La física desmiente la leyenda urbana

Una moneda caída desde un rascacielos no podría matarte; un bolígrafo, sí

Si una moneda caída desde lo alto del Empire State Building te diese en la cabeza podría matarte. Es una leyenda urbana que muchos dan por cierta, y no lo es

Foto: Una moneda caída desde un rascacielos no podría matarte; un bolígrafo, sí

Es una leyenda urbana que todos hemos oído alguna vez: si te cae en la cabeza una moneda lanzada desde lo alto de un rascacielos podría matarte. El escenario del macabro e imaginario accidente suele ser Nueva York, la moneda un centavo y el edificio nada menos que el Empire State Building. Algunos la cuentan con la seguridad del que habla de una verdad absoluta, mientras que otros añaden un prudente "dicen que..." al principio, como queriendo quitarse la responsabilidad de estar diseminando un posible bulo.

Pues bien, efectivamente, es un bulo. Una moneda difícilmente podría convertirse en un arma letal, por muy alto que sea el edificio desde el que la lancemos. Pesan demasiado poco, son demasiado planas y su caída estaría amortiguada por demasiado aire como para convertirse en un proyectil peligroso para los que pasen por debajo.

Se usó a sí mismo como diana, y al caerle en la cabeza comprobó no solo que no le mataba, obviamente, sino que el golpe era perfectamente soportable

Louis Bloomfield, físico de la Universidad de Virginia, lo sabe bien. Como parte de una investigación, en 2012 utilizó túneles de viento y globos de helio para recrear la caída de un centavo estadounidense desde lo alto de un rascacielos. Se usó a sí mismo como diana, y al caerle en la cabeza comprobó no solo que no le mataba, obviamente, sino que el golpe era perfectamente soportable.

Fuerza de arrastre vs. fuerza de gravedad

Tendemos a pensar que un objeto, en este caso un centavo, que cae desde gran altura sujeto a la fuerza de la gravedad experimenta una aceleración constante durante toda su caída, de forma que al llegar al suelo se moverá a una velocidad casi destructiva. Estamos equivocados. Lo cierto es que en ese caso la moneda chocaría durante su caída con partículas de aire que frenarían en parte la velocidad. Se llama fuerza de arrastre, y actuaría contrarrestando la fuerza de la gravedad.

(En el vídeo, un episodio de MythBusters en el que intentan responder a la misma pregunta: ¿una moneda caída desde lo alto del Empire State podría matarte si te cae en la cabeza? No se pierdan los experimentos para comprobarlo)

Cuanto más rápido cayese la moneda, mayor sería la resistencia del aire, y por lo tanto, en cierto punto la fuerza de la gravedad y la fuerza de arrastre serían iguales y ya no habría más aceleración, alcanzado el centavo su velocidad máxima, que se haría constante en ese momento. Es lo que se llama velocidad terminal.

El caso es que una moneda, al ser plana, es decir, poco aerodinámica, experimenta mucha resistencia del aire. Además son ligeras, por lo que no hace falta mucha fuerza de arrastre para compensar su peso. Según los cálculos de Bloomfield, un centavo alcanzaría su velocidad terminal en apenas 15 metros de caída, y a partir de ahí descendería hacia el suelo a unos 40 kilómetros por hora. "Un centavo es muy poquita cosa, y no es un objeto muy compacto, no lo tendría fácil para atravesarte", explicó Bloomfield a Scientific American.

Un centavo es muy poquita cosa, y no es un objeto muy compacto, no lo tendría fácil para atravesarte

¿Hay alguna situación en la que un objeto como este pudiese hacerte daño? Bloombfield propone dos opciones. Por un lado, y solo desde un punto de vista experimental puesto que es imposible reproducirla fuera del laboratorio, habría que crear un espacio de vacío en la trayectoria de la moneda, para que ninguna partícula de aire interfiriese con ella. En ese caso la velocidad máxima del centavo alcanzaría los 335 kilómetros por hora. Ahí sí que podría hacernos daño en la cabeza, sin duda, aunque Bloomfield asegura que no llegaría a matarnos.

La otra opción sería cambiar la moneda por un bolígrafo. Lanzado desde lo alto de un rascacielos, un simple boli si que podría ser muy peligroso. Dependiendo de su diseño, podría girar como una ruleta y descender con una trayectoria errática o podría caer recto como una flecha. "En este último caso, podría caer a una velocidad de 320 kilómetros por hora. Aterrizaría golpeando un área muy pequeña con mucho ímpetu. Podría fracturar el hormigón de la acera, se quedaría clavado si cayese sobre madera y, desde luego, no querrías que te cayese en la cabeza". 

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