naturaleza del Mundodisco también se rige por la ley de causalidad narrativa. Esto implica que los eventos del universo están determinados por aquello que debe ocurrir. Nada puede existir sin una Historia que moldee su destino y su forma, cuyo elemento más básico es el narrativio. Por este motivo los héroes siempre ganan cuando son superados en número, porque las oportunidades de una entre un millón salen bien nueve de cada diez veces. Tiene sentido que en el Mundodisco tenga que haber un motivo para ser, pues todo sale de la pluma del propio Pratchett. Un Creador que se ha marchado pero que nos deja su universo, alejándose eternamente a lomos de una tortuga, gigantesca e inmortal.

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